Julieta Venegas: "Ahora que está la inteligencia artificial hay que darle más valor a la experiencia real"

Julieta Venegas: "Ahora que está la inteligencia artificial hay que darle más valor a la experiencia real"

La cantante mexicana actuará en el Icónica Fest en Sevilla el próximo 4 de julio.

Corría el año 2004 cuando con 34 años, Julieta Venegas empezaba a despuntar en España. Lo hacía vestida de novia, la estética que siguió tras su disco y con temas como Andar conmigo, Lento o Algo está cambiando. Un sonido pop y una estética que rompía con las divas latinas mexicanas que imperaban a principios de los 2000 como Paulina Rubio o Thalía. 

Venegas se armaba con su acordeón, piano y guitarra y mezclaba sonidos tradicionales con el pop melódico sin perder las raíces rock y punk de sus primeras andanzas musicales de la mano del grupo Tijuana No! De esa visión lejana poco queda de Venegas, cuyos éxitos Limón y sal o Me voy se siguen coreando en España, país donde asegura disfrutar del público y donde estará el próximo 4 de julio como parte del Icónica Fest en la sevillana Plaza de España. Desde entonces, sus trabajos y su vida han dado un cambio que se han traducido en tres LP, un monólogo de ficción y muchas colaboraciones que van desde el reguetón de Bad Bunny al indie del gallego Sen Senra.

La industria ya no premia las ventas de discos, sino que lo hace con las reproducciones de streaming y el valor del single es mucho mayor que el del LP. Con Tu historia (2022) Venegas ha plasmado el impacto de la pandemia de la covid-19, sus "despechos" aunque no al estilo Shakira a un canto feminista a las mujeres que vuelven solas a casa por la noche.

Estuviste en 2022 en España, vuelves este 4 de julio a Sevilla, al Icónica Fest, ¿qué te da el público español?

Primero, siempre me tratan superbien, llenan los conciertos que es importante (risas) No, la verdad es que me gusta muchísimo venir aquí a España, es un lugar que te da muchísimo más de lo que tú das, siempre regresas como con mucha generosidad, como con ganas de disfrutar, eso es superbonito. Yo la paso superbien, comes rico, es todo lindo, la gente es superlinda.

Han pasado siete años desde que lanzaste tu último trabajo, Algo sucede, quitando el impás de La enamorada, ¿cómo te han afectado todos los cambios a nivel mundial en la creación de Tu historia?

Como todo el mundo, tuvimos una crisis durante unos años por todo eso que no vamos a nombrar. Por ejemplo, a mí me costó hacer un disco, yo no tenía pensado hacer uno antes de la pandemia y salí de ella con un disco. A todo el mundo se nos volteó la tortilla de alguna manera. Está bueno, quiero pensar que a todo el mundo, llegamos a algo muy positivo de esa experiencia, más allá de las pérdidas y de un montón de cosas que pasaron. También hay que pensar de esa manera, que todo puede cambiar en cualquier momento y está bueno acordarnos de eso. Hay que disfrutar de la vida, de nuestra familia, de nuestras personas, de nuestros amores digamos, de nuestros afectos sabiendo que todo se puede voltear. Tenemos que llevarnos esto por lo menos.

De las canciones de este nuevo trabajo, haces una gran reflexión en Caminar sola, donde hablas sobre esa situación que viven tantas mujeres en todo el mundo al volver sola a casa por la noche, ¿crees que ha cambiado la situación en los últimos años en Latinoamérica y a nivel global?

Realmente no ha cambiado tanto, al menos en Latinoamérica, creo que ha cambiado en el sentido de que las mujeres nos damos cuenta de más cosas que antes y la canción va un poco de eso también, de acercar a los hombres de mi vida un poco, tanto mi padre, mi hermano, mi amigo... Hay que acercarlos a que se pongan en tu cuerpo. Creo que el diálogo tiene que empezar desde aquí, desde los espacios de la familia, los afectos, donde puedes empezar a dialogar para ponerte en el lugar del otro, imagínate cómo se siente. 

Puede que eso haga un cambio de conciencia en cada persona que tenemos cerca porque finalmente la experiencia es así, cada uno percibe lo que es por lo que vive, un hombre puede pensar “ah, las mujeres allá muy lejos”, pero puedes pensar que lo que es estar en un cuerpo de mujer y vivir en un cuerpo de mujer te tocan vivir otras experiencias y sentir otras experiencias.

"No te puedo decir si una chica de 20 años al salir a la calle siente lo mismo que sentía yo entonces, pero yo siempre he vivido con mucho miedo"

Comentas que en Latinoamérica no ha habido tantos cambios, ¿crees que con algunos cambios de gobierno se han dado pasos atrás?

