Patricia Ramírez

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¡No merezco ser feliz!

Publicado: 09/10/2012 10:12

"Patricia, no sé vivir sin preocupaciones, yo no sé ser feliz, es más, me preocupa ser feliz", "sé que me lo busco yo". Os voy a contar algo que le ocurre a muchos pacientes, y que si en algún momento de vuestra vida os ha pasado, seguro que no os habéis atrevido a verbalizarlo a la gente de confianza. Porque da vergüenza hablar de ello. Se trata del miedo a ser feliz.

Estas personas no están bien consigo mismas ni disfrutan de lo que tienen porque ellos lo han decidido así, creen que no se lo merecen. Tienen miedo a sentirse felices y ser conscientes de que tienen una vida plena. En el momento en el que están bien se plantean "¿y si ahora disfruto y me castigan por eso?" Desconocen de dónde les puede venir el castigo, pero sí que creen que puede llegarles. Anticipan que algo malo les va a ocurrir si se entregan al estado de bienestar. Y se hacen preguntas del tipo "¿por qué yo disfruto de tanto y otros nos? No es justo."

Se sienten mal si ellos son felices y las personas que tienen alrededor no lo son. Su nivel de empatía les impide disfrutar si sus seres queridos no lo hacen. Se valoran como malas personas por estar en este nivel de plenitud mientras que otros sufren por tener problemas. Lo peor de todo es que las personas que les rodean serían también mucho más felices si a ellos los vieran disfrutar. El "amargamiento" conjunto no disminuye el "amargamiento" de otros, en todo caso lo potencia. No se atreven a alegrarse de lo que les rodea por miedo a perderlo próximamente. Piensan que no se merecen tanta dicha y que si disfrutan de ella, dejarán de tenerla.

No son conscientes de que la que vida es un regalo, o si son conscientes, se les olvida con mucha facilidad. Y su tristeza viene del desequilibrio, como todas las tristezas. Las personas que se sienten deprimidas, no mantienen un equilibrio entre lo que disfrutan y las obligaciones. Y este tipo de personas en particular, se sienten mal no porque tengan un desequilibrio, sino porque los momentos felices los convierten en desdichas y no les dan valor. Si no das valor tus momentos de ocio y de tranquilidad, es como si no los estuvieras viviendo.

Si te sirve de consuelo y te ves identificado en este grupo de gente, piensa que normalmente suelen ser bellísimas personas, cargadas de bondad y empatía. Que necesitan que todo funcione para que ellos puedan estar tranquilos y disfrutar. De verdad que no me imagino yo en la consulta a la típica víbora, con mala idea, o al envidioso diciéndome que no disfruta de la vida porque los demás tampoco lo hacen. A esta clase de personas, los "malos malísimos", les da igual.

Si te ves identificado y quieres disfrutar de lo que te mereces, sigue estos consejos:

  • Cambia el chip. Y empieza a interiorizar que esto es lo que te has ganado. La vida no es un lugar en el que tengas que pasar sin pena ni gloria, ni siquiera llorando. Es un lugar, en el que puedes trabajar para ser feliz y disfrutar. Es un regalo, ¿le vas a mirar el diente? Verbaliza "soy feliz, y qué", "qué pasa, sí, soy feliz".
  • Para disfrutar de esos momentos basta con verbalizar en la dirección correcta "qué bien estoy", "qué tranquilidad, cómo me gusta leer un libro un domingo por la mañana".
  • Elimina de tu vida las batallas que no necesitas, no sufras porque otros lo están pasando mal, sencillamente, no servirá de nada. Si quieres prestar ayuda, hazlo, te dignifica como persona. Pero no eres mejor amigo ni familiar si al prestar ayuda, sufres con ellos.
  • No solo tienes que vivir con los cinco sentidos esos momentos que dan valor y sentido a la vida, sino que también puedes hacer por buscarlos. ¿Dónde están? Hazte esta pregunta, ¿hoy, de qué puedo disfrutar? Anticípate y planifica tu placer. Igual que nos hacemos responsables de nuestras obligaciones, también lo podemos hacer con las emociones positivas. ¿A qué le puedes sacar hoy jugo? A un café, a una conversación, a hacer la compra de forma tranquila...

Ser feliz no tiene castigo. Así que si te sientes bien contigo mismo, la vida te sonríe y eres feliz... aprende a convivir con ello.

