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Las intensas cartas de amor que Barack Obama escribía a su novia de la universidad

Y no, no iban dirigidas a Michelle.

20/10/2017 17:19 CEST | Actualizado 20/10/2017 17:19 CEST
NICHOLAS KAMM via Getty Images

El expresidente Barack Obama ya había hablado en alguna ocasión de su tendencia a escribir cartas de amor sesudas en su época de universitario.

Ahora se ha podido saber un poco más sobre lo que escribía en ellas. La Universidad Emory (Atlanta, Estados Unidos) acaba de obtener nueve cartas manuscritas por Obama dirigidas a la que fuera su novia en la universidad, Alexandra McNear, y estarán disponibles para el público a partir de este viernes.

Obama envió estas cartas entre 1982 y 1984, cuando se cambió del Occidental College de California ―donde estudiaba con McNear― a la Universidad de Columbia en Nueva York.

No todas las cartas son de naturaleza romántica, y algunas se escribieron después de la ruptura de la pareja. En muchas, Obama expresa sus luchas con la identidad, con los sentimientos de soledad y con sus sueños para el futuro.

Rosemary Magee, directora de la Rose Library de Emory, ha explicado al New York Times que las cartas muestran a un joven que "ni siquiera soñaba todavía" con llegar a convertirse en el presidente de Estados Unidos.

"Es la historia de un viaje de un par de años sobre el sentido del autoentendimiento, la autodefinición y el conocimiento de sí mismo y de su lugar en el mundo", cuenta al periódico.

También muestran las dotes poéticas en ciernes del joven Obama al manifestar su amor por McNear.

"Confío en que sabes que te echo de menos, que mi interés por ti es tan ancho como el aire, que mi confianza en ti es tan profunda como el mar, que mi amor es rico y pleno", escribe en una de las cartas.

Magee ha preferido no revelar quién tenía las cartas antes de que la biblioteca las adquiriera, y sólo ha declarado que fue "alguien del mundo de los libros" quien actuó como intermediario.

Muchas de las cartas se escribieron cuando la pareja estaba a punto de terminar su relación. En uno de los textos fechado el 27 de junio de 1983, escrito en Indonesia durante una visita a su madre y a su hermana, Obama trata de expresar sus complicados sentimientos por McNear.

"Parece que siempre querremos lo que no podemos tener", escribe Obama. "Eso es lo que los une. Eso es lo que nos separa".

También afirma sentirse como un extraño en Indonesia, donde vivió de niño. "Ya no sé hablar bien el idioma", relata. "Me tratan con una mezcla de asombro, deferencia y desprecio porque soy americano, porque mi dinero y mis billetes de vuelta a Estados Unidos superan mi negritud. Veo antiguas carreteras difuminadas, casas desvencijadas entre los campos, viejas rutas que un día fueron mías, rutas a las que ya no tengo acceso".

En otra carta, Obama se burla del tono serio de algunos de sus escritos anteriores.

"Cuando me siento a escribir, ya no siento la necesidad de partirme el alma por que el texto sea brillante", dice. "Confío en la fuerza de nuestra relación lo suficiente como para poder mostrarme con rulos en el pelo, con mi voluntad debilitada, con mi confianza alterada, quizá un poco mezquino, quizá un poco soso".

Confío en que sabes que te echo de menos, que mi interés por ti es tan ancho como el aire, que mi confianza en ti es tan profunda como el mar.Barack Obama a McNear

En una entrevista con su ex consejero David Axelrod el año pasado, Obama bromeó sobre la profundidad de sus cartas de amor y sobre cómo su mudanza a Nueva York para ir a la universidad lo empujó a un período de su vida "salvajemente pretencioso" y "apático".

"Físicamente, me saqué a mí mismo de mi antigua vida cuando me fui a Nueva York. Y es verdad, viví como un monje durante tres o cuatro años, me tomaba demasiado en serio a mí mismo", reconoce.

"Las cartas que escribía a las chicas con las que salía son impenetrables", confirma el propio Obama. "Las [frases seductoras] no funcionaban, creo, porque la gente pensaba: 'Uf, este tío es demasiado intenso'. Creo que debería haber probado con algo tipo: '¿Te apetece ir al cine?".

En cualquier caso, parece que este tipo de cartas sí funcionó con McNear. En una entrevista con David Maraniss para una biografía de Obama que se publicó en 2012, McNear asegura que en su relación las ideas y las palabras tenían tanto peso como la pasión.

Era una "danza de acercamiento a través del lenguaje", explica.

Claramente, Obama era un buen bailarín. En una carta anterior a McNear, describe el cariño que siente por ella y lo mucho que disfrutó el reto de "forjar una unidad, mezclarla, construir la verdad que se encuentra entre las costuras de vidas individuales. Todo ello requiere algo de sudor. Como un buen partido de baloncesto. Como un buen baile. Como hacer el amor".

Puedes leer más fragmentos de las cartas (en inglés) en la web de la Universidad Emory.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' EEUU y ha sido traducido del inglés por Marina Velasco Serrano

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