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Ya lo advirtió Bécquer, señor Trump, la ridiculez produce una muerte dolorosa y cómica

14/06/2017 07:24 CEST | Actualizado 14/06/2017 07:24 CEST
EFE

La relación entre las personas normales y los idiotas tiene una amplia bibliografía. Los lectores habituales, esa gente que tiene una curiosidad universal y que aún conserva la esperanza, en general, la gente que está enganchada a periódicos, revistas o libros, y que cuando regresan a su casa echan una panorámica a los informativos de la televisión, pueden hacerse con una abultada carpeta de citas sobre la cuestión. Apunté, un día de barbería, un proverbio que citaba una revista: "En la vida hay que hacer cosas idiotas; por ejemplo, hablar con los idiotas". O hablar demasiado de ellos, como no sea para sacar moralejas y consejos, que es de lo que se trata ahora.

El problema añadido es que los necios, estúpidos, cretinos y similares, suelen ser altaneros, arrogantes y se creen en posesión de la verdad absoluta. Se sitúan por encima de los demás, sin considerar que, como advertía Fray Luis de León, "lo que en breve sube en alto asiento/suele desfallecer apresurado". Traducido: lo que más alto y rápido sube, más deprisa cae. Pura ley de la gravedad.

En otra parte leí que, ante las dificultades, nunca hay que subestimar el poder de los necios; y si encima son matones, peor, porque las almas cándidas pueden confundir el matonismo y la chulería de un descerebrado con la valentía de un rebelde que lucha por una noble causa. El número de tontos disfrazados de inteligentes es incalculable. Nada hay que dé más apariencia de inteligencia que el pesimismo y el todo está fatal, arriba los de abajo y aquí estoy yo para arreglarlo, reinventando si fuera necesario loa descubrimientos políticos de Solón y Pericles.

Los gobernantes de la Unión Europea, el G-7, los de las potencias emergentes, todos los que han tenido que tratar con Trump, sus vecinos del norte y del sur incluidos y lo que han tropezado con el muro mental del trumpismo, de una aleación de egos y chulerías infranqueable pensarán lo mismo que el que dijo que "discutir con un imbécil es como montar en una bici estática. Te esfuerzas, sudas, te cansas, te agotas, y al final no te lleva a ningún lado". Esa conclusión es la que sacaron Angela Merkel, Emmanuel Macron y los otros líderes, incluyendo a los copresidentes de la UE, Donald Tusk (del Consejo Europeo) y Jean-Claue Junker (jefe del Ejecutivo) cuando trataron de convencer al presidente USA de la evidencia del cambio climático y de la necesidad por mera supervivencia, y porque hay que cumplir lo pactado, de desarrollar el Acuerdo de París para combatirlo. Bueno, convencerle de eso y de otras elementalidades.

Estupefacto de que alguien le llevara la contraria, acudió al "América First" como suprema razón de su soledad y de su desaire a los otros 194 firmantes y a la comunidad de personas inteligentes y responsables, y educadas, que en este caso la educación viene de serie. Hace años había algunos científicos dedicados al timo de la estampita, pagados a sueldo gris marengo o negro de algunas multinacionales petroleras y de la energía, pero la industria, a estas alturas, también ha terminado por sumar esfuerzos a la lucha contra el cambio climático acelerado por la mano y la codicia de los humanos. ¿Porque se han caído del caballo como San Pablo cuando iba camino de Damasco y han visto una luz cegadora que los ha convertido? Pues por algo parecido. Por el negocio.

Estarán contentos los 'patriotas' norteamericanos y los excéntricos antisistema cansados de la pesadez de los líderes normales y del continuismo del 'establishment' con Hillary Clinton, porque dieron alas a un 'demolition man'.

Hay un negocio que va para atrás, y que en su día será minoritario, el petróleo, porque esa es la tendencia, al que le pasará como al carbón, que sigue habiendo pero que ya no se usa, y hay otros, un conjunto extraordinario, que están en alza imparable: el sol, el viento, la geotermia y las mareas, cuya materia prima es gratuita y renovable.

Es obvio que el clima afecta a todos los habitantes del Planeta Tierra. No solo a quien emite contaminación, sino a todos, porque todos la sufren, directamente o sus efectos. Que el país más contaminante se retire del acuerdo, y que encima quiera recuperar el carbón y promover un mayor consumo de combustibles fósiles paralizando el desarrollo de las energías limpias, puede considerarse un insólito desafío no solo a la cordura, sino a las demás naciones, que podrían adoptar medidas 'de contención'. Y no necesariamente sólo por parte de los Estados. El boicot al cava catalán cuando comenzó el disparate soberanista está ahí como aviso a navegantes por esos mares. (Guardiola debe preparase para encajar muchos goles).

