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La excursiones escolares más extrañas que han hecho los lectores de 'ElHuffPost'

Una central nuclear, una fábrica de cerveza y hasta un depósito de cadáveres. Todo lugares de ensueño para que los niños aprendan.

21/11/2017 10:02 CET | Actualizado 22/11/2017 11:15 CET
PIXABAY

Ir de excursión en el colegio era mejor que la Navidad. No sólo era un día en el que no era necesario llevar libros y libretas, además salir de esas cuatro frías paredes era lo más parecido a ser mayor que un chaval de 9 años podía sentir.

Pero estos viajes no siempre eran a lugares maravillosos: fábricas de persianas, vertederos, centrales nucleares... Lugares que a simple vista no parecen apropiados para niños que lo único que quieren es salir y respirar aire fresco.

Inspirándonos en el libro de Paul Auster Creía que mi padre era Dios y con ayuda de los lectores de El HuffPost, hemos recopilado las excursiones más raras, extrañas e innecesarias que han vivido. Si tú también tienes una historia así aún estás a tiempo de mandarla a participa@huffingtonpost.es.

MI PRIMERA BORRACHERA CHISPAS

Con 16 años yo estaba en el colegio Antonio Machado de Sevilla y nos llevaron a una excursión a la fábrica de cervezas Cruzcampo. Después de una sesión de publicidad nos ofrecieron un ágape de lujo, que consistió en una barra libre sin fin del producto estrella y tapas de chacinas variadas.

Un señor parecido en fisionomía al Gambrinus (imagen de la marca) no paraba de servirnos una cerveza tras otra, animándonos a su consumo en vasos grandes, lo que vienen siendo unas pintas.

¿El resultado? Coger una de las borracheras más impresionantes que recuerdo. Llegué a mi casa en tal estado de embriaguez que mis padres se sorprendieron, pero como era una actividad escolar pensaron que no debía ser muy malo.

Después de una resaca notable continuamos con el curso escolar y pasamos el año recordando cómo un compañero vomitó dos veces y cómo otra tuvo que ir al servicio de los chicos porque no podía esperar más la cola del femenino. Qué tiempos aquellos... — Carlos Hernández.

SE LLEVÓ UNA IMPORTANTE LECCIÓN VITAL

En Primaria nos llevaron a la empresa de carpintería metálica Aluman, en la que solo aprendí cómo se abren y se cierran las ventanas y las puertas. Eso sí, nos invitaron a merendar dándonos una manzana y trozo de pan. — Vanessa Oliveira da Silva.

POR LO MENOS SE LLEVÓ UN PIJAMA

En mi colegio de Valdemingómez, de Madrid, nos llevaron al vertedero y nos regalaron una camiseta con una lata de sardinas vacía dibujada. Todavía la uso para dormir. — Carlota Ramírez.

LAS EXCURSIONES DE PONERSE COMO EL QUICO

En Primaria nos llevaron a un Telepizza. Aprendimos a hacer pizza pero fue mera publicidad. También nos llevaron a una embotelladora de Coca-Cola y a la fábrica de Donuts. Una pena, podrían habernos llevado a museos y parques. —Nuria Fernández.

CUANDO LOS VERTEDEROS ERAN LOS NUEVOS PARQUES DE ATRACCIONES

Una vez en el colegio tuvieron la brillante idea de llevarnos de excursión a una planta de residuos urbanos. ¿La finalidad de la excursión? Ninguna, eso sí, nos fuimos sin fosas nasales. —Marina

LA EXCURSIÓN SE QUEDÓ A MEDIAS

En mi colegio de Almagro (Ciudad Real) nos llevaron a la fábrica de pegamento Imedio (que, originalmente, era de una familia de Calzada de Calatrava y luego lo vendieron a un grupo holandés y dieron el pelotazo)- Allí pasábamos la mañana viendo cómo hacían el pegamento y, sobre todo, oliéndolo. Salimos de allí colocadísimos. —Carolina Abellán

LA PAELLA RADIOACTIVA

En 1985 los alumnos de la EATP de Electricidad fuimos a visitar la central nuclear de Cofrentes (Valencia) y comimos una paella en las instalaciones de la central. Nos acompañaba el profesor de la asignatura, veterano de la División Azul, y una profesora de Ciencias Naturales.

Nos regalaron una chapa que rezaba: Nuclear hoy, solar mañana. En la que se veía un sol brincando con un átomo. Todavía la conservo como recuerdo.

Lo bueno es que la paella radioactiva no nos sentó mal. —Cristina Lluch González

LOS DE LETRAS TAMBIÉN TIENEN DERECHO

En el instituto nos llevaron a una planta nuclear, pero eso no es lo importante. El centro sólo quería llevar a esa excursión a los de ciencias y no a los de letras. Un compañero y yo fuimos a quejarnos aduciendo que era racismo. Al final dijeron que los que quisieran de letras también podrían ir a la central. Al final sólo fuimos mi compañero y yo pero por lo menos me salté un día de clase. Los dos "revolucionarios" al final nos quedamos solos con los de ciencias.

Al tipo que guiaba al grupo le dije: "Oye, ¿puedes simplificar para los de letras?", y nos dijo que qué hacíamos allí. Luego se lo expliqué todo. —Isidro Serrano

SUSTO O MUERTE

En 1º de Bachillerato, el profesor de Educación Física se empeñó en llevarnos al depósito de cadáveres de Oviedo. Recuerdo que la visita contaba para nota. Fue asqueroso ver aquellos cuerpos mutilados. Nunca olvidaré aquel olor. —Daniel Cuéllar Díaz.

LO MEJOR FUE EL PASEO

Estudié EGB en un pueblo pequeño de Jaén. Todos los miércoles de ceniza nos llevaban a la iglesia para que nos pusieran la ceniza. El colegio estaba a un kilómetro de la Iglesia e íbamos todos andando. Era un colegio público y no hace tanto tiempo de ello puesto que tengo 42 años. El paseo se agradecía. —Luisa

EN BUS DE PUERTA A PUERTA

Yo fui a un colegio de monjas y una de las excursiones estrella en infantil y primaria era llevarnos a la huerta del colegio que estaba a la vuelta del parvulario, en el mismo recinto.

Para darle mas emoción, nos montaban en el bus y nos daban la vuelta a la manzana para entrar a la huerta por otro lado. Era un día grande ya que había bula para prescindir del uniforme. Veíamos de cerca los animales de la granja con la que entonces se autoabastecían, hacíamos las 'flores a María' y terminábamos merendando al lado de la alberca. —Elisa Díaz.