OSCAR

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Una noche de Oscar

Nueva York, Manhattan, el 21 de marzo de 1999. Es domingo y es de noche. Pero no es una noche cualquiera. Es la noche de los Oscar. Para un español que está visitando Nueva York, es la noche de Pedro Almodóvar y de Todo Sobre Mi Madre. Habitación, no recuerdo el número, planta once del hotel Pennsylvania, frente al Madison Square Garden. Salgo a fumar al pasillo. Paseo un rato y al girar... Horror. Todos los pasillos son iguales, como en una película de David Linch. Y ahora, ¿qué?

De 'Julieta', 'La novia' y 'El olivo'

Parapetados en unas etiquetas sencillas, siempre siniestras, hemos subestimado de continuo a nuestro cine, un cine que es más de lo que se le presupone y que ha salido adelante a pesar de las barreras y las hueras acepciones de cerrado, lánguido, sórdido o importuno. Pero cualquiera de las tres películas seleccionadas para elegir la candidata española en la carrera a los Oscar era susceptible de estar donde finalmente ha llegado la de Almodóvar.
Kevork Djansezian via Getty Images

Una tarde con Iñárritu

Noviembre de 2003. Preestreno de una película titulada 21 gramos. Yo ya escribía sobre cine, estudiaba y vivía gracias a él, así que me adentré en la sala y me dejé embelesar. La cinta estaba firmada por un cineasta que se había revelado con Amores perros, capaz de desconcertar e hipnotizar en iguales proporciones.
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Un vestuario de cine

Los Óscar son la alfombra roja más grandiosa, famosa, petarda e influyente del mundo mundial. Lo malo o lo bueno de trapichear con ropa es que llega este tipo de premios y muchas veces tienes amigos que compiten entre sí, y te impiden ser objetivo. Sandy Powell es mi amiga, maestra y musa; con Paco Delgado hemos compartido tantas cosas... y escuchar a Jenny Beavan mientras cenamos en Madrid es escuchar la historia del cine en carne viva.

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