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Un paseo por Oporto

23/08/2014 09:59 CEST | Actualizado 09/02/2016 13:32 CET

No esperaba enamorarme de Oporto, pero como pasa siempre con temas del corazón, me enamoré y ya.

A lo mejor fueron los maltrechos edificios de su centro histórico, su imponente ubicación junto al río Duero o su deliciosa gastronomía. El caso es que Oporto me llegó al corazón de una forma en la que Lisboa nunca lo hizo.

Porto es una ciudad amable, de escala humana, de paseos y de atardeceres. Sin ningún monumento imperdible para ver, pero con todo el encanto señorial de una ciudad que parece haber vivido muchos vidas y haber sido muchas cosas.

He creado esta pequeña recopilación de cosas para hacer un fin de semana en Oporto, basado en mi propia experiencia en esta romántica ciudad portuguesa.

Un fin de semana en Oporto

Llegué a Oporto el viernes en el vuelo vespertino de Vueling. Antes de partir no sabía muy bien que esperar de la ciudad. Por un lado había oído relatos de conocidos a los que le había encantado Porto, por otros temía que mi amor por las grandes urbes me hiciera desdeñar la sosegada ciudad portuguesa.

Me dirigí al hotel para dejar las maletas y hacer mi primera excursión al centro en busca de algo que saciase mi apetito, voraz ya a esa hora.

