La educación canina ha evolucionado mucho en los últimos años pero no todos se han enterado: hay un buen número de leyendas urbanas, de presuntos consejos útiles que se transmiten entre dueños de perro o incluso por parte de ciertos profesionales, que siguen flotando en el ambiente.
Uno de los más arraigados y también de los más inútiles es el del pis. Hay quien sigue pensando que el método infalible para que un cachorro deje de hacer sus necesidades en casa es restregar su nariz contra el pis mientras se le riñe. Eso sólo consigue confundir al perro y que, de propina, coja miedo a su dueño.

Si no pillas al can in fraganti, lo mejor es obviar el accidente. El perro no entenderá porqué te enfadas.
Lo ideal pero no siempre viable es tener en cuenta sus horarios naturales y tratar de sacar al cachorro a la calle -o colocarle sobre periódicos, etc.- al despertarse, 15-30 minutos después de comer, y después de que haya estado jugando un rato. Y, zas, premio cada vez que lo haga donde quieras. Cuantas más veces lo consigas y le premies, más rápido aprenderá.
Esa sí es la fórmula infalible: la educación canina en positivo. Premiar sobre la marcha los comportamientos que quieras fomentar. Ignorar los demás.

Otro mito: antes de la llegada de un bebé a una casa en la que ya vive un perro hay que llevarle un pañal sucio al can, para que lo huela, y así acepte al recién nacido. Es como si le habláramos en chino, o en humano que para el caso da igual, al perro: no entenderá el gesto y no servirá para nada. Mejor preparar el camino en los meses previos.
No se puede empezar a educar a un perro hasta que tiene 6 meses; incluso hay quien amplía la recomendación hasta el año. No sólo es falso sino que es perjudicial: está comprobado que los cachorritos que han tenido la suerte de ir a clases de socialización con un buen educador canino se convierten en perros más equilibrados, tienen menos problemas tanto con otros canes como con los humanos.
Tienes que comer antes que tu perro y delante de él, así entenderá que tú eres el que manda, el líder de la manada. Otro mensaje de teléfono escacharrado, al perro le llegará una información distinta. De hecho es mejor que coma antes o al mismo tiempo, para que no esté ansioso.

Esto último tiene mucho que ver con la teoría de la dominancia, una teoría que tiene sus raices en estudios realizados con lobos en cautividad en 1940 y que, tal y como se ha aplicado a la educación canina, ya se ha demostrado que está obsoleta.
Hay una reconocida etóloga y profesora de zoología cuyos libros están llenos de sentido común y consejos prácticos, Patricia McConnel. Ella es una de las muchas que explica por qué es contraproducente pretender imponerse por la fuerza a un perro. Hay que ser un líder y dejar claras las reglas, sí, pero ser el macho alfa para que tu can te respete -aunque pueda funcionar en cierto sentido- tiene unos efectos secundarios que no son, normalmente, los que busca un dueño de perro urbano.
El resultado suele ser un animal sumiso pero más inseguro y temeroso, con un comportamiento más errático: un perro potencialmente más agresivo. Muchos problemas se agravan al ser tratados con la teoría de la dominancia.
Otro ejemplo, lo que se conoce como Alpha roll: consiste en agarrar al perro por el cuello y tumbarlo, por la fuerza, para demostrar quién manda, literalmente. A veces se acompaña algún gruñido -por parte del humano. Aún hoy se sigue recomendando como método para dominar a los perros pese a que incontables expertos han denunciado que es un peligro. Los canes no entienden esa inesperada actitud de su dueño, se asustan y muchos reaccionan mal, con violencia.
Si el objetivo es tener a un perro bien educado y equilibrado, lo mejor es dejarse guiar por un profesional serio y elegir a un buen educador canino, en positivo, la buena noticia es que cada vez hay más.
Este texto se publicará en SrPerro.com, la primera guía dog friendly de España.
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El problema con los perros es la falta de educación de muchos dueños. ¿Quién no ha visto o padecido la escena del perro acercándose alguien que tiene todo el derecho de no quererlo cerca, mientras el dueño recita a distancia su "No hace nada"? El que no hace nada es él. No tiene control sobre el perro y no debería permitírsele tenerlo a su cargo. En cuanto a los excrementos por la calle, ¿Qué más se puede decir? Probablemente es la misma materia de la que está hecha el cerebro del dueño del animal. Se puede denunciar a estas personas y la autoridad debería de intervenir, pero eso va contra la incultura del "buen rollo", del "no meterse en líos" y del "dejar pasar".
Este proximo año va a aprender a enviar e-mails.
Saludos !!
http://www.youtube.com/watch?v=GEMuAnFH_lM
Una vez que he conseguido educar a mi perro me pregunto ¿cómo podríamos educar a los dueños de otros perros que se van dejando las heces por el parque y las aceras? ¿Recomiendan los veterinarios algún método? Pregunto a los veterinarios porque los que lo hacen son unos auténticos animales.
Un buen artículo, gracias.
Un saludo.
"¿cómo podríamos educar a los dueños de otros perros ...."
Las mascotas no son elementos decorativos, ni "cosas" que nos dan mayor o menor status, ni trofeos para mostrar.... son animales con una serie de necesidades, que en el mismo momento que nos responsabilizamos de ellos, estamos OBLIGADOS a propocionarselas de la mejor forma posible, así como cumplir con todas las normas de urbanizad para evitar que nuestra mascosta sea un molestia para la socidad. Sino puedes/quieres cumplir estas minimas normas... por favor, no tengas una mascota