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Cristina Kirchner, la gran derrotada

24/11/2015 01:24 CET | Actualizado 23/11/2016 11:12 CET

Cristina Fernández de Kirchner es la gran responsable de que el peronismo pierda una elección a presidente después de 16 años en Argentina.

Se equivocó en la estrategia política de su partido pero, fundamentalmente, erró grosero en la política económica de los últimos cuatro años.

Daniel Scioli, el candidato perdedor del Frente para la Victoria, nunca fue de su agrado. Como vicepresidente de su marido y antecesor y como gobernador de la provincia de Buenos Aires, fue maltratado y desautorizado varias veces en público por el matrimonio presidencial.

Scioli siempre coqueteó con "ser distinto" y no confrontador pero aguantó para lograr su objetivo que fue ser el candidato a presidente de consenso de todo el peronismo.

Cristina dejó competir a varios precandidatos y hasta llegó a decirle a su ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, que él era el verdadero candidato del modelo kirchnerista.

A la hora de definirse, bendijo a Scioli -el que mejor medía en las encuestas- pero le impuso como vicepresidente a Carlos Zannini, secretario de Legal y Técnica y el vicepresidente en los hechos pero un absoluto desconocido para el gran electorado. Ni siquiera se le conocía su voz por su bajo perfil.

Cristina también diseñó la estrategia política para la provincia de Buenos Aires, distrito clave para ganar una elección en Argentina. Le ofreció a Randazzo ser candidato a gobernador y el funcionario lo rechazó, sintiéndose traicionado por haber dejado de ser el favorito de un día para otro, sin explicación.

Cristina optó por Aníbal Fernández, su jefe de gabinete, sospechado de tener vínculos con el narcotráfico -la gran preocupación de los argentinos- pero uno de los pocos leales que le quedaban.

Por último, para la elección en la ciudad de Buenos Aires, escogió a Mariano Recalde, el presidente de la deficitaria Aerolíneas Argentinas y compañero de militancia de su hijo, Máximo Kirchner.

El resultado está a la vista. El peronismo perdió las tres elecciones, algo inédito para el partido.

El condimento de semejante derrota fue su política económica. Por sus expropiaciones y medidas poco amigables con las empresas se fugaron las inversiones y los dólares. La economía está estancada y con inflación de más de 20% hace más de cuatro años. Como consecuencia, hay restricciones de todo tipo para acceder a dólares y divisas extranjeras, tanto para ahorradores como importadores.

Las reservas del Banco Central están en situación muy crítica. Cristina Kirchner tomó el poder en 2007 con más de 50.000 millones de dólares. Lo entrega en 10 días, con menos de 26.000 millones. El domingo pasado, pagó caro sus malas decisiones.

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