Huffpost Spain
BLOG

Los artículos más recientes y el análisis de la actualidad a través de las firmas de El HuffPost

Pilar García de la Granja Headshot

Indiana, otra batalla para ganar la guerra

Publicado: Actualizado:
Imprimir

2016-05-03-1462284708-6043686-635975157867100858.jpg
Foto: EFE

57 delegados para los republicanos. 92 delegados para los demócratas. Indiana se perfila como la última gran batalla para las elecciones presidenciales en Estados Unidos 2016. Aunque cada estado es una batalla en sí misma.

Los de siempre lideran. Donald Trump supera en las últimas encuestas hechas por NBC/ Wall Street Journal en quince puntos a Ted Cruz. El senador tejano cuenta con el apoyo del gobernador del estado, el conservador Mike Pence. Por si esto fuera poco, John Kasich ha decidido hacer campaña en Indiana para que sus seguidores no apoyen a Trump. Todos contra Trump con un único objetivo, impedir que Trump consiga la cifra mágica de 1.237 delegados.

El magnate se presenta en Indiana con el liderazgo en las encuestas y con el legendario exjugador de baloncesto Bobby Knight. Y la batalla es a cara de perro, como desde el principio, pero cada vez con menos posibilidades para el establishment republicano, que ve cómo cada una de sus estrategias para parar al estranbótico magnate republicano se deshacen como azucarrillos.

la guerra sucia atribuida a la campaña de Sanders contra Clinton está poniendo de los nervios a los demócratas estadounidenses, quienes desde el principio veían complicado repetir en la Casa Blanca.

En el lado demócrata habrá batalla hasta el final. Hillary Clinton lidera Indiana con siete puntos de diferencia a Bernie Sanders según la encuesta de Real Clear Politics. Clinton ya es la candidata preferida por los demócratas. Es la candidata con más votos individuales y duplica a los votantes de Sanders, pero el socialista ha declarado este lunes que él no tira la toalla "aunque pierda". Ha pedido una "convención abierta", aunque Hillary gane la nominación gracias al número de delegados y de superdelegados. Se trata de otro problema más para la aspirante demócrata, porque no se podrá centrar en atacar a los republicanos, sino que estará hasta el final debatiendo con su contrincante demócrata. Sanders ha decidido ponérselo difícil, y en su campaña la siguen atacando por el dinero que ha cobrado de Goldman &Sachs por conferencias (unos 225.000 dólares). Y ahora, también a su hija: Chelsea ha llegado a cobrar 65.000 dólares por conferencia -dicen que para financiar a su madre- .

Esta guerra sucia atribuida a la campaña de Sanders contra Clinton está poniendo de los nervios a los demócratas estadounidenses, quienes desde el principio veían complicado repetir en la Casa Blanca, pero que tras el desastre de la apuesta de las bases republicanas por Trump ven en Hillary a la única ganadora posible en las elecciones de noviembre.

La semana pasad,a la Casa Blanca hacía campaña por Hillary. La propia candidata repite constantemente que Sanders quiere acabar con el legado de Obama que ella defiende porque es un populista extremo. Pero Sanders aguanta. Su estrategia es convencer a los superdelegados - que tienen libertad de voto en segunda vuelta- de que le voten a él, aunque no parece fácil. El establishment demócrata está cansado de sus eslóganes y del peligro que supone. Pero las reglas de la primarias son así, uno tira la toalla cuando se queda sin dinero o sin votos. Lo segundo no lo tiene, lo primero sí.