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El "Sputnik Moment" de Obama

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La reelección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos ha sido también una victoria para el mundo de la ciencia. Hace cuatro años, cuando ganó por primera vez al derrotar al republicano McCain, se produjo un cambio radical de lo que habían supuesto los anteriores ocho años de "apagón científico". No hace falta recordar, por ejemplo, las trabas a la investigación con células madre o el descarado apoyo a la enseñanza del creacionismo de la era George W. Bush.

El 9 de marzo de 2009, pocos meses después de su histórica primera elección, Obama impulsó el llamado Memorandum of Scientific Integrity en el que se postulaba: "La ciencia y el proceso científico deben informar y orientar las decisiones de mi Gobierno en una amplia gama de temas, incluyendo la mejora de la salud pública, la protección del medio ambiente, una mayor eficiencia en el uso de energía y otros recursos, la mitigación de la amenaza del cambio climático, y la protección de la seguridad nacional. El público debe poder confiar en la ciencia y el proceso científico conformar las decisiones de política pública". Y el 27 de abril de 2009 pronunciaba una relevante conferencia en la National Academy of Sciences en la que establecía su programa y prioridades en el impulso de la investigación científica, dejando claro que "ideología y ciencia se han de separar", y que "el futuro pasa ineluctablemente por nuestra capacidad de creación, no de consumo".

A lo largo de su primer mandato ciencia y educación siempre estuvieron presentes, hasta el punto de que fue su leit motiv en su discurso anual sobre el Estado de la Nacion en enero de 2011: "El Sputnik Moment de nuestra generación para ganar el futuro se ha de basar en la innovación con una mayor dedicación a la investigación y la tecnología". Con la referencia al Sputnik Moment, Obama se refería a la reacción que se produjo en Estados Unidos en 1957 cuando la Unión Soviética lanzó el primer satélite artificial y el entonces presidente Eisenhower decidió dar un notable impulso al desarrollo científico y tecnológico, una de cuyas consecuencias fue la creación de la National Aeronautics and Space Administration (NASA).

No es por casualidad que en la noche electoral del pasado mes de noviembre en la Nasa se brindó por la victoria de Barack Obama. En el horizonte pueden estar nuevos grandes proyectos de la conquista del espacio para los próximos 20 a 30 años, como la vuelta a la Luna, una misión tripulada a un asteroide y la preparación del mítico viaje a Marte.

No hay que olvidar que por cada dólar invertido en el programa Apollo, que llevó al ser humano a la Luna, hubo un retorno económico de 7 dólares para la industria norteamericana.