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Programas electorales tan extensos como 'Guerra y Paz', pero infinitamente menos placenteros

19/12/2015 09:49 CET | Actualizado 19/12/2016 11:12 CET

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Foto: EFE

El 20 D está cada vez más cerca y parece que no hay tema de discusión que no haga referencia a las elecciones y lo que sucederá en España en los próximos cuatro años.

Desde Anatomía de la edición queremos sumarnos al debate desde una perspectiva profesional. Tomando como materia de análisis los programas electorales de los cinco grandes partidos (Ciudadanos, Izquierda Unida, Podemos, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español), hemos querido averiguar qué tipos de documentos han publicado cada uno de ellos. Hemos descargado, revisado y comparado los distintos archivos PDF desde un punto de vista técnico editorial, teniendo en cuenta la accesibilidad, la lectura y la navegación, la organización de la información y el software de origen y los formatos. Este ha sido el resultado de la evaluación:

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Acceso al documento

Comenzamos con la encontrabilidad de los documentos. Los programas electorales deben estar al alcance de los ciudadanos y, en principio, todos los partidos así lo han hecho a través de sus páginas web. No obstante, lo ideal, hubiese sido que el documento se pudiera descargar directamente desde la página de inicio. Sin embargo, se llega con dos clics desde las webs de IU, Podemos y el PSOE, y en tres en el caso de Ciudadanos y el PP.

Otro de los puntos claves de la documentación digital es el peso del archivo. Un archivo demasiado grande puede dificultar las descargas, o incluso hacerlas imposibles, si utilizamos una conexión móvil. Este problema se evidencia en el caso del programa de Ciudadanos, cuyo archivo en PDF pesa 60,4 MB, más de sesenta veces el tamaño total del programa de IU (975 KB), que cuenta con un número similar de páginas. Los demás programas tienen un tamaño aceptable, siendo el segundo de mayor peso el del PSOE, con 3,71 MB.

Una última revisión con respecto al acceso de los documentos tuvo que ver con las propiedades de los archivos. En ninguno de ellos se había prestado la atención debida a los metadatos (título, autor, descripción, palabras clave, copyright, etc.). Este descuido no solo perjudica el posicionamiento de los documentos en los buscadores, sino que es un error grave desde el punto de vista de la publicación de contenidos y gestión de la documentación. Estos campos permanecen vacíos o de forma deficiente o incompleta en todos los documentos. Salvo el programa de Podemos, los demás no cuentan con una página de créditos. Por lo tanto, se desconoce el tipo de licencia utilizado, los autores del contenido o de las imágenes o la fecha de publicación.

Lectura y navegación

El siguiente análisis tiene que ver con el número de páginas de los archivos. El PP tiene el programa más breve, con 226 páginas. El más extenso es el del PSOE, con un total de 388.

Es interesante cruzar esta información con el número aproximado de palabras que contiene cada uno de los archivos. Para hacerlo, solo tomamos en cuenta el contenido, excluyendo los índices y las páginas de créditos. De esta forma, los programas más extensos son el del PSOE, con 134.777 y el de Ciudadanos, con alrededor de 150 mil palabras. Es decir, que cualquiera de los dos documentos son más largos que La Celestina de Fernando de Rojas (416 páginas en la edición de bolsillo de Penguin). Los más breves serían el del PP y el de Podemos.

Si sumamos todos los programas, la lectura sería más larga que leer La Regenta de Clarín, y casi tan extensa como Guerra y Paz de Tolstói (e infinitamente menos placentero). Hay que notar, por lo tanto, el mal ejercicio de concisión hecho por los partidos y las diferencias en extensión entre unos y otros.

Con respecto al índice, podemos decir que afortunadamente todos cuentan con uno; sin embargo, tan solo los de Ciudadanos, Podemos y el PSOE tienen habilitados los vínculos para el acceso directo a cada una de las secciones. En los casos restantes hay que recurrir al scrolling o al pasado de páginas, lo que empeora la experiencia de lectura digital. Una peculiaridad en cuanto los índices es que el programa electoral de Podemos va más allá del índice habitual, al añadir además un índice de materias al final del documento, algo que realmente se agradece.

Hay que añadir que Ciudadanos, Podemos y el PSOE cuentan con una versión de lectura fácil o resumida, pero solo está disponible para descarga en PDF en la página de los dos últimos partidos. El número total de páginas en estas versiones es de 25 en la del PSOE y 97 en la de Podemos. La versión de Ciudadanos está en HTML.

Organización de la información

Cuando un contenido se dirige a un público amplio, como es el caso de un programa electoral, es vital que sea comprensible, y para serlo debe partir de una organización clara y ordenada. Observando los programas electorales, nos llamó la atención el alto número de secciones con que cuenta el de Ciudadanos (17). El programa con menos secciones es el del PP, con 5. Le siguen el PSOE con 6, Podemos con 7, e IU con 10.

Ahora bien, si nos fijamos en la organización jerárquica del contenido, volvemos a encontrar un problema en el documento de Ciudadanos. Al parecer, olvidaron determinar primero las jerarquías para su programa, mezclaron los niveles de información, y tuvieron un orden en ocasiones contradictorio (es posible encontrar niveles en letras mayúsculas como superiores a niveles en números y viceversa). La extrema división del contenido en este programa hace que aparezca desordenado y de difícil lectura.

Un problema menor se puede ver en el documento del PSOE, en el que se incluyen dos tipos distintos de subtítulos (numerados y sin numerar) aparentemente del mismo nivel. Los programas restantes tienen una organización más comprensible.

