Mi decisión de crear una familia, teniendo en cuenta que soy gay y estoy soltero, fue seguramente una mezcla entre la teoría de la bendita ignorancia y una auténtica locura, sin más.
Mi marido y yo nos levantamos el lunes amenazando la pervivencia de la especie. Un par de veces. Esa tarde me acordé de mi tía Feli, que estuvo intentando perpetuar la especie durante décadas y no hubo forma: mi tío Jorge no perpetuaba nada más que sus borracheras. Y de Marta y María, que han adoptado a una preciosa niña china. Hablé con José, mi amigo el cura, que amenaza la pervivencia casi constantemente y con mi vecina Juana y su marido Carlos, que se casaron a los setenta y seis.
Cada vez que alguien dice "no, eso es un insulto", cada vez que alguien dice "soy así", cada vez que alguien cambia de canal, apaga la radio, rompe la página de un periódico o no bota cuando se le insta a que lo haga (recordad el "maricón el que no bote"), se enciende un puntito luminoso en el panel de las microluchas.
En casi todas las regiones españolas, salvo Madrid, Cataluña, Baleares y Canarias, que acogen a este tipo de población, muchos homosexuales se ven obligados a emigrar para poder vivir con naturalidad su orientación sexual.
Aguardamos con impaciencia a que el Tribunal Constitucional se pronuncie y deje definitivamente zanjada esta cuestión, de forma que una vez garantizada la igualdad legal de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales.
Esperamos, que estamos muy acostumbradas a esperar las personas LGTB, pero no nuestros hijos. Y llevan ya siete años esperando y no hay derecho. Que el derecho es nuestro. Y suyo: a vivir en paz y en seguridad.
Nuestra realidad ya no se esconde ni es objeto de programas amarillos. Todavía nos queda mucho por conseguir, pero este Orgullo 2012 estamos de celebración.
El camino de lucha por la igualdad y por la dignidad del colectivo LGTB nos ha llevado, tras años de reivindicación, a la aprobación de la ley que consagra la igualdad de todas las personas a la hora de contraer matrimonio.
Por muy difícil que sea salir del armario siempre es más duro, difícil y triste tener que ocultar tu vida o andar preocupándose por quién sabe qué. No conozco ningún amigo que se arrepienta.
Para reducir el impacto ecológico y urbanístico este año se incluirán nuevas medidas, para convertir las fiestas del Orgullo LGTB en las fiestas más ecológicas del mundo.
Las fiestas del Orgullo Gay dejan muchos millones y ofrecen la imagen de una ciudad abierta. Pero eso no les gusta a los políticos locales ultra conservadores, más bien les disgusta y mucho. Prefieren vernos más pobres, pero más heterosexuales y más aburridos.
Cuando apenas rozábamos los veinte años tuvimos que entender brutalmente la débil frontera entre ser joven y mártir, pionero y cadáver, estigma y tragedia, estadística y dolor.
Bielorrusia no permite ninguna organización que reivindique los derechos de gais, lesbianas y transexuales (LGBT). Militar en Bielorrusia sin estar registrado puede llegar a costar dos años de cárcel.