No sé si se han dado pasos atrás, pero creo que lo que sí es positivo, al menos en el caso de México y en Latinoamérica es que sí ha habido cambios que tienen que ver con el aborto, pero la seguridad sí creo que sigue generando la misma sensación por desgracia. No te puedo decir si una chica de 20 años al salir a la calle siente lo mismo que sentía yo entonces, pero yo siempre he vivido con mucho miedo. Soy miedosa, pero soy de Tijuana, por lo que tampoco soy tan miedosa y he visto también muchas cosas. Creo que nos damos cuenta, que ya es un paso. En México las mujeres salieron a marchar, con una conciencia de mirar alrededor y decir “pero si somos un montón”. Eso debería cambiar algo o, al menos, que sirviera para algo. Por ahí se empieza.

La industria también ha cambiado mucho en estos años desde que empezaste a triunfar en España con tu disco y temas como Andar conmigo, posteriormente con Limón y Sal... ¿Has sentido más presión de la industria que te haya hecho plantearte cambiar los formatos o sigues siendo fiel al disco?

En la parte creativa, no sé si fiel es la palabra que me gusta, pero sí que me gusta artísticamente pensar un disco, pero por ejemplo, este disco empecé a pensarlo en noviembre y sale en marzo. Saqué cinco sencillos antes de sacar el disco, personalmente me gusta esta forma de trabajar, de darle forma a cada tema, darle espacio, me gustó muchísimo contar únicamente con mujeres directoras. Todos los vídeos lo han dirigido mujeres directoras, encontré otro espacio y otra manera para este disco que no era solamente tirarlo y decir “escúchenlo completo porque yo soy así”. Es un poco lo que me gusta de hacer música, ser curiosa, probar cosas nuevas, distintas maneras de hacer cosas. Es la primera vez que trabajo con Altafonte, que he hecho un trabajo muy lindo con ellos, es la primera vez que soy digamos la figura disquera, si es que hay alguna, y también es entretenido porque me toca tomar decisiones como que voy a hacer cinco vídeos y dirigidos con mujeres y todo va ahí. Me gusta mucho tener esos estímulos, me parece estimulante. 

No creo que haya una sola manera de hacer las cosas, creo que el arte tiene que ser también movimiento, con mucha circulación, mucho aire, probar diferentes cosas... Por lo menos eso es lo que necesito para seguir planteándome las cosas, que no haya burocracia porque la burocracia mata al arte y tenemos que cuidar que el arte siga siendo algo que nos mueva y nos remueva toda la estructura.

En este disco suena menos el característico acordeón que tanto sonaba en tus primeros trabajos y has cambiado por sintetizadores o sonidos electrónicos, ¿lo has abandonado?

No, para nada. De hecho, le sigo encontrando nuevos usos y sonidos y, de hecho, en vivo cuando lo uso es muy divertido, efectivo. Pero tiene un sonido muy empalagoso así que tengo que cuidar mucho cómo lo uso porque incluso me pasa con el piano. Cuando lo uso tengo que tener cuidado porque puede que te empalague un poco porque en el disco a la tercera canción que lo usas puede que pienses “esto es un disco de acordeón”. Cuando lo saco la gente se pone muy feliz siempre y a mí me divierte mucho también, pero tengo que tener mucho cuidado y usarlo en puntos concretos.

¿Cómo decidiste hacer un monólogo como La enamorada y plantarte cada noche en un teatro en Buenos Aires?

Primero, no lo escribí yo, lo hizo Santiago Loza, que es un escritor argentino que escribe desde novelas a cine, que es un escritor prolifiquísimo que ha escrito muchísimas novelas. Yo encontré ese monólogo en un libro y me fascinó, le escribí a Santi como “hey” porque estaba buscando qué hacer que no fuera irme de gira, había visto a Albert Pla presentando miedo y dije “quiero hacer algo así”. Algo relacionado con la palabra, con el diálogo, con reconocer la música con textos o hacer musicales, estaba en ese punto de búsqueda y cuando le dije que me gustaba mucho el texto me dijo que había una productora de teatro que buscaba a alguien que lo hiciera, pero le dije que yo no era actriz, que hacía música, que le escribí porque quería hacer más teatro musical, que tuviera que ver con eso, pero no yo. Ahí se dio y acabé actuándolo yo. Mi primera intención no era actuarlo, era hacer algo dentro del mundo del musical y demás. 

Fue una experiencia muy enriquecedora porque me hizo como volver a un punto donde todo era como la presencia escénica, como una especie de meditación que no podía hacerse en ningún otro lado que no fuera ahí. Me concentró mucho hacer el show yo sola, empecé a hacer un show después de mis canciones, pero yo sola, pero lo usé mucho para reconstruirme antes de irme de gira o hacer un disco. Fue un punto de volver a empezar, de parar para empezar todo.

Has pasado del punk de Tijuana No! En tus inicios a hacer un reguetón con Bad Bunny en Lo siento BB, ¿te imaginabas entonces haciendo reguetón?

Yo nunca me imagino nada, pero tampoco estaba tan sorprendida de trabajar con Benito, o sea, me parece que con la música tiene que moverse todo el tiempo y me encanta que me haya invitado Tainy, me encanta haber hecho esa colaboración, me gusta muchísimo el resultado, cómo suena la combinación con Tainy y Benito, todo me parece genial. A partir de esa colaboración me niego que me llamen solo a cantar, es mucho mejor, va a surgir algo más interesante si componemos, si la colaboración empieza desde la composición de la canción. Eso tuvo mucho que ver con cómo me invitó Tainy, que me invitó a escribir a responder a lo que me decía Bad Bunny. Eso me pareció un gran punto de partida.

