INTERNACIONAL

815 millones de personas pasan hambre en el mundo

Lejos de frenarse, la cifra sigue al alza: un 38% más de civiles no tienen qué comer. La culpa, de la proliferación de conflictos y los cambios de clima.

15/09/2017 18:04 CEST | Actualizado 15/09/2017 18:12 CEST
Abduljabbar Zeyad / REUTERS
Marwan Ahmad Mahyoub, un niño desnutrido de 10 años, esperando a ser atendido en un hospital de Hodeidah, en Yemen, el pasado 19 de agosto.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha alertado de que el número de personas que pasan hambre en el mundo aumentó un 38% en 2016, llegando hasta los hasta los 815 millones del año pasado, en comparación con los 777 millones de 2015.

Así lo pone de manifiesto el informe anual del organismo sobre seguridad alimentaria y nutrición presentado este viernes 15 de septiembre en Roma y que ha sido coordinado junto con el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), la Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF).

El estudio revela que este aumento se debe en gran medida a la proliferación de conflictos violentos y de perturbaciones relacionadas con el clima, si bien se explica que esta cifra todavía sigue siendo inferior a los cerca de 900 millones registrados en 2000.

"Esto ha hecho saltar alarmas que no podemos ignorar: no acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición. Garantizar sociedades pacíficas e inclusivas es condición necesaria para ese objetivo", aseguran.

No acabaremos con el hambre y todas las formas de malnutrición para 2030 a menos que abordemos todos los factores que socavan la seguridad alimentaria y la nutrición

Para la FAO, la situación de la seguridad alimentaria "ha empeorado" sobre todo en determinadas zonas del África subsahariana, Asia sudoriental y Asia occidental, y se ha observado un deterioro en situaciones de conflicto, a veces acompañadas de sequías o inundaciones.

LAS ESCANDALOSAS CIFRAS DE DESNUTRICIÓN INFANTIL

A nivel mundial, la prevalencia de desnutrición infantil crónica descendió del 29,5% al 22,9% entre 2005 y 2016, aunque todavía hay 155 millones de niños menores de cinco años afectados por este trastorno. La desnutrición infantil aguda afectó a uno de cada 12 niños menores de cinco años (es decir, 52 millones) en 2016, más de la mitad de los cuales (27,6 millones) viven en Asia meridional.

Se trata la primera evaluación global de la ONU sobre seguridad alimentaria y nutrición tras la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para 2030, cuyo objetivo es acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición en 2030 como una de las principales prioridades de las políticas internacionales.

Y LA CRUZ: LA OBESIDAD

"Estos problemas se ven agravados además por el aumento de las tasas de sobrepeso y obesidad. El exceso de peso y la obesidad aumentan en la mayoría de las regiones, en el caso de los niños, y en todo el mundo en el caso de los adultos. En 2016, 41 millones de niños menores de cinco años tenían sobrepeso", explican los responsables de la ONU.

En este sentido, destacan que "los conflictos, agravados por perturbaciones relacionadas con el clima, afectan considerablemente a la seguridad alimentaria y son, en gran parte, los causantes del reciente aumento de la inseguridad alimentaria".

"La inseguridad alimentaria y la malnutrición en situaciones de conflicto no se pueden abordar de la misma forma con que se han tratado hasta ahora. Es necesario emplear un enfoque que tenga en cuenta los conflictos y armonice las medidas de asistencia humanitaria inmediata con las destinadas al desarrollo a largo plazo y al mantenimiento de la paz", afirman los responsables de FAO, el FIDA, UNICEF, el PMA y la OMS.

La inseguridad alimentaria y la malnutrición en situaciones de conflicto no se pueden abordar de la misma forma con que se han tratado hasta ahora. Es necesario emplear un enfoque que tenga en cuenta los conflictos y armonice las medidas de asistencia humanitaria inmediata con las destinadas al desarrollo a largo plazo y al mantenimiento de la paz

En el presente informe también se señala que casi una tercera parte (33%) de las mujeres en edad fértil en todo el mundo sufren de anemia, lo que también pone en peligro la nutrición y la salud de muchos niños. Para los expertos de la ONU, el "sobrepeso en niños y la obesidad en adultos están aumentando en todo el mundo, incluso en los países de ingresos bajos y medianos".

"Estas noticias tan graves llegan en un año en que se ha declarado una hambruna en un país (Sudán del Sur) y se han identificado varias situaciones de crisis en cuanto a la inseguridad alimentaria que corren el riesgo de convertirse en hambrunas en varios países (entre ellos, Nigeria, Somalia y Yemen)", alertan los dirigentes del organismo internacional.

Además, se informa de que la inmensa mayoría de las personas que padecen inseguridad alimentaria y malnutrición crónicas viven en países afectados por conflictos: se estima que la cifra asciende a 489 millones de los 815 millones de personas subalimentadas, y a 122 millones de los 155 millones de niños con retraso del crecimiento.

"Si bien en los últimos 25 años la mayoría de los países han alcanzado progresos significativos con respecto a la reducción del hambre y la desnutrición, estos avances se han detenido o revertido en la mayor parte de los países afectados por conflictos", explican.

En el documento también se da cuenta de que "el número de refugiados y desplazados internos ha aumentado significativamente con el creciente número de conflictos y se ha doblado entre 2007 y 2015 hasta alcanzar un total de aproximadamente 64 millones de personas". "Actualmente hay nueve países con más del 10% de su población clasificada como refugiada o desplazada; en Somalia y Sudán del Sur, más del 20% de su población son personas desplazadas y en la República Árabe Siria, más del 60%.

Los expertos advierten de que incluso en regiones que no sufren de tanta violencia, las sequías o inundaciones -ligadas en parte al fenómeno climático de El Niño-, así como la desaceleración económica mundial, han llevado también a un deterioro de la seguridad alimentaria y la nutrición.