Software de origen y formatos

Una de las ventajas de los metadatos (los automáticos, claro) es que nos permite conocer el software con que ha sido creado un documento. Consultando esta información en los programas electorales, verificamos que cuatro han sido creados con Adobe InDesign (distintas versiones) y que solo el de Ciudadanos tiene como origen Microsoft Word. Quizás la utilización de este programa por parte de ellos explique el peso excesivo de su archivo.

También hay que señalar que si bien estos programas han sido subidos como documentos digitales y cuentan en algunos casos con un índice con hipervínculos, fueron pensados para el formato impreso. El caso más llamativo es el programa del PP, que contiene un código QR al inicio de cada sección (que dirige a un video resumen), interesante desde una perspectiva impresa pero inútil como lectura digital (sobre todo cuando no se acompaña de un hipervínculo, como en este caso).

Teniendo en cuenta que el diseño de los documentos está pensado para su impresión, podemos fijarnos en los formatos de página elegidos en cada caso. Ciudadanos y el PSOE han optado por el tradicional A4, un formato muy eficiente desde un punto de vista impreso pero bastante regular desde la perspectiva de la lectura digital (muchas líneas por página y mucho zoom in y zoom out). IU y Podemos han elegido el formato A5, más similar a la lectura de un libro, más cómodo de leer en digital, al generar una caja de texto más pequeña pero menos ecológica si al imprimirlo el usuario no escoge dos página por hoja. El PP, por su parte, eligió un formato cuadrado de 220mm x 220mm, regular para la lectura digital y nefasto para una impresión casera.

Tanto el PP como el PSOE y Podemos crearon versiones web de sus programas (con mayor o menor fortuna en su navegación online, siendo el orden de mejor a peor para Podemos, PSOE y PP). Ciudadanos optó por una versión de fácil navegación pero muy resumida en su página web mientras que incomprensiblemente IU decidió no hacer una versión HTML de su programa electoral. Quizás por eso, para compensarlo, IU creó versiones descargables en PDF de cada uno de los capítulos de su programa, así como un visor (ISSUU) para leer el programa completo sin descargarlo.

Por último, hay que señalar que ninguno de los partidos apostó por los nuevos modelos de publicación de contenidos, como el libro electrónico (EPUB), que hubiera sido de mucha utilidad para su consumo en dispositivos móviles o por algún formato de audiolibro que hubiera sido muy interesante para las personas con discapacidad visual. Realmente (salvo por los índices) no se utilizaron todas las capacidades del PDF para poder crear una experiencia de lectura más digital (por ejemplo, el PP podría haber añadido los vídeos que están en QR dentro del propio documento).

Conclusiones

Los programas electorales estudiados suman más de 1 600 páginas. Lo que nos hace dudar de que hasta el votante más informado se los vaya a leer todos..., y mucho menos a imprimirlos. Aun así, es lo que la mayoría de los partidos parecen tener en mente al presentar las versiones en PDF de los mismos. Sería más adecuado un concepto de publicación multiformato. Si los partidos quieren llegar a más votantes con sus programas deberían ser capaces de generar diferentes versiones a partir de sus contenidos. No obstante este esfuerzo se aprecia en Podemos y en el PSOE (debido a la versión web y a las versiones resumidas de sus programas), aunque podría ser mejor.

La falta de una página de créditos en todos los programas menos en el de Podemos nos ha resultado desconcertante, no solo por lo que hemos mencionado anteriormente, sino porque en el caso de PSOE y PP se ven una gran cantidad de fotografías sin información de procedencia.

En conclusión, nuestro orden de preferencia con respecto a los parámetros evaluados es:

Podemos: tiene el mejor programa a nivel editorial. Su diseño minimalista pero atractivo refuerza un documento que tiene un aspecto muy profesional y que recuerda a un libro académico (un diez al índice onomástico). Aunque su estructura jerárquica, con un conjunto de ideas numeradas y organizadas por categorías y subcategorías, tiene una clara inspiración digital. También ofrece la mejor experiencia de lectura tanto en el PDF como en su versión online incluyendo su extensión. Se nota que no solo piensan en papel.

PSOE: el diseño del programa del PSOE no es memorable pero roza el aprobado. Su documento PDF presenta algunas carencias y tiene una excesiva longitud pero se ve compensado tanto por su versión resumida descargable como por una versión online aceptable y un índice enlazado a los contenidos.

IU: si bien el diseño del PDF podría haber sido más atractivo (un documento en blanco y negro no parece la mejor idea salvo para imprimir), su formato y estructura de la información nos parece muy acertado. Aún así, la falta de un índice enlazado en el documento, la absurda cantidad de páginas blancas en el PDF (mala elección comenzar los capítulos en página impar para un documento digital) y la falta de una versión HTML de su programa lo condenan al tercer lugar.

PP: su formato de revista crea una jerarquía de la información atractiva visualmente, pero su PDF funciona infinitamente mejor en un soporte impreso hecho en una imprenta profesional y no en la impresora de casa. Realmente, para una lectura digital, la mayoría de las imágenes usadas en su programa, vacías de contenido sobran. Resulta admirable el ejercicio de concisión al presentar el programa más breve, aunque no entramos a valorar su contenido, pero los problemas digitales de su documento, agravado por una navegación muy confusa de su programa en la web, lo relegan al cuarto lugar.

Ciudadanos: el partido de Albert Rivera ha suspendido en nuestro análisis. El diseño del documento es deficiente (se nota mucho su origen en Word), todo el programa parece confuso a nivel jerárquico y falto de una revisión editorial además de su excesiva extensión. Pero lo que finalmente resulta imperdonable es haber publicado un documento de 60 megas cuando no debería superar los tres.

Este post fue publicado originalmente en el blog de los autores