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Las claves de la semana: Cautivos y desarmados

16/06/2017 20:39 CEST | Actualizado 16/06/2017 20:51 CEST
GTRESONLINE

Para olvidar tendrán que pasar años, quizá lustros. Y eso que los vencidos se declaran cautivos y desarmados. La guerra en el PSOE ha terminado, pero nadie ignora que hubo héroes y villanos en ambos lados y tampoco que unos están menos dispuestos que otros a pasar la página del capítulo más infame de la reciente historia. Así que un gesto, una maniobra o una mala decisión pueden avivar en cualquier momento el fuego extinguido tras la rotunda victoria de Pedro Sánchez en las primarias del pasado mayo.

Los socialistas afrontan este fin de semana su 39 Congreso Federal, una cita que pone fin a nueve meses de interinidad y de cuyo desarrollo depende si el partido que más años ha gobernado España en democracia consolida o no su posición hegemónica en la fracturada izquierda.

De momento, hay silencio en los prolegómenos de uno de los más tranquilos y previsibles congresos federales de la socialdemocracia española. Pero reserva no quiere decir entusiasmo ni confianza en el proyecto o el equipo que acompañará al renacido Pedro Sánchez.

Nadie plantará cara. Los delegados del sanchismo son mayoría y la apabullante victoria le libera de cualquier hipoteca.

Entre los barones, hay dudas sobre el acercamiento a Podemos, sobre la capacidad política de algunos de los nombres de la próxima dirección, sobre el reconocimiento de la "plurinacionalidad" de España que incluirá el documento base del congreso o sobre el modelo de partido que acabará por imponer Sánchez.

Pese a todo, nadie plantará cara. No habrá enmiendas que se negocien hasta altas horas de las madrugada, ni imposición de cuotas territoriales ni vetos sobre nombres. Lo primero porque los delegados del "sanchismo" son mayoría. Y lo segundo porque la apabullante victoria de Sánchez en las primarias en contra de todo y de todos le libera de cualquier hipoteca.

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Tanto es así que por primera vez en la historia de un congreso del PSOE, la dirección federal llega al cónclave prácticamente cerrada y sin haber sido, no ya negociada, sino comunicada previamente a los barones del partido. La semana que acaba, pese a tener el foco en la moción de censura impulsada por Pablo Iglesias, fue un goteo de nombres.

Y, aunque oficialmente nadie ha puesto un pero, sólo José Luis Ábalos, que estará al frente de Organización, se ha librado de las críticas: que si Guillermo Fernández Vara, que presidirá el Consejo de Política Federal, se ha pasado pronto a la nueva causa; que si Patxi López ha perdido con su decisión de entrar en la Ejecutiva su capital político; que si Francisco Polo -próximo secretario de Emprendimiento- se afilió esta misma semana al partido; que si la nueva vicesecretaria general, Adriana Lastra, lleva el cuchillo entre los dientes; que si a Nuria Parlon se la han quitado de encima los socialistas catalanes...

Sánchez ha decidido dar marcha atrás en su inicialmente pretendido nombramiento de Lastra como portavoz parlamentaria y buscar un perfil con mayor bagaje político como el de Margarita Robles.

La defensa que esta semana hizo el socialista valenciano de los diputados Miguel Ángel Heredia y Antonio Hernando cuando Pablo Iglesias cargó contra ellos durante el debate de la nación hizo subir su cotización en la bancada socialista: "Le pido que no ofenda a mis compañeros. Puedo discrepar mucho con ellos, pero son mis compañeros y no me gusta que alguien valore o enjuicie su actitud"

No ha tenido la misma acogida la elección de la próxima vicesecretaria general, Adriana Lastra, a quién en algunas federaciones ven más dispuesta a cortar las cabezas que hagan falta. Sea por su perfil excesivamente orgánico o por su falta de experiencia institucional, lo cierto es que Sánchez ha decidido dar marcha atrás en su inicialmente pretendido nombramiento de Lastra como portavoz parlamentaria y buscar un perfil con mayor bagaje político como el de Margarita Robles.

