BLOGS

Reflexiones improvisadas sobre el debate de la nación

22/02/2013 17:25 CET | Actualizado 24/04/2013 11:12 CEST

Este debate se presentó bajo el aura de grandes expectativas y no pasó de ser, al fin, una escenificación basada en imágenes proyectadas por espejos convexos, es decir, cada cual dijo lo de siempre y hoy las cosas siguen igual de mal.

La impresión quizás más extendida es que el presidente del Gobierno salió "vivo" del debate a pesar de las dificultades que configuran la coyuntura. Se afirma que Rubalcaba recuperó parte del punch perdido hace tiempo por los problemas internos de su partido, y considero que sí que se observaron algunos rasgos que posibilitaron ver al antiguo Rubalcaba, aguerrido y ágil en la réplica.

La Izquierda Plural intervino por triplicado, y vino a volver a explicitar sus posiciones clásicas, enfatizando las que mi Grupo también comparte, consistentes en afirmar que solo la austeridad y el recorte no pueden resolver los problemas económicos del Estado. Como elemento original por parte de este Grupo, solicitaron el inicio de un proceso constituyente; palabras mayores.

Rosa Díez desgranó un discurso de difícil calificación política, con ingredientes de populismo, crítica acerba, intento cada vez menos disimulado de amplificar las bases sociales de su partido y por ende los votos, y también solicitó el inicio de un proceso constituyente. Cabe presumir que de características diferentes al de la Izquierda Plural.

La mañana del jueves se estrenó como portavoz Aitor Esteban con un discurso consistente en los siguientes aspectos, en la línea tradicional del EAJ-PNV: reivindicación del autogobierno, esforzarse en la reconciliación en Euskadi, y propuestas de reforma y regeneración económica ajustadas a los requerimientos de una realidad industrial como la de Euskadi.

Por cierto, CIU enfatizó diversas propuestas económicas en una línea muy clásica y ortodoxa y quizás no con demasiado entusiasmo. Su portavoz Durán tuvo que responder a las admoniciones de Rajoy sobre la titularidad de la soberanía y la ilegalidad de las consultas previstas en el texto constitucional, defendiendo este el derecho a decidir de los catalanes.

Por último intervino el Grupo Mixto, una miscelánea de Partidos en donde salvo la particular identidad de Amaiur y sus reivindicaciones relativas a lo que denominan solución del conflicto, todos los demás propusieron cosas tan heterogéneas que es difícil glosar conjuntamente sus posiciones.

Si estos comentarios fueran musicales podríamos tatarear a modo de conclusión la conocida canción "la vida sigue igual".

Por delante tenemos ahora la segunda parte del debate, la de las Propuestas de Resolución. Nuestro Grupo ha presentado un total de 15 que se pueden agrupar en tres bloques: económicas, enfatizando particularmente el problema del desempleo juvenil y la necesidad de afrontar la I+D+i con seriedad como elemento motor de la riqueza de cualquier país moderno; otras de carácter social relativas a la pensión de viudedad, y ley de dependencia; y por último, un bloque destinado al desarrollo del autogobierno y cumplimiento de los mandatos del Estatuto de Gernika, que, además, en el ámbito de la política recentralizadora que caracteriza a este Gobierno puede afectar a las competencias en materia de Administración Local, y Educación, entre otras.