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Las claves de la semana: Partidos hermanos, pero no primos

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No ha sido ésta una semana fácil para el socialismo. La anterior, tampoco. En realidad hace mucho que no tiene una buena. Y, aunque la llegada de Javier Fernández, a la calle Ferraz como presidente de la gestora ha elevado unos cuantos pies la altura del debate, la salida a la crisis del PSOE no será fácil. Y no por el recuerdo ya efímero de Pedro Sánchez, ni porque la posición ante la investidura de Mariano Rajoy vaya a poner en riesgo ningún gobierno autonómico. La clave está en el empeño del PSC de marcar un perfil propio en el tema catalán. Su propuesta para convertir a España en una federación que reconozca la plurinacionalidad y su negativa a acatar la decisión que salga del Comité Federal que votará abstención o no a Rajoy no ha hecho más que avivar un incendio nunca del todo sofocado.

Revisar el protocolo de relaciones PSOE-PSC

Así que anoten porque ahí está en este momento el nudo gordiano de lo que la socialdemocracia española se trae entre manos: la relación entre dos partidos que desde 1978 se llamaron hermanos, y uno de ellos, el que siente que ha hecho más de primo que de cofrade, está dispuesto esta vez a romper la baraja. Más claro: Si el PSC mantiene su deriva pro independentista, el PSOE no ve ya con malos ojos, en medio de la catarsis general, revisar el protocolo de relaciones con sus correligionarios catalanes.

Todo dependerá de lo que pase en el congreso que los socialistas catalanes celebrarán el próximo día 15, de si al frente del PSC seguirá Miquel Iceta o le sustituirá Nuria Parlón y de si sus diputados mantienen el "no" a Rajoy, independientemente de lo que apruebe el Comité Federal del PSOE, tal y como han amenazado.

Un congreso en clave nacional

De momento, ninguno de los dos candidatos en liza está en sintonía con la célebre Declaración de Granada. De hecho ambos han rebasado con creces el marco político acordado unánimemente en 2013 por todos los socialistas precisamente para darle un espacio propio al PSC en Cataluña. Esto además de trasladar a su congreso el debate nacional sobre la investidura de Rajoy para ver cuál de los dos llega más lejos en el "no" al candidato del PP. De cómo lograr que el PSC salga de la irrelevancia del 14% de los votos en Cataluña, nada han dicho ni uno ni otro.

Si se impone Miquel Iceta, aún hay esperanza. Porque, aunque el todavía primer secretario del PSC fue el principal peso orgánico en el que se apoyó Pedro Sánchez, por todos es conocido su talante y su capacidad para el encuentro y el diálogo. De ahí que algunos crean que sus hasta ahora posiciones inequívocas en favor del "no" a Rajoy y su propuesta de emular la "vía canadiense" es sólo táctica en medio de una pelea orgánica.

Parlón y sus circunstancias

Si por el contrario, gana la alcaldesa de Santa Coloma de Gramenet, no se saldrá nunca del espacio del "no" ni de sus posiciones en favor de una consulta en sus múltiples versiones. Ora el derecho a decidir, ora una ley de claridad, ora... Parlon siempre fue ella y sus circunstancias, pero siempre en el marco del pro independentismo. Y basta con recordar el viraje que dio entre su apoyo a Eduardo Madina en 2014, la colaboración prestada en el último año a Susana Díaz y la defensa a ultranza que hizo en los estertores de Sánchez del gobierno alternativo del PSOE con apoyo del independentismo que negociaba el ex secretario general.

Aprovechar la catarsis

Sea cual sea el resultado y una vez que haya pasado el alto voltaje del congreso, desde la gestora que preside Fernández se plantean, en medio de la catarsis general, si es el momento de plantear una nueva relación con un partido "hermano" cuyas posiciones, desde los dos infaustos tripartitos, no ha servido más que para que el PSOE retrocediera espacio electoral en el resto de territorios. Son pocos ya los secretarios generales que defienden la vigencia de una relación siempre desigual con el PSC, cuyos dirigentes tienen voz y voto en los órganos de gobierno y en los congresos del PSOE. "Si votan en el Comité Federal, tendrán que acatar lo que decida el Comité Federal", apuntan desde Ferraz en respuesta al desafío de Iceta de mantener el "no" a Rajoy.

Todo esto está en cuestión en el peor momento del socialismo de los últimos 40 años, pero también el marco político en el que se mueve el PSC con una propuesta superada por la agenda soberanista, que ha convertido al PSC en partido casi residual y que en el resto de España ha abierto una profunda herida en la socialdemocracia.

Iglesias juega de farol

Un episodio más de tensión con el PSC es lo único que le faltaba a una gestora convencida de que unas terceras elecciones abrirían un boquete irreparable en una democracia que en estos momentos emite señales de fragilidad y que tiene que gestionar el "post sanchismo" a la vez que construir un relato que justifique la abstención al PP sin que el PSOE sea desplazado por Podemos como principal referente de la oposición.

Lo demás, dicen, es todo "superable", incluida la amenaza esta semana de los de Pablo Iglesias de dinamitar los gobiernos regionales si el PSOE facilita la abstención. Los herederos del 15-M juegan de farol salvo que estén dispuestos a hacer de nuevo presidenta de Castilla-La Mancha a Cospedal a Maria Dolores de Cospedal o a aliarse con el PP en Aragón o Extremadura. No parece.

Dudas sobre el Consejo Territorial

Las reticencias del castellano-manchego García-Page, el valenciano Ximo Puig o el aragonés Javier Lambán se irán modulando en los días previos al Comité Federal que, casi con seguridad, se celebrará el domingo 23. Lo que no está claro aún es si conviene o no la convocatoria del Consejo Territorial, órgano que reúne a todos los secretarios generales, ya que Javier Fernández mantiene permanentemente abierto un canal de comunicación con todos los barones.

Sólo así es posible bajar la inflamación y los ánimos de un partido desgarrado en lo emocional, desangrado en lo electoral y desnortado en lo político. De ahí que la elección del asturiano como presidente de la gestora haya sido una decisión aplaudida por propios y extraños. Sólo el talante del asturiano es capaz de coser el desgarro que Sánchez ha provocado en el PSOE en tan sólo dos años.

No será fácil ni rápido, pero ya hay varios fieles del extinto "sanchismo", que se han puesto a disposición de la gestora. Unos, porque dicen estar abochornados por lo vivido y otros porque son maestros del filbusterismo.