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Coche grande, ande o no ande

29/03/2014 09:59 CET | Actualizado 28/05/2014 11:12 CEST

En un mismo día surgen dos noticias bien diferenciadas, pero que tienen algunos puntos en común. La primera de ellas es el fichaje de Carlos Sainz por Peugeot.

Un equipo que retorna a la actividad de los raids y anuncia su participación en la próxima edición del Dakar, con el español al volante de uno de sus coches. La segunda noticia nos llega de la mano de Seat, que ha recibido la autorización de su matriz Volkswagen para fabricar un nuevo modelo de coche, un SUV, que debería iniciar su producción en 2016.

Ambos acontecimientos ponen de relieve el interés de ambas marcas, Peugeot y Seat, por un nicho de mercado que siempre se ha considerado minoritario; y desde luego, muy lejos de lo que parecía una tendencia evidente en estos últimos años: el respeto medioambiental. Peugeot, con su regreso a los raids y Seat con su desembarco en este nuevo segmento, apuestan por los SUV.

Quien esté familiarizado con los automóviles sabe que, desde la década de los 50 del pasado siglo, existen unos vehículos diseñados para circular fuera de la carretera. Denominados jeep, nacieron para el ejercito de los Estados Unidos.

Las necesidades de un vehículo General Purpose que pudiera desplazarse por todo tipo de terreno fueron cubiertas por el fabricante American Motors. Este inicial GP (cuya pronunciación en inglés suena parecido a jeep y por eso el nombre) fue posteriormente comercializado para la vida civil y dio paso a lo que comenzaron a llamarse todoterrenos.

En Europa, la firma británica Rover siguió el mismo camino con su archipopular LandRover.

Curiosamente ambos modelos, el Jeep y el Land Rover también se fabricaron en España, bajo licencia. El americano, por Motor Ibérica (ahora Nissan) y el británico, por Metalúrgica Santana, en Linares (Jaén), empresa que, después de ser adquirida por Suzuki, ha desaparecido. Estos vehículos, además de su utilización militar, tenían también una pequeña aceptación en el mundo agrícola y por parte de algunos usuarios urbanos con espíritu aventurero.

Hasta que en 1970 aparece el Range Rover. Un vehículo todoterreno con las comodidades de un turismo, destinado a un público de alto poder adquisitivo. Pronto se convirtió en un mito y no tardaron en aparecer los imitadores, tanto en Japón (donde los todoterreno conocieron un importante desarrollo técnico) como en USA y Europa. Todas o casi todas las marcas, incluidas las premium, tienen en su catálogo estos vehículos para circular fuera de carretera, apareciendo nichos de mercado con diferentes denominaciones. La que empleamos en la actualidad es la de SUV (Sport Utility Vehicle), que no tiene ninguna razón de ser en Europa, ya que la mayoría de estos SUV no son ni deportivos ni utilitarios. Pero de alguna manera había que diferenciarlos de los todoterreno puros, que cada día tienen menos adeptos.

Inicialmente, la característica definitoria de estos vehículos era la tracción a las 4 ruedas, que permite precisamente el rodar sobre pavimentos de baja adherencia (arena, nieve, barro, etc). Era su razón de ser. Pero como el comprador de coche es el sujeto más caprichoso del mundo, lo cierto es que la inmensa mayoría de los usuarios de estos coches en su vida han circulado fuera de la carretera, por lo que la tracción 4x4 y las cajas de cambio reductoras no tienen ningún sentido, Nacen entonces los clones de los todoterreno, a los que venimos llamando todocamino, crossover y distintas denominaciones comerciales que definen a coches que circunstancialmente pueden salir del asfalto y defenderse razonablemente por los caminos de tierra. Algunos, gracias a la electrónica y a los avances en los diseños de las transmisiones, disponen también de tracción total que se conecta o desconecta automáticamente sin que intervenga la voluntad del conductor.

Y aquí entra ya el marketing y los departamentos de diseño de cada marca, porque hay SUV para todos los gustos y necesidades. No puede ni siquiera hacerse una distinción clara entre un turismo y un todoterreno. Ni por tracción, ni por capacidad, ni por tamaño. Ni siquiera fiscalmente. Pero lo cierto es que el diseño de este tipo de coches goza de una notable aceptación por parte del público hasta el extremo de que el Nissan Qashqai ha sido uno de los tres coches más vendidos en España en el pasado año y que curiosamente se anuncia en una nueva versión de este año 2014 como "la experiencia urbana definitiva".

Toda la vida habíamos pensado que estos coches eran precisamente para una utilización extraurbana.

Peugeot lanzó en el pasado año las versiones 2008 y 3008, que son una derivación de sus turismos 208 y 308, con una carrocería sobre-elevada y un diseño de todocamino. No dispone de tracción a las 4 ruedas, pero sí de un ingenioso sistema antipatinamiento, denominado Grip Control, que le permite superar algunas dificultades de adherencia. Sus primos de Citröen disponen ya también de su propia versión, denominada C4 Cactus, con el mismo sistema de tracción electrónica. En definitiva, el grupo PSA apuesta por este nicho de mercado y el fichaje de Carlos Sainz (a quien se sumarán pronto Sebastian Ogier y Stephane Peterhansel) es la prueba más evidente de este interés.

En cuanto a Seat, era la única marca del grupo en no disponer de ningún huevo en esta cesta. Sus primos tienen mucho donde elegir: desde los SUV de Volkswagen (Touareg y Touran) a los todocaminos de Skoda (Yeti), con la interesante aportación de Audi. Precisamente esta marca revolucionó este segmento de todoterreno, en los años 80 y fruto de sus éxitos en competición, decidió ofrecer la tracción Quattro (a las 4 ruedas) a sus vehículos de turismo. La filosofía de la marca la definía uno de sus directivos al afirmar que "es más fácil hacer resistente a una gacela que hacer ágil a un elefante". En efecto, sus Quattro, especialmente en carrocerías sport-wagon, cambiaron el panorama de lo que luego comenzarían a denominarse SUV. Hoy Audi dispone de la gama Q en tres tamaños (Q3, Q5 y Q7) pero ciertamente más próximos a los elefantes que a las gacelas.

No es fácil, insistimos, razonar el atractivo de estos SUV. No son más seguros, ni más capaces, ni más cómodos. Son más pesados, de mayor consumo y más caros. Pero pese a ello, son los coches con los que sueñan muchos compradores; incluso aquellos que no van a circular jamás por un camino de tierra. No seré yo quien les despierte.