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Bebé Jefazo: la peli que no querrás que vean tus hijos, ni tampoco tus hijas

16/04/2017 10:30 CEST | Actualizado 17/04/2017 10:14 CEST
YOLANDA DOMÍNGUEZ

Seguro que habéis visto esta semana en marquesinas y vallas la imagen de un bebé vestido con traje y corbata con cara de mala leche. Se trata de la nueva peli de DreamWorks y se titula Bebé Jefazo, nacido para mandar. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Con esa carta de presentación se intuye ración de estereotipos a mansalva. Así que he decidido verla como penitencia de Semana Santa para ahorraros el mal trago y advertir a quien esté pensando en llevar a sus retoños al cine. Esto es lo que van a ver camufladito entre efectos especiales, pedos y gracietas varias. Para prevenir la indigestión de estereotipos nada como un spoiler de género a tiempo.

La peli, que es la adaptación de uno de los libros ilustrados de Marla Frazee, arranca con la escena de un niño que lucha contra un gorila hasta que una voz le avisa de que los hot dogs ya están listos. La voz es la de mamá gorila, que con el delantal puesto y la salchicha en la mano le está preparando la cena a él y al papá gorila. Empezamos bien: hombre agresivo, mujer cuidadora. Los gorilas son en realidad los padres de Tim (el niño protagonista) vistos a través de su imaginación. Porque Tim es un niño con mucha creatividad, pero restringida por la condición de género, ya que siempre se imagina a sí mismo trasformado en ninja, superhéroe, capitán de barco, motero o pirata. Nada de bailarín, florista o peluquero. Para DreamWorks esas tareas no son imaginables por un niño.

La historia narra la llegada de un nuevo hermanito a la familia que pone a Tim celoso, ya que supone tener que compartir la atención y el amor de sus padres. Por si el inicio del filme no nos había dejado claras las características que se asocian con la masculinidad, el nuevo miembro de la familia, alias "bebé jefazo", nos sigue dando algunas pistas: es agresivo, ambicioso, competitivo, déspota, caprichoso, cruel, maleducado, egoísta, pretencioso... e incapaz de exteriorizar sus sentimientos. Tocar con la mano a su hermano le supone todo un problema, no sonríe para no mostrar debilidad y no soporta ver llorar. Luego se nos llena la boca diciendo que los niños son muy brutos porque son así, que todo es biológico y que no es una construcción social. Ya, ya...

La película nos sitúa en un mundo en el que los bebés ya no nacen del amor, sino que una compañía los fabrica y distribuye a todo el mundo

El argumento de la peli es tan complejo de explicar, por inverosímil, intrincado y surrealista, que dudo que el público infantil sea capaz de entender mucho más que escenas sueltas. La película nos sitúa en un mundo en el que los bebés ya no nacen del amor, sino que una compañía los fabrica y distribuye a todo el mundo. El bebé jefazo trabaja para esta compañía y llega a su nueva familia con una única misión: luchar contra el negocio de las mascotas, que está reemplazando al negocio de los bebés. "Money, money, money" como diría Liza Minnelli. El punto de partida elimina ya cualquier atisbo biológico de familia y trasmite la idea de que a las personas se las puede adquirir y comprar. El concepto de dinero como vía para conseguir cosas "buenas" aparece continuamente en la película: cuando el bebé se encuentra algún obstáculo, suelta un fajo de billetes al aire para solucionarlo y lo consigue.

Pero lo más criticable de la película es sin duda el reparto de roles. Para conseguir su misión, el pequeño dictador se hace con un equipo de ayudantes. Mientras los dos protagonistas son hombres y blancos, el equipo de ayudantes (es decir, los secundarios) está formado por una niña cuyo lema es "¡flower power!", tres trillizos negros que no tienen voluntad propia y repiten todo lo que se les diga sin criterio y un niño gordo que hace el papel de torpe. Subtítulos en castellano: los listos son los hombres blancos, las niñas son ñoñas, los negros serviles y los gordos tontos. La separación de roles masculino/femenino está claramente diferenciada en toda la película. No sólo el protagonismo de las mujeres brilla por su ausencia, sino que las pocas veces que aparecen en la pantalla desempeñan roles tradicionales como el de madre, babysitter y azafata o el de cuerpazo sexy. Cuando la figura femenina ejerce otro tipo de rol, es penalizada. La única jefa viva es apodada como "mandona" y caracterizada como una mujer mayor, histriónica e insoportable, mientras que al director general de la compañía se le llama "colosal" aunque luego resulte ser el malo. Con estos referentes cualquier niña que vaya a ver la peli saldrá asumiendo que no tiene más opciones en la vida que elegir entre ser un 'pivón' o ser insoportable.

No sólo el protagonismo de las mujeres brilla por su ausencia, sino que las pocas veces que aparecen desempeñan roles tradicionales como el de madre, babysitter y azafata o el de cuerpazo sexy

La trama se desarrolla mientras Tim ayuda al bebé gruñón en su misión, pero sólo para poder deshacerse de él (el hecho de que el bebé le extorsione diciendo que le hará la vida imposible puede que influya un poquito también). La próxima hora y media de película se basa en violencia física, peleas, golpes y tortazos aderezados con frases tan bonitas como "ojalá no hubieras nacido" o "creo que nos odiamos, es una palabra fuerte pero cierta". Ambos protagonistas fingen quererse para conseguir sus objetivos que nada tienen que ver con el amor sino con el egoísmo y la ambición. Ganar o perder, esa es la cuestión.

En los diez últimos minutos de la película, cuando cada personaje ha conseguido sus objetivos (el bebé consigue un ascenso en la compañía y Tim se queda sólo con sus padres), DreamWorks nos coloca el mensaje buenrollista: ¡oh, sorpresa! resulta que los hermanos se han cogido cariño y se echan de menos. Tim decide que es capaz de compartir el amor de sus padres y el bebé elige el amor de la familia en lugar del dinero.

Por supuesto este mensaje está genial y es muy positivo, pero dudo que después de que los peques se traguen casi dos horas y media del mensaje contrario, sea muy efectivo. Quizás DreamWorks podría haber asociado lo guay y divertido a esos valores constructivos en lugar de negarlos todo el tiempo. También podría habérselo aplicado a sí mismo haciendo un reparto más equitativo de los roles, menos sexista y menos racista. Quizás podría haber eliminado también los guiños clasistas que asocian el poder con el dinero todo el tiempo. No pongo en duda el valor gráfico de la cinta, pero no olvidemos que el valor artístico de un trabajo no se mide sólo por su estética, también por su contenido. DreamWorks podía haber hecho mucho más que un derrape vistoso en la última curva. Empezando por el principio: ¿para cuándo la versión "Bebé Jefaza"... en femenino?

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