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Carta abierta a Sarah Jessica Parker de una feminista

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A Sarah Jessica Parker y el resto de "igualitaristas":

"Yo no soy feminista. Creo en la igualdad". Cuántas veces habré oído esa frase que este jueves ha dicho la actriz Sarah Jessica Parker y cuántas veces habré tratado de explicar el daño que hacen estas palabras a las mujeres. Mayor es mi sorpresa cuando, en los comentarios de la noticia, varios usuarios dan la razón a la que fue Carrie Bradshaw en Sexo en Nueva York.

Ni Parker ni el resto de "igualitaristas" han gastado dos minutos de su tiempo en buscar lo que realmente ha sido y es el movimiento feminista y lo que ha conseguido. El feminismo, amigos "igualitaristas", no es más que el movimiento que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres - simplificándolo un poco-. Y no lo digo yo, lo dicen todas las definiciones oficiales del movimiento. Incluida la de la Real Academia Española que, por cierto, es una institución muy poco feminista.

Desde el principio de los tiempos la mujer ha sido el género discriminado

Me he preguntado el por qué de estas declaraciones de la actriz y, en un intento de entenderlo, he leído los comentarios de apoyo de sus seguidores en Facebook: "¿Y los hombres no tienen que tener también los mismos derechos que poseen las mujeres? Eso sería igualdad", rezaban algunos. Aquí es donde me paro a reflexionar.

No tiene sentido ahora hacer un repaso sobre el papel que han tenido las mujeres en la sociedad durante la historia. No hace falta pararse a explicar que, desde el principio de los tiempos, la mujer ha sido el género discriminado y que, a pesar de eso, ha hecho historia en numerosas ocasiones, con todos los obstáculos que se le ponían por delante. Hoy por hoy lo sigue siendo. ¿Dónde están esos derechos de los que hablan, entonces?

Si se refieren a la llamada "discriminación positiva", la aplicación de políticas que reconocen las discriminación de ciertos grupos con el objetivo de llegar a una sociedad más equitativa, como las cuotas, hay algunos datos que me gustaría compartir con vosotros, amigos "igualitaristas":

  • El porcentaje de hombres que ocupan altos cargos en las grandes instituciones políticas y económicas internacionales sigue siendo más del doble que el de mujeres. Un dato para recordar a Parker sobre su país: de los 44 presidentes que han tenido desde 1797, ni uno sólo es una mujer.

Estos son sólo algunos de los datos que ponen en evidencia la necesidad de una sociedad feminista. Es decir, aquella en la que las mujeres y los hombres tendrían los mismos derechos y en la que se acabaría con los estereotipos de género.

Es cierto que la discriminación positiva no es un fin, sino un medio para llegar a dicha sociedad. Aquí va una explicación fácil que uso con mis conocidos "igualitaristas" para que lo entiendan: si las mujeres en la sociedad parten desde un nivel 3 -porque es claramente el género discriminado- y los hombres desde un 6- porque es el género privilegiado-; y les subimos a los dos diez niveles (todo muy igualitario), los hombres tendrían un nivel 16 y las mujeres un 13 ¿Es eso justo?

El feminismo no trabaja con categorías de inferioridad o superioridad

El feminismo, queridos "igualitaristas", no trabaja con categorías de inferioridad o superioridad. Simplemente trata de dejar atrás una sociedad machista para llegar a una libre de discriminación. Que una mujer influyente como Sarah Jessica Parker, declarada demócrata convencida y defensora de los derechos de los homosexuales, diga estas palabras, no hace sino desacreditar más un movimiento vigente desde hace décadas.

Y a aquellos defensores del "igualitarismo" y de la "defensa de los derechos de los hombres frente al feminismo", que se paren a pensar en el daño que hacen tanto a mujeres como a hombres. Pues el estereotipo de "hombre patriarcal" que lleva el dinero a casa y no puede llorar porque sería una "nenaza", también es fruto de la sociedad machista en la que vivimos.

La lucha feminista es una lucha social y legítima que intenta acabar con los estereotipos y la opresión de las mujeres. Si alguien quiere posicionarse a favor de la igualdad, debe declararse feminista, como hizo también este jueves el actual presidente de EEUU, Barack Obama y no evitar el término como si se tratase de algo malo como Parker. Tranquilos, que no os vais a envenenar por decirlo.