Estados Unidos tiene un serio problema con la 'entronización' de Donald Trump como cuadragésimo quinto presidente. Es un millonario caprichoso y arrogante, con un cerebro con dificultades para la comprensión elemental, que se ha puesto a gobernar a la superpotencia de idéntica manera a como ha gobernado a su imperio empresarial. Esto lo ha trasladado al Dormitorio Presidencial, desde donde tuitea un río de ocurrencias mañaderas, y al Despacho Oval. Y eso es un serio peligro: en la 'Torre Trump' hacía sus negocios valiéndose de las estrategias clásicas de los tiburones, que incluyen la intoxicación, las cortinas de humo y las mentiras, 'realidades alternativas' para engañar al competidor y sacar el máximo beneficio que se pueda sacar, aun a costa de cumplir religiosamente con Hacienda.

Pero la Democracia Norteamericana no puede ser gobernada de esta forma sin graves consecuencias, internas e internacionales. Los 'Padres Fundadores' eligieron el camino que tan bien sintetizó Abraham Lincoln en el discurso pronunciado en el cementerio del campo de batalla de Gettisburg en noviembre de 1863, cuatro meses y medio después de la histórica batalla: "... que resolvamos aquí firmemente que estos muertos no habrán dado su vida en vano. Que esta nación, bajo Dios, renazca en libertad. Y que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo, jamás perezca sobre la Tierra".

..."Del pueblo, por el pueblo, y para el pueblo". Una definición precisa de lo que es el interés general. Todo lo contrario al gobierno de impulsos dictatoriales, a golpe de 'decretazos' ejecutivos aplaudidos por su corte en una Casa Blanca convertida en plató permanente de un 'reality show' de un engreído poseedor de una ignorancia enciclopédica...

Decía Bécquer en Ensayos y esbozos que "la ridiculez es la muerte social. Una muerte dolorosa y cómica por añadidura". Hoy Donald Trump se ha convertido, excepto para sus admiradores más cerriles y necesitados de un nuevo 'mesías', en un ser ridículo que todos los días se perfecciona un poco más en su especialidad de 'tonto del pueblo (americano). Está ocurriendo algo insólito en la diplomacia mundial: se le ha perdido absolutamente el respeto al comandante en jefe.

Desde Bruselas responden a su alternativa de renegociar el Acuerdo de París, formulada a la vista de la reacción mundial, con un no rotundo: no hay nada que renegociar; eran 195 firmantes y ahora son 194. Pelillos a la mar. Macron le vacila y le devuelve el 'boomerang' de sus desaires diciéndole con ironía "hagamos grande otra vez al Planeta". Putin 'comprende' su portazo, pero no lo secunda. Un regalo envenenado el del amigo Vladimir. Merkel contraataca a sus impertinencias y proclama que ya ni EEUU ni Gran Bretaña son socios fiables. El alcalde de Londres, el laborista musulmán Sadiq Khan, contesta a un tuit ofensivo tras el atentado terrorista diciendo que tiene cosas más importantes que leer y que hacer en estos momentos, y propone que se anule su visita oficial a UK.

Alcaldes de las ciudades USA más importantes se declaran insumisos medioambientales y varios gobernadores anuncian que proseguirán con sus proyectos medioambientales coincidentes con la Cumbre del Clima. El último estrambote ha sido su autoadjudicación del 'cerco' antiterrorista a Qatar por una coalición liderada por Arabia Saudí, motor del wahabismo, celosa del protagonismo regional e internacional del pequeño país. Horas después, fuentes de la Casa Blanca pedían contención para evitar un conflicto de impredecibles consecuencias... y lo que en parte ya ha sucedido, que Doha reciba ayuda de emergencia desde...Irán. ¡El Washington republicano sacando a Teherán de su aislamiento!

Mientras, en Bruselas, el tema invariable, motivo de chanza y estupefacción y temor es, asimismo, el del nuevo fantasma, o fantasmón, que recorre el Planeta.

Estarán contentos los 'patriotas' norteamericanos y los excéntricos antisistema cansados de la pesadez de los líderes normales y del continuismo del 'establishment' con Hillary Clinton, porque dieron alas a un 'demolition man', con la inestimable ayuda de la 'América profunda'. Los enemigos de EEUU han visto cumplido su sueño: ver rota, aislada y sin rumbo a la gran potencia. Y sin tener que hacer nada. Solo algún pirateo informático y un fantoche desnortado en el Despacho Oval. Y sentarse a esperar.

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