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Derechos Humanos, universales e inalienables

01/11/2017 10:37 CET | Actualizado 01/11/2017 10:37 CET
AFP/Getty Images

La historia de la Humanidad está plagada de sinsabores, de conquistas y de derrotas que nos conducen así a la progresiva construcción de nuestra actual idiosincrasia sociopolítica, de nuestra realidad como ciudadanos y, en esta nuestra parte del mundo, nos llevan a reconocernos como seres humanos empoderados conscientes de nuestros derechos fundamentales.

Naciones Unidas proclama que "los Derechos Humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. Todos tienen los mismos Derechos Humanos, sin distinción alguna". Además, especifica que estos derechos son universales e inalienables, interdependientes e indivisibles, iguales y no discriminatorios, y que por supuesto también suponen obligaciones, entre ellas la obligación de los Estados de protegerlos y la obligación de los sujetos individuales de respetar los derechos del otro.

Los Derechos Humanos no pueden estar desaparecidos ni en el peor escenario bélico

El Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, Zeid Ra'ad Al Hussein, elegido en 2014, es el primer asiático, musulmán y árabe que accede a tal responsabilidad. Es una prueba, una más, de que el mundo, la sociedad, avanzan aunque parezca que estamos inmersos en una involución constante. El trabajo del Alto Comisionado, que a casi todos nos parece algo lejano, farragoso y contaminado de burocracia, es un trabajo necesario en pro de los Derechos Humanos, de su promoción, su defensa y, en el caso de violación de los mismos, de su denuncia.

Así pues, los Derechos Humanos no pueden estar ausentes en ninguna región, estado o comunidad; repito, los Derechos Humanos no pueden de hecho estar desaparecidos ni en el peor escenario bélico porque, recordando el primero párrafo, son inherentes a todos los seres humanos. Esto es, que los Derechos Humanos pueden estar siendo violados, pisoteados y ninguneados, pero, aún en esas condiciones, están y son, porque van con la persona allá donde vaya, van con ella a pesar de todo y de todos.

Es por eso que se habla de violación de Derechos Humanos y no de ausencia de los mismos; es por eso que se habla de restitución de Derechos y no de nueva implantación de los mismos. De ahí que sea tan importante vigilar el estado de los Derechos Humanos en el mundo porque son Derechos inherentes a todo ser humano, Derechos que no pueden ser desprendidos ni usurpados.

España, con 180 votos de 193, será miembro, por segunda vez en su historia, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para el periodo 2018-2020

España, con 180 votos de 193, será miembro, por segunda vez en su historia, del Consejo de Derechos Humanos de la ONU para el periodo 2018-2020. Es sin duda una oportunidad para nuestra democracia y para nuestros valores de hacer progresar nuestra sociedad, de afianzar y proteger derechos y, sin duda, de trabajar sin descanso por aquellos que están viendo cómo sus Derechos Humanos están siendo violados, ultrajados o no garantizados.

Del 6 de noviembre al 6 de diciembre de este año 2017 estará reunido en Ginebra el Comité Contra la Tortura, y es ahí donde deberemos ser conscientes de la gran responsabilidad que tenemos entre manos, y es que a pesar de las recomendaciones del Comité, el Estado español sigue sin tomar medidas para que se respete el derecho al asilo en las fronteras de Ceuta y Melilla, por ejemplo.

España no puede comenzar su andadura en el terreno internacional de los Derechos Humanos sin tener un firme compromiso con los mismos

España no puede comenzar su andadura en el terreno internacional de los Derechos Humanos sin tener un firme compromiso con los mismos; por tanto, los que trabajamos en el campo de los Derechos Humanos debemos informar y ser exigentes con la violación o no protección de estos Derechos en nuestros países de residencia y en nuestro ámbito de actuación; debemos ser incansables y entender que la gran responsabilidad que tienen los países miembro podría quedar deslucida si tenemos al frente de las delegaciones a sujetos que no entienden lo que se traen entre manos o, aún peor, que no quieren entenderlo.

Los Derechos Humanos son la mayor conquista que nos hemos hecho como colectivo. Reconocernos como iguales, a pesar de las diferencias, es el mayor logro que podríamos haber soñado nunca; pero no basta con proclamar que somos de hecho iguales. El papel, que todo lo aguanta, no basta para construir entre todos una sociedad mejor, más justa e igualitaria.

Debemos pasar a la acción, no guardar silencio y estar vigilantes ante la realidad que nos rodea; no debemos delegar nuestra responsabilidad para con los Derechos, porque, cabe recordar una vez más, que estos Derechos Humanos inherentes a todos nosotros también llevan insertos la obligación de respetar y proteger los derechos del otro; así pues, para un completo desarrollo de los Derechos, para llevar su ejercicio hasta el máximo de su expresión, debemos inevitablemente cumplir con la obligación de proteger y denunciar la violación de los Derechos Humanos de cualquier persona, en cualquier circunstancia, en cualquier contexto.

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