Ex magistrada del Supremo y ex vocal del Consejo General del Poder Judicial, Robles fue de número dos en la candidatura de Sánchez a las últimas generales y se implicó personalmente en la campaña para la "reconquista" de Ferraz. Su condición de independiente no impide que asuma la portavocía del Grupo Parlamentario como ya hizo en su día el recientemente fallecido José Antonio Alonso. La diferencia entre uno y otro, y no es menor, es que cuando Alonso asumió las riendas del PSOE en el Congreso, había en España un gobierno socialista y ahora, en ausencia de Sánchez del Parlamento, Robles sería la cara y la voz de la socialdemocracia.

Hay quien en el propio equipo del nuevo secretario general no termina tampoco de ver que alguien que rompió la disciplina de grupo para votar "no" en lugar de abstención en la investidura de Mariano Rajoy y fue expedientada por ello tenga legitimidad ahora para exigir disciplina a los diputados del PSOE. El nombre de Robles, que Sánchez ha comunicado a algunos de sus colaboradores, tendrá que aprobarlo la nueva Ejecutiva en su primera reunión del próximo lunes, pero será visto sin duda como una provocación entre algunos parlamentarios.

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Más allá del entusiasmo que despierten algunos nombres, lo cierto es que nunca antes hubo un cónclave federal al que se llegara con la dirección que tendrán que aprobar los más de 1.000 delegados prácticamente cerrada. Claro que tampoco hay precedentes de que los "notables" no vayan a acudir a la clausura del congreso. No estarán los ex presidentes del Gobierno ni los ex secretarios generales, salvo Joaquín Almunia, que en la batalla cainita por el liderazgo no se significó por ningún aspirante. Zapatero y Rubalcaba asistirán sólo a la inauguración, y Felipe González enviará un saludo grabado.

Algunos de los secretarios generales que apoyaron a la presidenta de Andalucía tampoco estarán en el mitin final con el que Sánchez ha querido innovar la cita para hacer partícipes a cerca de 8.000 militantes. Unos porque dicen tener agenda institucional en sus respectivas Comunidades y otros porque no quieren correr el riesgo de ser abucheados por las bases. El caso es que el cierre del 39 Congreso Federal del PSOE será el de las clamorosas ausencias. Y los que sí irán porque creen que es lo correcto, esperan que aquello no se convierta en un aquelarre contra quienes perdieron las primarias.

Lo que sí creen [los barones] es que, en todo caso, ahora la responsabilidad de pacificar la organización recae en exclusiva en Sánchez.

Y es que salvo el extremeño Guillermo Fernández Díaz, que presidirá el Consejo de Política Federal en sustitución de Susana Díaz, ningún otro barón ocupará cargo alguno en los órganos de dirección ni tendrá capacidad para negociar más cuota territorial que la que Sánchez esté dispuesto a cederles en el Comité Federal. Será este sábado a partir de las 4 de la tarde, una vez inaugurado el congreso, cuando les reciba uno a uno para acordar la representación territorial en el máximo órgano entre congresos.

Pese a todo ninguno está dispuesto a plantar batalla ni a concertar estrategia alguna, mucho menos con Susana Díaz, para quien el que más y el que menos tiene ahora palabras de reproche por haber abjurado de la defensa del proyecto político con el que les arrastró a las primarias. Lo que sí creen es que, en todo caso, ahora la responsabilidad de pacificar la organización recae en exclusiva en Sánchez, que tras su incontestable victoria tiene las manos libres para dirigir a su antojo el partido.

Pues lo dicho: que, cautivo y desarmado el "ejército susanil", en el día de hoy, las tropas "sanchistas" alcanzarán sus últimos objetivos. La guerra del socialismo ha terminado.

Firmado: El Renacido.