  • Porto de noche - Iglesia con azulejos
    Luis Cicerone
  • Francesinha
    Luis Cicerone
    Una amiga portuguesa me había recomendado que probase la francesinha, que es una especie de bocadillo-bomba que tiene cuatro tipos de carne y está bañado en salsa de vino de Oporto y cerveza. Siguiendo su consejo me dirigí al bar Santiago (Rua Passos Manuel 226) y pedí una. No os lo voy a negar, me encantó la francesinha, pero si tenéis la oportunidad, os recomiendo que la comáis a mediodía y no de cena, por eso de la pesadez.
  • Porto de Noche - Rua Santa Catarina
    Luis Cicerone
    Con la barriga (muy) llena, era hora de volver al hotel a descansar. Los dos días siguientes los esperaba bastante movidos y no quería arruinarlos saliendo de fiesta nada más aterrizar, aunque debo admitir que estuve tentado de pasarme por el Piolho (Praça Parada Leitão nº 45), un bar universitario donde, según me habÌan contado, la cerveza es barata y el ambiente muy animado
  • Lello e Irmao
    Luis Cicerone
    Regresé al hotel a dormir un poco. Me puse la televisión y lo siguiente que recuerdo es la alarma sonando a las 8:00 am. Era muy temprano y sabía que debía desayunar para tener suficiente energía para afrontar el día, pero aún sentía que tenía la francesinha en algún lugar de mi estómago. Si es que los empachos proteícos nunca fueron buenos. Al final me obligué a desayunar para continuar la ruta, que empezaba por una visita a la librería de Lello e Irmão. Esta famosísima librería, de un estilo que mezcla el neogótico, el romántico y el art nouveau, debe su fama, en parte, a la saga de películas de Harry Potter, para las que sirvió de escenario. La mismísima JK Rowling, que vivió una época en Oporto, la recomendó a los productores como tal. Me llevé una gran decepción tras descubrir que no se podía hacer fotografías en el interior, pero disfruté igualmente de la decoración y el aire fantástico del edificio.
  • A vida portuguesa
    Luis Cicerone
    Después de la peculiar librería, me dispuse a dar una vuelta por la zona aledaña, un área histórica con gran cantidad de cafés y tiendas decimonónicas. Me dejé seducir por A vida portuguesa (Rua Anchieta 11), una tienda retro con productos de diseño que parecían salir de un capítulo de Cuéntame. La peculiar boutique se ubica, además, en un antiguo y restaurado taller textil de finales del siglo XIX.
  • Torre dos Clérigos asomando entre los edificios
    Luis Cicerone
    Muy cerca de allí se encuentra la barroca torre dos Clérigos. Obra de Nicolau Nasoni, este campanario de 76 metros de altura, fue completado en 1753, y durante años sirvió, además de como campanilla de la iglesia de los Clérigos, como faro para los barcos que entraban a Oporto a través del Duero. Se trata de una esbelta torre con un mirador panorámico que puede verse desde prácticamente toda la ciudad y se ha convertido en su símbolo por excelencia.
  • Avenida dos Aliados
    Luis Cicerone
    No muy lejos de aquí se encuentra la avenida dos Aliados, una arteria que corta el antiguo casco histórico de la ciudad coronada por el magnífico edificio del Ayuntamiento.
  • Mc Donald's
    Luis Cicerone
    Es en esta calle donde además encontramos el que, con un elegante estilo art decó, es llamado el McDonald's más bonito del mundo. Sí, McDonald's...
  • Art Decó
    Luis Cicerone
    De hecho, una de las cosas que más me sorprendió de Oporto, en particular de esta zona, que parecía haber vivido un apogeo especial durante las primeras cuatro décadas del siglo pasado, es la abundancia de edificios de estilo art decó. Si me dejaba llevar un poco, casi podía transportarme a esa época de Charleston, plumas en la cabeza, mafiosos y contrabando. La era de oro del cine, del optimismo sin fin y de los albores del consumismo. Edificios como el Cine Batalha o el Coliseu de Oporto son de los mejores exponentes de este estilo en la ciudad.
  • Estación de San Bento
    Luis Cicerone
    Después de echarle un ojo a las maravillas art decó de Oporto, poco a poco fui andando en dirección al Duero para descubrir el corazón más antiguo de la ciudad. Justo en la esquina nordeste de lo que era antiguamente la ciudad amurallada de Oporto, se encuentra la estación de San Bento, un edificio de principios de siglo XX cuyo interior se encuentra recubierto con más de 20.000 azulejos decorativos que representan grandes momentos en la historia de Portugal.
  • Mercado do Bolhao
    Luis Cicerone
    Quería adentrarme de una vez en el casco histórico (propiamente dicho) de Oporto, pero antes quería echarle un vistazo al Mercado do Bolhao para conocer de primera mano el pulso de la vida local. Erigido en 1914, el mercado se encuentra en un estado de conservación bastante malo, pero es uno de esos lugares en los que existe un aura de autenticidad difícil de encontrar en cualquier otro sitio.
  • Vida en el Mercado do Bolhao
    Luis Cicerone
  • Catedral de Oporto
    Luis Cicerone
    Después de esa visita al que fácilmente podría ser el lugar más auténtico de Porto, estaba listo por fin para dirigirme a la zona de la catedral. Las callejuelas que comunican la zona de Aliados, de finales del siglo XIX, con la catedral, están salpicadas de coloridas y decrépitas casas que añaden una nota pintoresca a la ciudad. La catedral de Oporto es un edificio de apariencia maciza y estóica ubicado en la cima de una colina. Se trata de un templo repleto de historia y un popurrí arquitectónico que presenta casi todos los estilos imaginables, una planta románica, decoración y añadidos góticos y reformas barrocas por doquier. En sí la iglesia no es muy estética, pero la plaza colindante ofrece unas vistas espectuaculares de Oporto y de la ribera del río Duero.
  • Vistas desde la catedral de Oporto
    Luis Cicerone
  • Fish Fixe
    Luis Cicerone
    El estómago empezaba ya a rugirme, así que empecé el descenso hacia la zona de La Ribera, el barrio de pescadores por excelencia en Oporto. Antes de dedicarme a ver el barrio, entré a comer en el restaurante Fish Fixe (Rua Da Lada, 22-24), un local en el que el pescado es el auténtico protagonista. Es aquí donde además pude probar el vino verde por primera vez. La comida consistió en un arroz con judías y unas sardinas, todo con un estilo muy casero, pero en un restaurante de moda con vistas al río Duero.
  • Ribera I
    Luis Cicerone
    Una vez saciado mi apetito, pude por fin dedicarme a dar un paseo relajado por el barrio de La Ribera, probablemente la zona más escénica de Oporto, en la que las casas de colores, el río Duero, el inmenso puente de Don Luis I y las vistas de la ciudad alta son protagonistas.
