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La incansable lucha de quienes buscan a sus hijos perdidos en México

16/12/2013 07:51 CET | Actualizado 14/02/2014 11:12 CET

México se ha convertido en un terror para los migrantes centroamericanos que transitan por este país intentando llegar a Estados Unidos. Según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) aproximadamente 70.000 migrantes han desaparecido desde el 2006.

El sexenio de Felipe Calderón y su "Guerra contra el narco" agudizó más un problema que para entonces no tenía las magnitudes que tiene ahora: los migrantes se convirtieron en un negocio lucrativo, paralelos al tráfico de drogas, para el crimen organizado.

mexico

Una encuesta elaborada durante seis meses por la CNDH en albergues, arrojó que el secuestro de migrantes centroamericanos representó 25 millones de dólares en ese corto periodo. La misma encuesta advirtió, no obstante, que había un sub registro pues las víctimas no acudían ante las autoridades a denunciar porque en su calidad de indocumentados podían ser deportados.

El crimen organizado cobra entre 3.000 y 4.000 dólares por cada migrante secuestrado. Extorsionan a sus familiares en Estados Unidos y Centroamérica y no siempre cuando pagan el rescate, son liberados.

Los que no tiene como pagar, son obligados a pertenecer a estos grupos. A los hombres los obligan a trabajos forzados empacando droga o cruzándola mochila al hombro por la frontera hasta llegar a Estados Unidos.

A las mujeres las violan, las venden a proxenetas o las matan. México se ha convertido en un cementerio de fosas clandestinas. En el 2010, 72 migrantes fueron encontrados asesinados con señas de torturas en un rancho en San Fernando, Tamaulipas.

Las 40 mujeres centroamericanas que participan en la novena Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos, marchan con la esperanza de encontrar a sus hijos con vida.

Recorren 15 estados de la república mexicana, convencidas del peligro que corren sus seres queridos cuando parten, pues como les advirtió el fraile franciscano Tomas González, cuando las recibió en Tenosique, Tabasco, "México se ha convertido en un campo minado para los migrantes".

González es el coordinador de la casa del migrante "La 72" en Tenosique -que lleva ese nombre en honor a los 72 asesinados en San Fernando- donde los migrantes se alimentan y descansan para seguir su viaje.

El religioso se ha convertido en un "ángel" para los migrantes y en una voz incómoda para los grupos del crimen organizado y las autoridades que no hacen nada por frenar la masacre.

"Aquí en ese comedor que se disfraza como comedor para los migrantes se esconden los delincuentes que luego se suben al tren para extorsionar, secuestrar y violar", dijo el religioso a las madres el lunes pasado durante una caminata por las vías del tren en Tenosique señalando los negocios de los alrededores.

González ha acompañado a las madres y al Movimiento Migrante Mesoamericano, (MMM), que organiza las caravanas desde el 2006 en la búsqueda de los migrantes desaparecidos.

El MMM ha encontrado a 200 migrantes desde que comenzó la búsqueda hace nueve años. Su lema ha sido buscar entre los vivos.

El MMM se propone también, cambiar las políticas públicas hacia los migrantes. El 10 de diciembre próximo las madres visitarán el Senado de la República para solicitar visas de libre tránsito para los centroamericanos y que así puedan viajar sin arriesgarse. Esto implicaría viajar dignamente en transportes regulares y poder denunciar en caso de ser asaltados o violentados, sin miedo a ser deportados.

El movimiento también pugna para que México deje de comportarse como la policía fronteriza de EEUU, en sus intentos por frenar el ingreso de trabajadores irregulares a su territorio.

Las madres recorrerán en 18 días, 3800km. De momento se estima que habrá cinco encuentros donde las madres se encontrarán con sus hijos desparecidos.

Uno de los más emotivos es el de una mujer que fue separada de su hermana hace 35 años y a quien no ha visto desde entonces.

Puedes seguir la caravana en el blog caravanamadres.wordpress.com.