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Ideas contra la crisis

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En un colegio de Orihuela, este próximo curso, no habrá libros nuevos. Tejiendo complicidades, el AMPA, la directora del centro, el claustro de profesores y los alumnos del CP Virgen de Monserrate en Torremendo han apostado por ahorrar los 200 euros por alumno que cuestan los libros nuevos. En su lugar, utilizarán los antiguos y tirarán de cuadernillos y de fichas que irán elaborando entre maestros y estudiantes. Al fin y al cabo, hay muchas escuelas ya que no utilizan los libros impresos, o que nunca los han utilizado. La idea es tan sencilla como efectiva, si se consigue aunar la voluntad de todos. Y el ahorro merece la pena el esfuerzo, en un momento en el que hay me aprovechar bien cada euro que entra en casa.

El caso de Torme, en Burgos, es el de una pequeña aldea que gracias al entusiasmo de sus 88 vecinos, y a sus aportaciones, se han instalado columpios y aparatos de gimnasia para los mayores; y se ha arreglado el alumbrado público y decorado con flores la nueva plaza. Para sus fiestas patronales, el próximo 26 de agosto, todos arriman el hombro porque el presupuesto del Ayuntamiento no da para mucho más.

Hace unos días, en su blog del HuffPost, el biólogo Carlos Duarte -en el papel intelectual y sociológico que muchos científicos están asumiendo en estos tiempos turbulentos- nos recordaba que España es un país solidario -récord en trasplantes de órganos-, que los españoles somos personas empáticas, y que la red solidaria social -que se extiende mucho más allá del entorno exclusivo de la familia directa- es el secreto de por qué estamos aguantando el zarpazo del paro con mucha menos convulsión y coste social que en otros lugares. Frente a los países anglosajones, donde la cultura de la filantropía y el mecenazgo están fuertemente arraigadas en las clases más favorecidas, en España son las capas más modestas las que se movilizan cuando es necesaria la cooperación. Duarte recuerda Nunca Mais, la respuesta de los madrileños tras los atentados del 11M, o el movimiento Stop Desahucios como ejemplo de hasta donde puede llegar la respuesta generosa y solidaria de la gente cuando las circunstancias lo reclaman.

Lamentablemente, no es habitual estos días leer blogs como el de Duarte, conocer la historia del colegio de Orihuela que publicaron nuestros colegas de informacion.es, o que el radar de los medios detecte iniciativas como la de los vecinos de Torme. Nuestro espacio está saturado porque hay demasiados recortes, demasiadas cifras rojas, demasiados dramas personales y colectivos, demasiada falta de ética cuando no abiertamente corrupción. Y los ciudadanos nos hacen un mismo reproche; demasiadas portadas y horas de radio y televisión dedicadas a la prima de riesgo y a predicciones que saltan hechas añicos cuando se dan de bruces con una realidad, difícil de entender, quizás porque resulta inexplicable.

No es fácil para los periodistas hablar de otra cosa que no sea la compleja y extenuante situación económica y social por la que atravesamos. Vivimos tiempos excepcionales que nos ponen a prueba, y los medios de comunicación tenemos la obligación de contar lo que pasa, ponerlo en contexto y analizar las causas y las consecuencias de lo que ocurre para fortalecer la opinión pública del país. Pero también podemos estar atentos a narrar otras realidades que no hurguen en este estado de depresión colectiva en el que estamos inmersos.

En El Huffington Post queremos conocer aquellas iniciativas, personales o colectivas, con fines sociales o solidarios, que muestran de qué manera buscamos fórmulas para plantarle cara a la crisis, y para atenuar sus peores consecuencias. Bienvenidos sean también los emprendedores que han tenido que dar una vuelta de tuerca a sus profesiones para encontrar una oportunidad en un escenario adverso. Vamos a buscar estas historias, y os invitamos a que compartáis con nosotros vuestras experiencias ya sea a través del correo electrónico participa@huffingtonpost.es, de nuestra página en Facebook, o de Twitter con la etiqueta #contralacrisis. Queremos conocer de primera mano, a través de vuestras sugerencias, historias reales de quienes han decidido pasar a la acción. Podréis conocer estas iniciativas en la página Ideas contra la Crisis y como siempre en el HuffPost, opinar sobre ellas, comentarlas y compartirlas con otros. No desestimemos la fuerza de los pequeños gestos para provocar grandes cambios.