En el colegio nos enseñan matemáticas, lengua, sociales y alguna asignatura más. Pero no se suelen impartir lecciones para la vida. ¿A qué tipo de lecciones me refiero? A las que te permiten, además de desarrollarte a nivel profesional, hacerlo también como persona... y si es posible, como persona de bien. Llegar a ser un buen profesional tiene la metodología bien definida: te examinas de la selectividad, estudias tu carrera, te especializas en un postgrado, coges experiencia y trabajas con pasión para convertirte en uno de los buenos.
¿Pero cuál es el camino para ser feliz y "profesionalizarte como persona"? Aquí la respuesta es más dudosa, porque versiones hay muchas, pero cursos académicos para ello hay pocos.
La receta para mí consiste en el decálogo que describo en Entrénate para la vida: Orientarse a las personas, elegir tus batallas, disfrutar con tu vida, potenciarte, pensar en ti, disfrutar del amor, decir NO a lo que resta, crear un entorno agradable, contar hasta diez y practicar la paciencia y ser una persona de bien.
Hoy vamos a hablar de ELEGIR. Te invito a reflexionar y contemplar la posibilidad de DECIDIR y RESPONSABILIZARTE del viaje que te queda por andar, porque solo así los demás dejarán de dirigir tu vida.
Reflexiona durante un minuto. ¿Eres el protagonista, el actor principal de la película que estás viviendo o un simple actor secundario? ¿Alguna vez te has hecho esta pregunta? Y esta otra ¿estás viviendo la vida que deseas, la has elegido tú, o sigues la corriente y te dejas llevar?
Contestar a estas preguntas puede llevarte a una dura reflexión, incluso puedes sentirte mal si no encuentras la respuesta que deseas. Reflexionar permite tomar conciencia de dónde estás posicionado en tu propia vida. Si vives hacia delante, sin mirar, ni contemplar el por qué de las cosas, sin preguntarte si eres feliz y si esto es lo que tú quieres para ti, tu vida estará vacía. Serás un mero autómata, un robot que se levanta, va a atrabajar, se relaciona, vuelve a casa, se acuesta y al día siguiente repite un mismo despertar para meterse en una rutina idéntica.
¿Por qué te cuesta tanto decidir y elegir lo que quieres? Hay varios motivos:
Dar un cambio no significa que te vuelvas temerario y dejes de tener sentido común. Significa que empieces a construir una vida basada en ilusiones, con las obligaciones que tienes, pero que cuando despiertes por la mañana tengas ganas, de lo que sea, pero ganas.
Deja de poner excusas, que si el trabajo, que si los hijos, que si la pareja, bla bla bla. No te das cuenta de que son una forma de justificarte para no actuar. El que algo quiere y lo quiere de verdad, va a por ello. Esto no supone tirarse a la piscina, evitar las responsabilidades y ser temerario, significa plantearte un plan de actuación, valorar los riesgos y las ventajas y empezar a tomar decisiones que te pongan en el camino de la felicidad. Porque la felicidad es un viaje en el que puedes subirte en el momento en el que lo decidas. No es un tren que pasa una vez por tu vida y si no te subes, lo pierdes.
La felicidad está ahí, puedes decidir ir a por ella cada vez que tomes la decisión.
Y sólo tú, con tus experiencias, tus valores, tus condicionantes y preferencias, eres el que está capacitado para elegir lo que te va a hacer feliz.
En definitiva, decidir es el resultado de un proceso de análisis en el que tomas conciencia de que la vida es un regalo, que solo tienes una, que esa vida no tiene repetición y que ha llegado el momento de decir BASTA, y empezar a disfrutar un poco más de todo lo que te rodea, sobretodo de las cosas sencillas. Cada día que no contemplas como "si fuera el último que te toca vivir", como dice mi amor platónico Serrat, es un momento en el olvido, podrás tener otro similar, pero ese, ese en concreto, ya no está.
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Se lee muy bien, pero la práctica es muy diferente.
Estoy de acuerdo con Ortega y Gasset: "yo soy yo y mis circunstancias".
Y dentro de ese contexto, intentar ser lo más feliz posible, que no quiere decir felicidad completa.
Y es mas: No debemos permitir que nos Impongan el reglamento, lo debemos hacer cada uno de nosotros.