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¿Quiénes son los 'dreamers', a los que Trump se empeña en deportar?

"En este momento somos sin papeles y sin miedo".

06/09/2017 17:30 CEST | Actualizado 06/09/2017 17:38 CEST
JOE AMON VIA GETTY IMAGES
Andrea Balverde, de 15 años, se manifiesta en el Campus de Auraria, Denver (Colorado, EE UU) en contra de la derogación del plan DACA.

Hay quien ya habla de "vuelta a las sombras". Pero como algo que evitar a toda costa, pese a la imposición del gobierno de Donald Trump, que este martes anunció el fin de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA), que ha protegido de la deportación a 800.000 indocumentados, conocidos ahora como dreamers, soñadores.

"En este momento somos sin papeles y sin miedo. Trump y el fiscal general Jeff Sessions quieren que volvamos a las sombras. Ellos cuentan historias que nos describen como criminales y violadores. Pero nosotros tenemos que seguir contando nuestras propias historias", cuenta César Vargas a la edición estadounidense del HuffPost. El joven se convirtió en el primer inmigrante indocumentado del Estado de Nueva York en obtener una licencia para ejercer como abogado en 2015. Y esto fue, en parte, gracias a que pudo acogerse al plan DACA, creado por decreto de Barack Obama en 2012, el mismo que la nueva Administración cesará por "inconstitucional".

Unos 800.000 jóvenes —la gran mayoría mexicanos, pero también centroamericanos y, en menor medida, sudamericanos— que se benefician de este permiso de estancia y trabajo por dos años, renovable, quedarán poco a poco en un limbo jurídico con la derogación del DACA, si antes del 5 de marzo de 2018 el Congreso no aprueba una ley que contemple su situación.

Trump ha defendido en otras ocasiones a los dreamers y aseguró abordar la cuestión con "corazón", pero también se ha encargado de recalcar que "el interés de los ciudadanos estadounidenses" va "primero". Y él se empeña en demostrarlo a golpe de muros, de vetos y de deportación.

México es el país que se vería más afectado con esta medida. De los 12 millones de indocumentados estimados en Estados Unidos, la mitad son mexicanos y unos 625.000 se han acogido al DACA, según cifras oficiales facilitadas por la Agencia France Presse.

"Mi hija es uno de los millones de jóvenes que lo único que ha hecho es luchar por tener un mejor futuro", explica a AFP María Jiménez en una protesta ante la embajada estadounidense en México. Jiménez teme que su hija Brenda, que vive en Estados Unidos y es beneficiaria del programa DACA, corra la misma suerte que ella, que fue deportada por la Administración Trump.

Con Karla Pérez ocurre lo contrario. Es la hija quien se preocupa por sus padres. Ella, como beneficiaria del DACA, tuvo que entregar a los Servicios de Ciudadanía e Inmigración de EE UU una pila de documentos, entre ellos su dirección, fotografías y huellas dactilares. Como por aquel entonces Karla vivía con sus padres, la Administración tiene ahora también los datos de ellos, ambos indocumentados. "Siempre me pesará. Lo que más me preocupa ahora son ellos, porque el Departamento de Seguridad Nacional tiene mi información... No me preocupa tanto mi situación como la de mi familia", confiesa.

AFP
Marchas en Los Ángeles el martes 5 de septiembre para oponerse a la decisión de Trump de acabar con el programa DACA.

Muchos de los dreamers no conocen otra cultura y otra vida que la que llevan en Estados Unidos. Es el caso de Greisa Martínez Rosas, de 28 años, que llegó con sus padres a los 8 años procedente de México y hoy es activista de la organización United We Dream. Martínez acudió a la manifestación de este martes frente a la Casa Blanca, en Washington DC.

También estaban allí los hermanos Ángel y Jennifer Romero, que fueron traídos de México de niños. "Es un gran miedo la posibilidad de volver a mi país natal [...], no tengo ningún recuerdo de allá", reconoce Ángel a AFP.

Nueva York también se llenó de protestas, a las que acudió Flor Reyes, de 20 años, que llegó hace 18 a Estados Unidos desde México y ahora estudia Ciencias Políticas. "Esto cambia todo en mi vida. Ayer yo planeaba ir a la escuela, graduarme, ir a la escuela de leyes, ser abogada... Hoy tengo que pensar todo de nuevo", se lamentaba la chica. "Se me cierran muchas puertas otra vez [...], todo se volverá doblemente difícil".

Drew Angerer/Getty Images/AFP
Activistas en favor de la inmigración marchan en Nueva York en apoyo al programa DACA este martes.

Más llamativos son los ejemplos de niños que llegaron a Estados Unidos huyendo de la violencia entre bandas o del maltrato familiar que sufrían en su país natal. Luis (que no quiere dar su apellido) está entre ellos. Él recuerda haberse sentido eufórico cuando el Gobierno de Obama aprobó la medida hace cinco años. Luis, que huyó solo de su hogar en Centroamérica, donde sufría abusos por parte de su padre, no tenía otro medio para normalizar su estatus antes del DACA. "Muchos de nosotros huimos de la persecución, de la violencia, de niveles absolutos de pobreza", cuenta al HuffPost. "Si de repente te dicen que hay una vía, claro que vas a saltar a esa vía. Evidentemente, confié en ello", prosigue el joven, que ahora estudia en la Universidad. "Porque creo en esta nación y quiero servir a esta nación, independientemente de su política y de sus diferentes gobiernos".

Pero, ¿qué les espera ahora a los dreamers?

Depende de cuándo expire su permiso de residencia. De los 800.000 beneficiarios del DACA, a 200.000 les caduca a finales de 2017, a otros 275.000 les caduca en 2018, y al resto entre enero y agosto de 2019.

Según la orden de Trump, quienes tengan los permisos vigentes estarán a salvo. Las personas cuyos permisos expiren en los siguientes seis meses —antes del 5 de marzo de 2018— pueden solicitar la renovación antes del 5 de octubre. Pero no se aceptarán nuevas solicitudes.

Cuando los permisos del DACA expiren, estos individuos no tendrán derecho legal a trabajar y, en teoría, pueden ser deportados en cualquier momento, aunque la política actual sólo amenaza a inmigrantes ilegales que han cometido delitos graves.

¿Y con qué apoyos cuentan?

Son muchas las figuras públicas que se han manifestado en contra de la decisión de derogar el programa DACA. No sólo destacados demócratas, como el expresidente Barack Obama —quien cargaba en Facebook contra esta decisión y apelaba a la "decencia", "al sentido común" y a la "moralidad"— o el alcalde de Chicago, Emanuel Rahm, que declaraba su ciudad "zona libre de Trump" y animaba a seguir soñando. También hay republicanos que han alzado su voz en contra, como el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, que ha pedido a Trump que deje a los parlamentarios buscar una solución legislativa permanente en defensa "de menores que no conocen otro país ni otro hogar", o el senador y ex candidato presidencial John McCain, quien ha dicho creer "firmemente que los niños que fueron traídos ilegalmente a este país no tienen culpa alguna y no deben ser devueltos a un lugar que no conocen".

Asimismo, las grandes compañías están con los soñadores. Cuatrocientos directivos, entre ellos los de Facebook, General Motors y Hewlett-Packard, han firmado una carta dirigida al presidente en la que le exigen que proteja a los dreamers. "Son una de las razones por las que seguimos teniendo una ventaja competitiva global", han escrito, y además han cifrado en 460.000 millones de dólares la pérdida que supondría la salida de estos jóvenes para el Producto Interior Bruto (PIB) del país.

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