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Y Trump rompió con los Republicanos

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Tres días después del segundo debate entre la aspirante demócrata a la casa Blanca, Hillary Clinton y el aspirante republicano Donald Trump, ha estallado la guerra. La segunda guerra. La guerra larvada desde hacía meses. La guerra entre el representante del partido Republicano, el mas antiguo de Estados Unidos, el partido de Abraham Lincoln y el aspirante con sus siglas a presidir Estados Unidos Donal Trump.

Segunda guerra porque la primera es la que Donald Trump tiene contra los medios de comunicación de Estados Unidos, en los que por primera vez en la Historia ninguno le ha mostrado su respaldo ni a él ni a su programa para las elecciones.

El martes, el líder Republicano en el capitolio Paul Rayan, por extensión el hombre más importante en el Partido Republicano explicó en rueda de prensa que daba "libertad de voto y de conciencia a los congresistas y senadores para decidir a quien votaban y salvar sus circunscripciones". Ryan explicó que desde ese mismo momento su único objetivo era mantener, de cara a las elecciones del 8 de Noviembre, la mayoría republicana tanto en el Congreso y en el Senado para "hacer la oposición necesaria en caso de que la casa Blanca la gane Hillary Clinton".

La guerra abierta y ya es una realidad

Esta declaración era la guinda de un fin de semana de manifestaciones de hasta 160 Republicanos del establishment repudiando a Trump y llamando a votar a Clinton o a abstenerse el 8 de noviembre. Un partido que ha explosionado a cámara lenta hasta que finalmente este miércoles Trump aseguraba que él no necesitaba al partido para ganar. La guerra abierta y ya es una realidad.

Algunos dicen que ha sido el vídeo de la conversación de Trump con un periodista hace once años hablando de una forma soez, vulgar, despectiva e intolerable sobre las mujeres la gota que ha colmado el vaso. Pero en realidad desde las primarias, donde Trump ganó a otros 16 Republicanos - Gobernadores y senadores entre ellos-, el Partido republicano se rompió. Por un lado, los que pensaron que era una locura lo de Trump y pretendían nombrar un candidato alternativo. Nunca lo hicieron, solo conspiraban en los medios de comunicación. Por otro, aquellos que decidieron que el Grand Old Party tenía que unirse en torno al candidato elegido por las bases. A diferencia del partido demócrata en el que hay dos tipos de delegados en las convenciones - los normales y los super delegados, que controla el "aparato" y que fueron los que se cargaron a Bernie Sanders, en el partido Republicano son primarias sin filtros, abiertas 100%. Y ganó Trump.

El caos en éstos momentos es total. La última encuesta conocida, realizada por el WSJ antes del segundo debate pero después de conocerse la grabación de la vergüenza, le da a Hillary Clinton once puntos de ventaja sobre Trump a nivel nacional. A la espera de conocerse el resto de encuestas, en los swingstates -aquellos que definen las elecciones en éste país- Clinton tiene una ligerísima ventaja ( dentro del margen de error) en 4 de los 7 estados.

De momento Michael Pence, el candidato a Vicepresidente con Trump aguanta el tipo y le defiende en público. Su campaña asegura que las encuestas están manipuladas y que el mundo se llevará "una sorpresa". Y quedan 28 dias para ir a votar.