 

Seguir a Patricia Ramírez en Twitter: www.twitter.com/Patri_Psicologa

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11:50 de 21/11/2012
Desde muy pequeños nos han contado que vivimos "en este valle de lágrimas" que ahora no sabemos salir de este escenario
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Superusuario de El HuffPost
Asmodeo
Un mar de dudas
10:24 de 11/10/2012
Creo que todo es cuestión de una correcta apreciación de la realidad y de que nuestros sentimientos y actitudes estén acordes con ella. Tan negativo me parece amargarse por anticipado o con pensamientos que nos impiden apreciar lo bueno que en ese momento tenemos como lo contrario, es decir, hacerse un caparazón de egoísmo en que expulsemos todo aquello que perturbe nuestro bienestar porque al final nos encontraremos solos y de espaldas a la realidad.
Por otra parte me parece peligroso identificar ser feliz en ocuparse sólo de los propios asuntos, expulsando de nuestra vida los problemas de los demás. Hay gente que ha encontrado la felicidad volcándose en la ayuda a los demás, sintiéndose útil y valioso para los demás y otra gente que incapaz de esa entrega vive amargada en su ficticio bienestar que identifican con emplear todo su tiempo en sus propios deseos y necesidades. Repito que el problema es vivir de espaldas a la realidad, con lo que esta tiene de bueno pero también de cosas malas que hay que enfrentarse a ellas para superarlas y no darles la espalda.
17:03 de 10/10/2012
Nunca te había leido, pero me ha encantado hacerlo. Me van bien las cosas y soy feliz, pero dadas las circunstancias me daba reparo exteriorizarlo y sólo lo he comentado con mi pareja. No obstante vengo haciendo lo que propones, ayudar en lo que pueda, pero no sufrir con quien lo hace. No he llegado a sentirme mal, ni llegaré a sentirme así por ser feliz. Gracias
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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04:50 de 10/10/2012
Uno es feliz haciendo lo que le gusta a uno.
Por muy raro que pueda parecerle a otros.
Los demás que digan misa.
22:58 de 09/10/2012
Querida Patricia no sé qué tipo de client@s tienes porque la amplia mayoría de la gente, sobre todo en estos momentos, tiene sobradas razones para estar deprimida. En cualquier caso, sinceramente ese perfil que describes es muy, pero muy poco representativo socialmente. La mayoría de la gente se "amarga" la vida, pero ni mucho menos por tomar en cuenta el sufrimiento del otro, sino por anticipar el sufrimiento propio. De hecho hay mucha gente que está "amargada" con la crisis aún cuando su personal situación no sea tan mala como la de otras personas, pero el miedo a verse en peor sitación les hace desgraciadas ahora.
18:05 de 09/10/2012
El maldito complejo de culpa que nos inyectaron en vena es el que nos impide disfrutar. Nos dijeron que la vida es un valle de lágrimas y hay quien todavía se lo cree. No es tanto cuestión de cambiar el chip como de empezar a pensar por nosotros mismos y detectar tantas "tontunas" que, torticeramente, se empeñan en que las tomemos como verdades absolutas.
13:19 de 09/10/2012
Los excesos de empatía, como todos los excesos, no son buenos. No obstante, algunas partes del artículo animan demasiado (en mi opinión) a seguir el modelo individualista e insolidario que impera en la sociedad actual.

Creo que frases como "elimina las batallas que no necesitas" no ayudan demasiado a fomentar aptitudes muy necesarias hoy en día. La preocupación por el sufrimiento de un hermano, amigo o vecino, creo, debería provocar en todos nosotros una respuesta inmediata, y no veo por qué no puede afectarnos. No azuzemos esos sentimientos egoístas, que bastamte desarrollados los tenemos ya . . .
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Maria Porcel
Community Manager en El Huff Post
16:17 de 09/10/2012
Las batallas son importantes, como bien dices: hay que enfrentarse a más de una situación difícil en esta vida, y luchar por ella. Pero Patricia lo remarca: las batallas "que no necesitas". Ya tenemos bastante con, como dices, el sufrimiento de un hermano o de un amigo, porque esos son sufrimientos necesarios, y provocan dolor y reacciones humanas. Pero las innecesarias, que muchas veces nos creamos nosotros mismos precisamente para no encontrarla felicidad, puede ser útil dejarlas de lado.
10:23 de 11/10/2012
Hola María,

Dice Patricia: "no sufras porque otros lo están pasando mal", lo siento pero sigo pensando que en este mundo nuestra solidaridad debe llegar más allá que nuestro hermano o amigo. Con que todos ampliasemos un pelín la vista unos 100 metros más e hicieramos algo, el mundo sería un lugar mucho mejor para todos. Y para hacer algo, a cada uno, o al menos a mi, nos ayuda siempre una llamada interna, un pellizco en el estomago, un (llamalo si quieres) "sufrimiento" ajeno que por un momento se convierte en propio vía empatía.

Es fácil aislarse y regodearse en nuestra felicidad, sólo hace falta recortar la mirada y construir una burbuja cercana... el problema es que, aunque para mí y en este momento sea lo mejor, ese no es el mundo que quiero para mis hijos.
12:59 de 09/10/2012
Reduce la velocidad, frena con el espacio y tiempo que necesites, e inventa tu futuro... en el post:
"Una vez en la vida: http://basketandtalent.com/2012/06/27/una-vez-en-la-vida/
Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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04:51 de 10/10/2012
me ha gustado...gracias...
11:22 de 09/10/2012
la felicidad, como la verdad, están ahí a condición de no ir buscándola (desazonadamente) ...