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Expedición Larramendi Headshot

El Trineo de Viento cruza lagos en el desierto de hielo de Groenlandia

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En una expedición es difícil que no haya sorpresas. Y en la Cumbre de Hielo Groenlandia 2016 del equipo Trineo de Viento, en los últimos días hemos tenido cambios que no esperábamos. Y es que el deshielo está siendo tan espectacular en el interior de Groenlandia que nos ha ralentizado el comienzo. Hasta el punto de que se ha adelantado dos meses, justo en las mismas coordenadas que Ramón Larramendi cuenta que visitó en otra expedición en 1986: hay agua en mayo donde él la vio entonces casi en julio. Ayer mismo, a unos 1.700 metros de altitud, navegamos sobre un lago helado por el que uno o dos días antes probablemente no hubiéramos podido cruzar dada la temperatura de casi cero grados que teníamos. Ahora ha bajado a -10ºC. Mejor.

Los primeros días, la nieve estaba tan pesada y blanda que resultó imposible mover los 2.000 kilos del convoy con las cometas, así que dividimos los cuatro módulos en dos vehículos. Es otra de las ventajas del Trineo de Viento: su versatilidad. Eso sí, esta división nos llevó bastante tiempo, pues había que reestructurar todo el equipamiento (comida, cometas, comunicaciones...) en dos partes con tres expedicionarios cada una.

La idea era seguirnos el uno cerca del otro hasta alcanzar los 2.000 metros de altitud, unos 600 metros más arriba de donde comenzamos, ya en una zona sin riesgo de encontrarnos agua. Para dormir, el trío comandado por Ramón se llevó la tienda locomotora, un diseño especial de Altus que ha resultado ser espectacular. El otro grupo, con Ignacio Oficialdegui de piloto, la tienda-residencia habitual.

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Pero poco duró esta intención de ir a la par, pues enseguida nos perdimos de vista. La superficie del interior de Groenlandia está llena de sastrugis, dunas de hielo que genera el viento y nos impedían vernos, así que finalmente decidimos fijar unas coordenadas de encuentro más arriba y no esperarnos para no perder tanto tiempo. De hecho, al final del domingo, apenas avanzamos 15 kilómetros.

Ahora, martes por la noche, el trineo que lleva Ramón ya ha llegado a este destino en mitad de la nada. Para su equipo, este martes ha sido una gran jornada. Empujados por un fuerte viento de 50 km/h, ha recorrido 156 kilómetros en algo menos de 10 horas. Y lo ha hecho sin parar, con una cometa de 30 metros cuadrados cuyo tiro han tenido que poner en un lateral, a 75º de ángulo, para aprovechar al máximo el combustible eólico. Sólo el lago helado les ha puesto alerta. ¿Cómo es posible encontrarlo a 1.700 metros de altitud en el Ártico? Es en verdad preocupante.

El otro trineo, que llevaba una cometa más pequeña, gracias al sistema de posicionamiento por satélite se sabe que está a unos 25 kilómetros, pero que no parará hasta llegar hasta donde les esperan. Será entonces cuando de nuevo vuelva a ser un único convoy y la expedición Cumbre de Hielo recupere la configuración con la que llegarán a su meta.

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