BLOGS

Este coche lo empujaremos juntos

12/06/2014 07:03 CEST | Actualizado 11/08/2014 11:12 CEST

Me gusta este tuit como metáfora de la política española actual:

Es de hace un par de días y refleja el sentimiento de muchos ciudadanos ante la enésima decisión errónea de nuestros políticos: el Gobierno ha anunciado que penalizará, con multas de 600 euros, a quienes usen aplicaciones como Uber (aunque no Bla Bla Car, porque el usuario no obtiene beneficio sino que comparte los gastos del trayecto). El error es triple:

  1. Bruselas corrigió al Gobierno informándole de que no puede hacerlo
  2. El Gobierno se alía con el colectivo de los taxistas, que no goza de mucha simpatía entre los ciudadanos
  3. Con su decisión, Uber y Bla Bla Car obtuvieron portadas de telediarios, diarios, programas de radio, comentarios positivos en redes sociales...La mayor campaña de publicidad gratis con la que jamás hubieran soñado. Hoy he oído en un bar a dos amigas: "Hay huelga de taxis, por lo de Bla Bla Car". "¿Qué es eso de Bla Bla Car?", preguntaba la otra. Y la primera se lo explicó, sin que ninguna de las dos volviera a mencionar la huelga ni los taxistas...

Ojo, que entiendo a los taxistas que protestan contra quien gana dinero por llevar a otros y no paga impuestos. Y comparto su desprecio. Pero otra cosa distinta es que la gente se una para ir juntos en coche y pagar los gastos a medias. Y es ahí donde el gobierno (y van...) vuelve a demostrar su escasa sensibilidad social y, sobre todo, su desconocimiento de cómo funciona hoy la comunicación en la era de la web social.

Decía Borja Sémper (PP del País Vasco) el domingo en Salvados, que "a la política le falta autenticidad". Ni se le pasó por la cabeza mencionar la palabra corrupción, como si lo que fallase en los partidos antiguos fuera sólo la forma en que se comunican. En la casa de la rosa, los barones socialistas se duelen, como si hubieran perdido una joya, de que Susana Díaz no quiera aspirar a liderar el PSOE. "Llévanos contigo al triunfo, Susana", parecen decir en sus lamentos, como si la menos maltrecha de sus líderes tuviera alguna capacidad de enganchar con la sociedad que les da la espalda. La creen ganadora porque en vez de desplomarse como los demás líderes regionales, perdió 'sólo' 7 puntos y 300.000 votos respecto a las anteriores Europeas.

En Hungría o Alemania dimiten presidentes y ministros porque plagiaron en su tesis doctoral. En España tenemos una ministra cuyo marido recibió regalos de más de medio millón de euros de una trama corrupta, alcaldes del PP y del PSOE enfangados en casos de corrupción o en pago de prostitutas con dinero de todos. Y pese a las evidencias o ante la misma sentencia que los condena, dimiten presionados y declarándose inocentes... Esto no va de mensajes, sino de realidades.

Hoy ya no vale comunicar: sólo los hechos comunican. La crisis hizo que el agua desapareciera y quedásemos todos desnudos. El crédito es cero para todos, y más aún para los partidos que ya han tenido decenas o cientos de casos de corrupción sangrantes en sus filas. El comportamiento despreciable de las personas condenadas ha sido avalado por la benévola o incluso generosa actitud de sus partidos. Ya no sirve decir qué haces; sólo sirve hacer lo que dices que haces.

Esto de Podemos no es fruto de unos locos izquierdosos, sino otro síntoma más de que millones de ciudadanos hemos empezado un camino para arreglar nuestra maltrecha sociedad. Porque muchos que no hemos votado a Podemos sí compartimos la pasión por hacerlo a partidos nuevos y honestos, como Podemos o Ciudadanos. El principal sentimiento tras el voto a los nuevos partidos es: "Serán mejorables, estarán verdes, no coincido con todo lo que defienden...pero con sus hechos demuestran que la transparencia y la honestidad son sus principios vitales". Si esos nuevos partidos se corrompen, el voto que obtuvieron se diluirá como un azucarillo en otros partidos más transparentes. Su techo es infinito y su suelo, tan frágil como sean sus principios.

2014-06-11-9429495502_770ef74ed6.jpg

Foto: Marina del Castell.


El millón largo de votos de Podemos fue una sorpresa para todos. Pero no es un fenómeno aislado, sino parte de algo mucho más grande. Esto va de que, como decía el título de mi libro (perdón por el spam), en esta nueva era el poder es de las personas y lo será cada vez más. Muchos llevamos años advirtiendo de que esto va a pasar. Nos llamaban ingenuos, idealistas, utópicos...Y desde el desplome de PP y PSOE en las europeas, hasta los más escépticos se convencerán de que los españoles sí podemos decidir el destino de nuestro país. La gente desconfía hasta que ve que un gesto aislado se convierte en punto de inflexión o 'melting point', en bola de nieve que crece bajando por la ladera...

Vamos a un futuro mejor pero muy incierto. ¿Qué va a pasar con los partidos grandes? Han intentado parar el agua con un colador y ni cocinando encuestas que mentían para minimizar y desactivar el voto a los pequeños lo consiguieron. La gente sólo acepta transparencia. Simple.

La deriva que tiene el PSOE es preocupante: parece que su próximo líder será, como siempre pasó, el mejor candidato de los que estén dispuestos a ponerse una pinza en la nariz y a no pasar la escoba por debajo de la alfombra. Lo cual desconectará aún más al partido de sus hipotéticos votantes. Suicidio a medio plazo. ¿Y en el PP? Podríamos vaticinar que seguirán una espiral parecida, en movimientos que parecen más preocupados por perpetuar organigramas de poder que por orientarse de verdad al ciudadano.

¿Y qué será de los pequeños y nuevos partidos que emergen? No les van a faltar votantes. Eso no será un problema: los atraerán como un imán. Lo que nos debe preocupar es que sean honestos y estén limpios de comportamientos corruptos. UPyD, Izquiera Unida y los nuevos ganarán cuotas de poder. Y al calor de ese poder futuro ya se estarán dando buenos arrimones los espabilados profesionales, esos que tiñen sus deseos de poder del color que toque, los que quieren influir en quien mande sin importarles el bien común. Es inevitable. ¿Soluciones? Quienes dirigen esos partidos deben ser implacables con cualquier atisbo de corrupción.

Y los ciudadanos debemos participar, en la medida que podamos. Es nuestra sociedad la que se desangra y nosotros quienes pagaremos el pato de la deuda que los gobiernos de PSOE y PP nos han ido legando. No les da vergüenza presumir de que cada vez la pagamos a mejor precio. Omiten que, en vez de hacer que la deuda baje, cosa que sería de cajón para cualquier familia, siguen dando una patada hacia adelante a nuestra gigantesca deuda con nuestro dinero. Ni un día más. Vigilemos a todos nuestros representantes. Exijámosles lealtad y honradez. Y participemos del sistema. Es la única forma de que, entre todos, arranquemos este coche y lo pongamos en pista.

¿Mejoraremos nuestra sociedad? Seguro, pero el cómo y el cuándo depende de ti y de lo que te impliques. Convéncete ;)

OFRECIDO POR NISSAN