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Olimpiadas de agosto: Madrid abierto por obras

12/08/2017 10:06 CEST | Actualizado 12/08/2017 10:06 CEST
Pixabay

No sé si es mejor exponerse al melanoma y a los madrugones para plantar la sombrilla en un metro cuadrado de playa y hacer la croqueta embadurnado de una pasta de protector solar con arena y con el "des-pa-ci-to" sonando machaconamente en el chiringuito trepanándonos la sesera, o tener que quedarse en Madrid en plena operación asfalto.

Lo llaman 'operación asfalto' para despistar, porque la amenaza llega por tierra y aire, porque no hay edificio del centro que no esté inmerso en alguna obra. La selva del andamio y de las lonas publicitarias que envuelven los edificios como si se tratara de un claustrofóbico edredón nórdico que da, al que queda al otro lado, la sensación de estar secuestrado en su propia casa.

Hablan del éxodo de agosto de Madrid, ese mes en el que los madrileños como una plaga repoblamos hasta el último pueblo de España. Pero, si en este país trabajas en construcción, Madrid te espera con los brazos abiertos.

Si en invierno, a ventana cerrada, es posible ignorar el machacón martilleo en las sienes del taladro de la calle que suele hacer presencia previa avería del Canal de Isabel II, en verano, con la ventana abierta, entre los motores de los aires acondicionados, los ronquidos del vecino del cuarto sin filtro de persiana y el martillo rompiendo calles, hacen del verano un paraíso para el habitante de Madrid.

Vistas las dimensiones que van adquiriendo las obras de agosto en la ciudad deberíamos hacer una ceremonia de inauguración, asignarle un patrón y una madrina o un padrino que den un pregón.

Si eres de los afortunados, además de tener tu edificio envuelto en esa terrible mosquitera gigante verde que lo cubre, puedes desayunar con los buenos días de una legión de obreros que desfilan por la ¿intimidad? de tu salón. Si la derrama va a parar a la cara de tu habitación o del baño, ve haciéndote con las cortinas de los hoteles de Suecia, de esas que no pasa la luz si no las rajas con un cuchillo, para preservar mínimamente tu intimidad.

Vistas las dimensiones que van adquiriendo las obras de agosto en la ciudad deberíamos hacer una ceremonia de inauguración, asignarle un patrón y una madrina o un padrino que den un pregón: "Y así, damos por inauguradas las olimpiadas de agosto 2017. Adelante madrileños. Comienzan los juegos del alquitrán".

Pruebas de salto de zanja sin pértiga, salto de altura para coger el autobús que abre la puerta a 10 metros de la acera para que no te arrolle la máquina pavimentadora, eslalon entre los andamios, salto de palé... esperemos que quienes están trabajando no participen en lanzamiento de martillo o de jabalina.

Y es que, anoche tuve un sueño: Gallardón había vuelto a Madrid.

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