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Parece mentira pero Es Vedrà

25/11/2017 10:32 CET | Actualizado 25/11/2017 10:32 CET
PB

Hola amigas, hoy os vengo a hablar del guardián del karma pitiuso, de la meca del mindfulness balear, del Disneyland del hipismo ibicenco... Señoras y señoras, pido un fuerte aplauso para Es Vedrá (que es esa cosa borrosa y oscura que está detrás del no menos borroso y oscuro Mike Oldfield).

Y es que este imponente islote situado frente a la costa sur-oeste de Ibiza ha sido desde siempre lugar de veneración y culto para los amiguitos y amiguitas del misterio, quienes aseguran que el lugar es uno de los puntos con mayor acumulación de energía del planeta (solamente superado por las pirámides de Egipto y Stonehenge, que viene a ser el Leo Messi y el Cristiano Ronaldo del power energético mundial).

La leyenda de Es Vedrà comenzó exactamente hace la ostia, cuando por Ibiza empezó a circular el rumor de que ningún ser humano sería nunca de nunca por nunca capaz de alcanzar su cima. Y os preguntaréis ¿eso por qué? ¿Tal vez por sus escarpados 382 metros de altura? ¿Tal vez por dificultad de escalar su roca caliza? ¿Tal vez porque en aquella época aún no existía aún Decathlon? ¿Tal vez porque una cabra gigante sodomiza a todo el que lo intenta? Pues no amigas, la respuesta oficial es aún más delirante que todo esto: porque «quien intentare y lograra coronar la cumbre cambiará al instante de sexo».Os juro por Buda, Jesucristo y Pitingo que esto no me lo he inventado, es una frase literal sacada de un escrito de la época.

Pues bien, el primer homínido en desafiar a la leyenda fue un religioso carmelita llamado Francisco Palau y Quer, quien en 1.850 y pico se largó a Es Vedrà de retiro místico (lo que hoy conocemos como hacer el hippie vaya). A su regreso el muchacho aseguró haber vivido experiencias paranormales y haber sido testigo de apariciones de «damas de luz y seres celestiales». Hoy en día unas declaraciones de este tipo no habrían sorprendido demasiado a los ibicencos, sabedores como son de que todas esas experiencias sobrenaturales y alguna más se dan a diario en Amnesia, pero en aquella época la noticia fue todo un bombazo que no hizo sino aumentar la leyenda del islote.

Pero el caso más sonado y mediático de todos fue el Caso Manises, que tuvo lugar a las 23 horas del 11 de Julio de 1979 o lo que es lo mismo amigos de lo oculto: a las 11 pm. del día 11 del mes 11 del año 1979 (1 + 9 + 7 - 9 = casi 11). ¿Acojona eh? Pues bien, ese fatídico día un avión de pasajeros que volaba de Mallorca a Canarias solicitaba realizar un aterrizaje de emergencia en el aeropuerto de Manises (Valencia). La razón para llevar a cabo esta inesperada maniobra era que la aeronave estaba siendo perseguida por «varios puntos de luz roja, que subían y bajaban de una forma no convencional y se desplazan a una velocidad endiablada, desconocida en cualquier avión convencional».

Una vez en tierra, el capitán contó que aquel objeto volador no identificado había comenzado a seguirles cuando estaban sobrevolando la isla de Ibiza, justo la misma zona donde un año antes un barco butanero afirmaba haber visto una lluvia de más de cincuenta ovnis: «Aparecieron ante nosotros unas luces de color amarillento, como de bengalas, que no permanecían estáticas», señaló el capitán del buque.

Tras estos dos incuestionables e inexplicable avistamientos, la zona empezó a conocerse como el Triángulo del silencio, una especie de Triángulo de las Bermudas español que comprende el área delimitada por el peñón de Ifach en Alicante, la costa suroeste de Mallorca y el islote de Es Vedrà en Ibiza.

PB

Vale, es cierto que días más tarde se supo por la prensa que los supuestos ovnis vistos por el buque resultaron ser una brigada paracaidista que colaboraba en la grabación de un programa para Radio Nacional de España... Pero como bien dijo Iker Jiménez (y si no lo hizo debería haberlo hecho): "Los periodistas estos que van de serios son todos una panda de mentirosos hijos de puta".