  • Ribera II
    Luis Cicerone
  • Puente Don Luis
    Luis Cicerone
  • Vistas de Oporto desde Ribera
    Luis Cicerone
  • Iglesia de San Francisco
    Luis Cicerone
    Después de comer, me esperaban dos lugares, ambos en la parte alta de la ciudad. Vuelvo a aventurarme por las callejuelas que conectan Ribera con la zona cercana a la catedral en búsqueda de la iglesia San Francisco, un ornamentado templo que combina características románicas, góticas y barrocas. La decoración del interior es profusa hasta el punto de la exageración.
  • Palacio de la Bolsa - Sala Árabe
    Luis Cicerone
    Muy cerca de allí encuentro el Palacio de la Bolsa de Oporto, un ejemplo de palacio neoclásico (si bien la decoración es romántica) en el que tiene su sede la Cámara de Comercio e Industria de Oporto. El palacio ofrece tours guiados de media hora en los que se comenta la historia del lugar y se muestran las principales estancias, como el espectacular salón árabe, inspirado en la Alhambra de Granada.
  • Bombarda
    Luis Cicerone
    Tras la opulencia del palacio de la Bolsa, me dirijo a la zona de Bombarda, un barrio cercano al centro que, al igual que sucedió con zonas como Brixton, EL Raval o Malasaña, se ha convertido en uno de los polos alternativos, creativos y, para qué negarlo, hipsters, de Oporto. Una de mis cosas favoritas de toda la ciudad fue el centro comercial Bombarda, unas galerías comerciales renovadas que acogen gran cantidad de boutiques de ropa, pastelerías, tiendas de accesorios y galerías de arte con un toque urbano y rabiosamente moderno.
  • Quarenta e 4 Restaurant
    Luis Cicerone
    Con los pies destrozados de haber andado todo el día, por fin decido marchar al hotel para recuperar algo de energía. Para la cena tenía preparado algo muy especial. En vez de ir directo hacia el centro, me dirigí en dirección opuesta, a la localidad costera de Matosinhos, al restaurante Quarenta e 4 (Rua Roberto Ivens, 44 4450-246 Matosinhos). Un restaurante fusión que mezcla sushi con cocina tradicional portuguesa, particularmente en lo que a pescado y arroz se refiere. Toda una institución de cocina contemporánea.
  • Taylors
    Luis Cicerone
    Con el corazón contento y la barriga llena de arroz con bogavante me fui por fin de vuelta al hotel, prometiéndome a mí mismo que el día siguiente me lo tomaría con algo más de calma. Tenía programada una visita a una bodega de vinho do Porto por la mañana. Obviamente no me había planteado que una visita con cata a una bodega de vino dulce con graduación alcohólica de 22% a las diez de la mañana era una idea más que reprobable, pero allí estaba yo. La zona de Gaia, al otro lado del río Duero, es donde se encuentran la mayoría de bodegas en las que se almacena y añeja el famoso caldo. El vino de Oporto se caracteriza por la adición de aguardiente durante el proceso de fermentación, lo que lo hace sensiblemente más fuerte que la gran mayoría de vinos. Para aprender un poco más sobre el proceso de elaboración del vinho do Porto visité las cavas de Taylors, una de las casas con mayor tradición y más reconocidas de la zona. Tras las visitas a las bodegas y una explicación, por parte del director de las cavas, sobre el vino y su fabricación, llegó el momento de la ansiada cata. Afortunadamente, aquí no hizo falta escupir el vino una vez probado.
  • Vistas de Oporto desde Taylors
    Luis Cicerone
    Desde la terraza de las bodegas pueden verse también excelentes panorámicas del río y la ciudad.
  • Vista desde el crucero fluvial
    Luis Cicerone
    El siguiente punto en mi lista de cosas por hacer era un pequeño crucero turístico por el Duero. Me estaba ciñendo ejemplarmente a mi decisión de tomármelo todo con más calma el segundo día. Los cruceros fluviales blue boats están operados por la compañía Douro Azul y hacen el recorrido desde Gaia hasta el mar y de vuelta. Se le conoce como el crucero de los puentes, ya que su recorrido pasa por debajo de los seis puentes que cortan el Duero a su paso por Oporto.
  • Puente de María Pía
    Luis Cicerone
  • Espacio Porto Cruz
    Luis Cicerone
    Una vez volví a tierra firme, con la cultura del vino aún en el cuerpo, me acerqué al Espaço Porto Cruz, un centro de interpretación del vinho do Porto ubicado en Gaia y que abrió sus puertas en el 2012. En este curioso lugar, que es algo así como un museo interactivo del vino de Oporto, el visitante puede aprender todo acerca de la elaboración de los caldos a través de interesantes muestras y espacios donde la tecnología es protagonista.
  • Vistas desde Espacio Cruz
    Luis Cicerone
    Las dos últimas plantas del Espacio están ocupadas por el restaurante y una terraza panorámica que ofrece las que discutiblemente son las mejores vistas de Porto.
  • Castro Gaia
    Luis Cicerone
    El restaurante del Espaço Porto Cruz, Castro Gaia, sirve además platos típicos de la cocina portuguesa con un toque casero e incluyendo manjares de mar, río y montaña.
  • Casa da Música
    Luis Cicerone
    Después de comer, empiezo a prepararme para marcharme de Oporto, pero no sin antes echarle un vistazo a dos de sus hitos, uno arquitectónico y el otro artístico. Me marcho de Gaia con dirección norte para descubrir el ejemplo de arquitectura moderna más destacado de la ciudad, la Casa da Música. Esta sala de conciertos fue diseñada por el arquitecto holandés Rem Koolhaas, y construida en el marco del nombramiento de Oporto como ciudad de la Cultura Europea de 2001. Las obras se iniciaron en 1999 y, aunque se suponía que debían acabar antes del evento, se prolongaron hasta el 2006. La espera debió de valer la pena, ya que el edificio de cortes audaces se convirtió rápidamente en símbolo de la ciudad y en un referente a nivel nacional y europeo en cuanto a salas de espectáculos se refiere.
  • Fundación Serralves
    Luis Cicerone
    Desde aquí me desplazo hasta la zona nordoeste de la ciudad para descubrir uno de los museos de arte contemporáneo más importantes de Portugal, el de la Fundación Serralves.

Y ya estaba, sólo me quedaba darme un paseo por los frondosos jardines de la fundación, haciendo tiempo hasta que el cruel reloj me indicase que era hora de volver al aeropuerto y regresar a Barcelona.

Fue un fin de semana intenso, pero bien aprovechado. El próximo viaje a Oporto lo haré con más calma y mucho más vino.

Descubre más de esta ciudad en la página oficial de Turismo de Oporto.