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Las claves de la semana: Una vela al Brexit y otra al sorpasso

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Nadie lo quiso ver, pero llegó. 43 años de unión y se acabó el amor. Siempre tuvo algo de conveniencia, cierto, pero el divorcio del Reino Unido y la UE pilló de sopetón a Europa y al mundo. Las bolsas se desplomaron, los empresarios temblaron, la prima de riesgo se disparó, Cameron dimitió, Merkel hiperventiló... y ¿Rajoy? Rajoy llamó a la serenidad.

A punto estuvo el candidato del PP, en su breve declaración institucional desde La Moncloa, de llamar al voto sensato y agitar por enésima vez en esta campaña que acaba el espantajo del populismo. No lo hizo porque ya estaban al quite sus correligionarios, que cargaron contra Podemos como si el responsable del Brexit hubiera sido el mismísimo Pablo Iglesias, y no el conservador David Cameron.

El PP y el voto refugio

Europa está gravemente herida y en el PP no caben de gozo. A río revuelto... Confían en lo que los expertos llaman el voto refugio, que es el que en momentos de turbulencias e inestabilidad se vuelve conservador y busca la seguridad de lo conocido, aunque lo conocido en este caso sea un partido imputado por financiación ilegal, con decenas de causas judiciales abiertas por corrupción y un ministro del Interior que se dedica a conspirar con el director de la Agencia Antifraude de Cataluña para fabricar pruebas contra los adversarios políticos.

Las cloacas de Fernández Díaz

Lo ha hecho Jorge Fernández Díaz, el ministro más beato del Gobierno, el del ángel Marcelo, el que reza, se confiesa por los pecados cometidos y pide perdón, como si bajar a las cloacas del Estado y salir de ellas putrefacto tuviera absolución posible en una democracia seria. Indulgencia no, pero sí un respiro, el que la conmoción por el Brexit concedió en las últimas horas de la campaña a un PP que en los últimos cuatro años lo mismo ha usado en beneficio propio y contra los adversarios políticos la televisión pública, la agencia tributaria, la policía o la Fiscalía General del Estado al más puro estilo de las tantas veces invocada y demonizada Venezuela.

Pues eso. Una vela al Brexit y otra al sorpasso de Podemos al PSOE es lo que ha puesto el PP para salvar los muebles en las elecciones del domingo. Si Iglesias se impone a Sánchez en votos y en escaños, Rajoy cree que el candidato socialista tendrá que irse y que a los barones del PSOE no les quedará otra que dejar gobernar a la lista más votada. Que no lance tan pronto las campanas al vuelo porque hace lustros que en la socialdemocracia española siempre ocurre lo contrario a lo que uno espera, con Sánchez o sin Sánchez.

González marca la senda

Y eso que Felipe González ha puesto el último día de campaña las cosas claras. El ex presidente irrumpió por primera y última vez en la escena electoral para marcar la senda por la que debe transitar el PSOE, de quien dijo no es ni muleta ni bisagra, sino un partido con historia, que no apoyará nunca un pacto con quienes quieren dividir el país. A pocas palabras, buen entendedor basta.

Democracia directa vs democracia representativa

Si los de Pedro Sánchez -exultantes también por lo que el Brexit pueda ordenar el voto moderado en las últimas horas- creen que mantener la segunda posición del tablero es un salvoconducto para un gobierno de izquierdas con Podemos, no lo tendrán fácil, pese a que el candidato haya amagado ya con someter a consulta de la militancia los acuerdos postelectorales para frenar la oposición de los barones.

Precisamente, lo mismo que él ha criticado de Cameron en el Reino Unido, que haya sustituido la democracia directa por la representativa. Así lo dijo: "Esto es lo que ocurre con las consultas que vienen a trasladar a la ciudadanía los problemas que deben ser resueltos por los políticos". Sustituyan ciudadanía por militancia y obtendrán el paralelismo.

"Tristeza infinita por confundir la profundización de la democracia interna con el cesarismo, la debilidad de los órganos de control y las decisiones plebiscitarias". Esto es lo que siente un veterano socialista que criticó en su día la elección del secretario general por primarias, y que hoy lamenta que los suyos hayan hecho del PSOE un partido irreconocible y de liderazgos postizos.

Tambores de gestora

No hay en todo caso resultado bueno para el PSOE el domingo. Cualquier escenario que resulte de las urnas será diabólico, mantenga o no la segunda posición del tablero y aunque todas las soluciones para la gobernabilidad vuelvan a depender, como el 20-D, de sus votos. Podemos o PP. Esa es la encrucijada a partir del lunes. Cualquier opción avanza un cisma seguro, salvo que la decisión sea colegiada y la tomen los principales referentes activos del partido. Suenan tambores de gobierno de concentración, que en este caso es lo mismo que una gestora en la que estén los barones de mayor peso. Ya asoman algunos nombres. El de Patxi López vuelve a la palestra. Pero que haya trascendido su nombre como solución transitoria antes de tiempo es la mejor muestra de que hay quienes están empeñados en que no sea el elegido. Pero esta es una historia que contaremos en los próximos días, en cuanto se dilucide si Sánchez logra atornillarse a la silla de Ferraz o si, por el contrario, el resultado del 26-J es tan desastroso, que no le queda otra que dar un paso atrás.

Continuará...