Dijiste en una entrevista que el reguetón ya no es música latina, ¿crees que ha perdido su esencia ahora que se escucha en todo el mundo?

No sé cuándo lo dije ni en qué contexto, pero lo que quiero decir es que ahora se ha expandido. El reguetón nació como una cosa, que me encantaba cuando surgió hace un montón de años, era que era algo que se hizo en Puerto Rico. Obvio que era latino, pero ha crecido tanto que lo escuchas en todos lados, no es solo latinoamericano, es global. Es superinteresante eso como fenómeno. Ahora vienen los corridos tumbados, ahora vienen los corridos mexicanos. Agárrense, que viene otra ola, que me encanta el corrido cómo empezó y me parece muy interesante lo que está pasando. Aquí en Argentina se está escuchando gracias a la colaboración de Peso Pluma con Bizarrap, cosa que antes no ocurría.

Ha habido un auge a nivel internacional de lo que se conoce como música de raíz, que tú has reivindicado desde tus primeros trabajos, ¿es porque se hace frente al pop anglosajón o porque se está buscando en lo que había antes?

La verdad que la música mexicana siempre ha sido muy importante para mí porque siento que cada vez que escribes una canción o que haces un disco estás contando tu propia historia y estás contando las influencias de todo lo que he escuchado, pero también lo que te nazca. A mí me nace tanto cantar una ranchera como algo anglosajón o europeo. Hay que aprovechar todos los espacios y ahora todos tenemos acceso a escuchar más música, por eso puede parecer que todo el mundo está creando algo como que contraste con otras cosas, pero no. Ahora todo convive y es mucho más lindo, me parece que cerrarnos a que algunas músicas se escuchen solo en ciertos espacios a tener esta plataforma que están todas las músicas ahí y pueden escucharse.

"Te puedo decir que Rosalía es una diosita y eso no quiere decir que quiera colaborar con ella"

El último tema del disco, Despechada mexicana, juega con la ironía y el empoderamiento, ¿te verías haciendo una canción de despecho como la de Shakira con Bizarrap?

Creo que Despechada mexicana es lo más cercano que voy a tener a eso (risas). Respeto mucho volcar tu vida personal en las canciones porque yo de alguna manera siempre lo he hecho, no dando detalles tipo “esto es para tal novio, que me hizo tal”, pero también es natural que cuando escribes canciones, surjan sobre temáticas que te pasan en ese momento, al menos en mi caso. No puedo desconectarme y decir “voy a ser superprofesional en esta canción y voy a hablar de algo más general”. Tiene que haber una cosa más personal y eso también es lindo en el arte, creo que genera en las canciones curvas inesperadas, sombras que están ahí y son interesantes porque cada persona tiene maneras interesantes de vivirlas. 

Además, ahora que está la inteligencia artificial y que amenaza con que ahora cualquiera puede ser imitado o imitada, hay que darle más valor todavía a la experiencia real. A una persona que siente, piensa, llora y escribe una canción.

Has colaborado también con Sen Senra, ¿cómo lo conociste y con qué otro artista español te gustaría colaborar?

Lo conocí porque lo amo y lo sigo de hace mucho tiempo y me escribió para colaborar. Yo tengo una cosa con las colaboraciones y es que se tienen que dar muy naturalmente, que tienes una canción, que te gustaría que alguien sume... Hay muchas personas con las que me gustaría colaborar, pero pasa que cada vez que digo que me gusta alguien es como “¿quieres colaborar con ella?” y es como no, que te guste alguien quiere decir que quieras colaborar. 

Te puedo decir que Rosalía es una diosita y eso no quiere decir que quiera colaborar con ella. Hay que apreciar lo que hacen los demás artistas sin estar esperando algo de vuelta. Ya se verá, igual que se dio con Sen, que me parece increíble su manera de cantar y escribir, todo me parece especial, pero no sé si me habría animado a colaborar si él no me hubiera llamado. Tendría que tener una canción y decir “ah, tal artista me gustaría que formara parte de esto”, pero para que eso suceda tienen que sumarse otros factores.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Marina Prats es periodista de Life en El HuffPost, en Madrid. Escribe sobre cultura, música, cine, series, televisión y estilo de vida. También aborda temas sociales relacionados con el colectivo LGTBI y el feminismo. Antes de El HuffPost formó parte de UPHO Festival, un festival urbano de fotografía en el marco del proyecto europeo Urban Layers. Graduada en Periodismo en la Universidad de Málaga, en 2017 estudió el Máster en Periodismo Cultural de la Universidad CEU San Pablo y en 2018 fue Coordinadora de Proyecto en la Bienal de Arte Contemporáneo de Fundación ONCE. También ha colaborado en diversas webs musicales y culturales. Puedes contactarla en marina.prats@huffpost.es