Helena Rohner

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La lentitud y la belleza

Publicado: 15/06/2012 11:11

El vendaval que vivimos nos está cambiando a todos. Y los diseñadores son los primeros que tienen que notarlo. Se van acabando ciertas frivolidades y hay una vuelta hacia la esencia, hacia los objetos útiles pero bellos. Es lo que los daneses llaman "diseño honesto", ese diseño que no tiene el capricho de sorprender, sino de servir.

Por eso me gusta la maravillosa filosofía escandinava del "slow design", una idea que apuesta por el buen hacer, el respeto de la artesanía y el valor que aumenta con el tiempo.

Hace cinco años, en uno de mis primeros proyectos de diseño industrial, diseñé un juego de té para la prestigiosa empresa danesa Georg Jensen. ¡En el primer trimestre se vendieron 12.000 piezas! Estaba impresionada. Mi taller produce sobre encargo y nuestros números son siempre modestos. Los siguientes trimestres esas cifras cayeron. Pregunté si esa era la cadencia natural, preocupada por la muerte de mi diseño. Mi director de producto me sonrió: "No tengas prisa, no hemos hecho más que empezar. Hemos creado un nuevo clásico y, con los años, tu juego de té ganará personalidad". Tenía razón. Hoy se presenta como una de las veinte piezas emblemáticas de la firma y sigue vendiendo pasito a paso. En unos días presentaré en Copenhague los hermanos de ese mismo juego: cafetera, tazas, platos, termo... La apuesta de Jensen, lejos de buscar un cambio por cada temporada es reforzar los diseños que funcionan.

En la moda tenemos ejemplos como Hermès o Loewe que reeditan sin pudor sus piezas más emblemáticas, apostando por la belleza atemporal. Sybilla dijo: "Cuando una pieza es bella, siempre lo será". Es lo contrario de lo que nos obliga la industria: "Estar a la moda", suele significar cambios radicales cada temporada.

¿Y qué piden estos tiempos revueltos? Creo que la libertad es la clave: de uso, de estilo, de elegir lo que cada uno quiere, de mezclar materiales y colores, objetos de distintas épocas... Al final, es romper moldes con una intención que nos acerca a la naturaleza y nos lleva a un estilo más casual, menos encorsetado.

Hoy cuando compramos queremos sentir que lo que compramos tiene una historia, conectarla con una sensación, sentir el trabajo personal tras cada pieza.

El éxito de los complementos en las últimas temporadas está conectado con la necesidad de expresarnos. Las joyas, en especial, se convierten en nuestras aliadas y en tiempos oscuros nos aportan luz. Las manos son una de las partes del cuerpo que más movemos y por eso solemos fijarnos en las de los otros.

No es casualidad que los anillos se utilicen tanto y se conviertan en un fetiche de cada persona. Tengo una amiga que durante años llevó un anillo mío regalo de su novio. Cuando llegó el momento de su ruptura, fue directamente a sustituirlo por otro que simbolizara su nueva época. Pero se tomó su tiempo. Todo lo bello requiere su tiempo. Tal vez tenía razón Flaubert cuando decía: "Basta mirar un objeto mucho tiempo para que se vuelva interesante"....

 
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16:37 de 15/06/2012
Es cierto que la moda, como ya dije en otra replica a un artículo de este medio, es en la actualidad algo muy complejo, debido a la cantidad de intereses que están puestos en ella, ya sea de marcas, inversores o gurús 2.0. Pese a todo, yo creo que la moda no debe perder su identidad, no debe convertirse en algo vulgar, en algo que nos convierta en iguales sino que tiene que tener ese rasgo diferenciador y original que cada persona pueda aportar según su personalidad. Es cierto que en el sistema capitalista en el que estamos inmersos, la idea de lo artesanal y original es algo considerado lujo, ya que resulta mas rentable, como es evidente, la producción a gran escala. Aun así, creo que se puede combinar la rentabilidad y la comodidad de la producción en cadena, con la originalidad y el toque personal que cada consumidor pueda darle a la prenda o producto. Un saludo! :)
16:23 de 15/06/2012
Ojalá lo que comentas pase un poco con todo. Vivimos demasiado deprisa, las modas duran meses, a veces semanas y ese es un ritmo que no se puede seguir durante mucho tiempo. Espero que los tiempos que nos está tocando vivir nos lleve de vuelta a unos gustos más atemporales y con más conexión con los sentimientos, tal y como comentas en tu artículo.
12:29 de 15/06/2012
Bienvenida al HuffPo, y gracias por tu artículo, muy interesante y que me provoca querer seguir leyéndote (eso es lo mejor de un post, no?) aprendiendo sobre "slow design" y atemporalidad, sobre el sentido de los objetos que rodean nuestra vida, le dan color o se lo quitan... En ocasiones y más con la realidad que nos rodea, parece una frivolidad el querer darle un valor trascendente a un anillo, una pulsera, una tetera o una lámpara, pero siendo objetos no siempre necesarios, es enriquecedor saber que detrás hay un compromiso con la "honestidad", sea esta danesa, suiza o canaria... y saber que esta honestidad no sólo se circunscribe a la forma, sino que se traslada también a la elección de materiales, proveedores o clientes. No te demores mucho en volver a escribir.
11:46 de 15/06/2012
Parsimonismo

___Una taza de te es más bella que un coche de carreras. Parsimonismo antifuturista. Interesante.
11:24 de 15/06/2012
Cuando una creacion es artistica, con los años se hace mas valiosa.