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Y tú, ¿cuántas veces lo haces (al mes)?

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"Y tú, ¿cuantas veces lo haces con tu pareja al mes?", se preguntaban entre risas unos amigos este fin de semana. Os pongo en situación. Pareja heterosexual de treinta y tantos, con hijos pequeños (uno o dos), en la que los dos trabajan fuera de casa. Seguro que te suena, ¿verdad? Ellos se quejaban de la poca frecuencia sexual que tenían en los últimos tiempos. Seguro que también te resulta familiar. Y me decían, entre risas, "Laura, escribe sobre esto. ¡Danos algún consejo!".

Pues lo voy a intentar:

1. Chicos, primero, os doy mi enhorabuena. ¡Sí! Felicidades. Esto significa que vuestras mujeres sólo tienen relaciones cuando de verdad lo desean. Estoy segura que no preferiríais una mujer que tuviera relaciones sexuales sólo por "cumplir", ¿verdad?. El sentimiento de tarea y obligatoriedad no aporta nada a una pareja. La libertad de un hombre o una mujer de decir que no a una relación sexual denota una madurez de pareja. ¡Mi enhorabuena!

2. Y a vosotros, chicos, ¿os apetece un poco menos que antes? Por un lado, es normal tener menos ganas cuando se lleva un ritmo de vida que no deja energía sobrante para el sexo. Pero por otro lado, creo que los hombres se autoexigen tener ganas. Les agobia tener pocas relaciones sexuales por falta de ganas.

Es como..."¡Soy un hombre, siempre debería tener ganas! Con lo que he sido, y ahora me veo contando las veces por meses".

Chicos, "keep calm".

3. El deseo sexual es algo ampliamente estudiado, y aún así, sigue siendo un gran desconocido. Hoy en día, se sabe que una mujer no siente deseo como un hombre. En el hombre, el deseo precede, en general, a una relación sexual. El deseo inicia todo el proceso. En la mujer, el deseo no es tan sencillo. Muchas veces necesita de otros factores.

Por ejemplo, una mujer se mostrará más receptiva al sexo dentro de un marco afectivo. Así que, si tu mujer ha tenido un día duro, acaba de acostar a los niños y quiere cenar y ver la tele... no te recomiendo que entres con una frase del tipo: "Qué... ¿lo hacemos?". Claro que va a salir corriendo o le va a dar un repentino dolor de cabeza.

Pero intenta un acercamiento más progresivo. Prepara el terreno. Se me ocurre esto, por ejemplo:

20.00h. Mientras preparáis la cena, te acercas y le das un achuchón en plan magreo, y le dices susurrando que está buenísima. ¡Que cada día está más espléndida! Ella va a pensar que buscas sexo, pero no, te vas a apartar y vas a seguir preparando la cena.


21.00h. Los niños se han acostado, y tu mujer se quiere dar una ducha. Puedes entrar con ella, y ducharos. Ella va a pensar, primero, que otra vez buscas algo, pero no. Sólo os vais a duchar y a charlar de cómo os ha ido el día. Entonces va a pensar: "¡Oye, pues no quería sexo! ¿Por qué? Mmmmm... ¡Pues no hubiera estado mal!". Eso es potenciar la intimidad de la pareja. La intimidad siempre es buena idea y un buen cimiento para las relaciones sexuales.

22.00h. Proponle ver una peli. Pero elige bien la peli. No le digas de ver Terminator, porque eso no le pone a nadie. Una buena película erótica puede activar todos los sentidos.

22.15h. Estáis viendo la película, abrazados en el sofá, con una luz adecuada, con un clima afectivo adecuado que ya has procurado anteriormente. Es mucho más fácil que se muestre receptiva a las caricias. Incluso que sea a ella a la que se le ocurra iniciar la relación, porque ya ha pensado antes en esa posibilidad.

Todo esto son sólo ejemplos de cómo el deseo de una mujer aflora mejor en un clima adecuado. Necesitamos rescatar el deseo del fondo de la mente. Si quitamos las preocupaciones, los niños y el trabajo, allí está el deseo.

5. Y por último, chicas: no podéis esperar que siempre sea él el que inicie las relaciones. El que siempre las inicia se puede cansar de hacerlo porque puede dejar de sentirse deseado. La que nunca lo inicia puede sentirse agobiada si lo interpreta como una exigencia. Así que, chicas, poneos las pilas e iniciad vosotras el acercamiento sexual. Eso es bueno para la relación de pareja.

Preparad también el terreno si queréis. Comprad unas sales de baño o un conjunto nuevo de lencería. Recordad que pensar en sexo activa el deseo. Y activar el deseo es bueno para la pareja.

Quiero añadir que hablar sobre esto es generalizar muchísimo. Cada pareja tendrá su situación particular que habría que analizar en concreto. Y entiendo, sobretodo, que no estamos hablando de algo patológico. No creo que ninguna de estas parejas tenga ningún problema serio, sino que son víctimas de un momento de sus vidas muy especial, en el que las tareas diarias, el cuidado de los hijos y el trabajo le ponen muchas trabas al deseo sexual.

Cada uno es responsable de su propio deseo. Pero debemos tener en cuenta qué podemos hacer para ayudar al deseo de la pareja.

Si te ha gustado lo que te he contado, puedes seguirme aquí.
Y si eres chico y quieres que te cuente todo lo que sé sobre las mujeres, cómo estimular su deseo, cómo son sus orgasmos y todo lo importante para el placer en pareja, también te puede interesar esto.

Este post fue publicado con anterioridad en el blog de la autora.