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¿Por qué los médicos (y todos los demás) necesitan poesía?

09/08/2014 10:03 CEST | Actualizado 08/10/2014 11:12 CEST


Rogelio Buendía, médico y poeta. Mi bisabuelo.

No sé ustedes, pero un servidor cuando termina de leer un periódico o de hojear un rato Twitter acaba con cierta sensación de nausea, vértigo o vacío existencial. Llámenlo como quieran pero saben a lo que me refiero. Da igual que recibamos una información de un honorable personaje que ha dejado de serlo por corrupto o un enfrentamiento armado que vuelve a escenificar el horror en la tierra... Al final los hechos y sus correspondientes imágenes pasan a contaminarnos el alma y a oprimirnos un poco más nuestro zarandeado corazón.

Como médico acompaño un buen montón de situaciones humanas complejas que mezclan lo biológico con lo psicológico, lo social con lo espiritual. Situaciones que generan dolor y sufrimiento. Es verdad que todo galeno está entrenado para lidiar con esas aguas pero también que después de luchar con la tormenta suele acabar uno mojado.

Por estas razones soy un defensor de la poesía, algo que en estos tiempos parece trasnochado o pasado de moda, pero que sigue gozando de la suficiente vigencia como para secarse la acritud que la vida nos deja en la piel. En la época de las redes sociales y los teléfonos inteligentes casi nadie tiene tiempo para la poesía y de momento no hay ninguna aplicación de éxito que las promocione. Pienso que hay que rescatar la parte bella de la vida, para atrevernos a hacer lo propio con la parte buena de la enfermedad y la muerte que, pese a costar más encontrarlas, seguro que las tienen.

La poesía ha sido un remedio para el alma desde la noche de los tiempos. En los que nos tocan vivir parece que podría ser una opción interesante.

Estas son mis razones:

1. El lenguaje poético nos libera por unos momentos de la linealidad lógica y de la pesada rigidez de la prosa ordinaria.

2. La poesía es un arte. Como tal tiene el poder de evocar otros mundos y realidades, sublimar las vivencias y convertirlas en belleza.

3. Toda expresión de sentimientos es sanadora para el que los expresa; si lo hace de forma poética y un mínimo de armonía, será sanador o al menos refrescante para los demás.

4. La poesía nos humaniza, nos permite acercarnos tanto a nuestras luces como a nuestras sombras y no morir en el intento.

5. Todos tenemos armarios cerrados llenos de emociones que no somos capaces de orear. Leer poesía puede sintonizar con ellos y ayudarnos a abrirlos. Escribirla directamente echa abajo las puertas.

Podríamos seguir... Tan solo añadiré que en mi caso la poesía más que una opción es una forma de ver la vida, de resistir. En ocasiones dejo versos prendidos de algún tuit o en algún rincón de este blog, a modo de mensaje lanzado a la marea. En otras los regalo a las personas que me importan tal vez en una carta, quizás en un recorte.

Me disculparán estas manías. Si las tengo es porque sé de buena tinta que nos ayudan a vivir a la vez que sostienen a los que nos rodean.