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28/09/2015 22:04 CEST | Actualizado 29/09/2015 15:49 CEST

Sí, hay agua líquida: la NASA resucita los "canales de Marte"

Hace poco más de un siglo, el astrónomo Percival Lowell creyó haber encontrado agua corriendo sobre Marte. En su libro Mars as the Abode of Life (1908), Lowell describía una red de líneas sobre la superficie del planeta rojo que habían sido observadas tres decenios antes por el italiano Giovanni Schiaparelli, quien las había denominado canali (canales). En su traducción al inglés, Lowell no lo tradujo como channels, sino como canals; este último término se refiere estrictamente a canales artificiales, como el de Suez o el de Panamá. De hecho, el astrónomo aseguraba que se trataba de estructuras construidas por una civilización inteligente en su lucha contra la desertización de su planeta.

Las afirmaciones de Lowell fueron discutidas con pasión en su día, e incluso inspiraron el paisaje que imaginó Ray Bradbury en sus Crónicas Marcianas. Sin embargo, hoy sabemos que en Marte no hay canales artificiales, y que lo más parecido a la vida inteligente que existe allí son los sofisticados robots enviados por el ser humano. Pero en lo que se refiere al agua, y sobre todo al agua líquida, la respuesta ha sido más esquiva. Hasta este lunes. En una rueda de prensa celebrada esta tarde en Washington D. C., la NASA ha aportado la confirmación de que sí, existe agua líquida en la superficie de Marte. Y aunque aún es imposible ir más allá en las conclusiones, un requisito esencial para la vida está por fin superado.

LA HUELLA DEL AGUA

Marte fue un planeta húmedo en el pasado. Y las sospechas de que aún existe agua allí son tan antiguas como la exploración de nuestro planeta vecino; pero las condiciones extremas del frío clima marciano hacían temer que sólo se encontrara en forma de hielo, un medio hostil para la vida. Mientras que en la Tierra el agua permanece en estado líquido entre los 0 y los 100 grados centígrados, la fina atmósfera marciana sólo permite agua pura líquida entre 0 y 10 grados. Las pruebas de la existencia de hielo llegaron primero gracias a las imágenes de las sondas orbitales, y en 2008 el robot Phoenix pudo comprobarlo in situ. Las pruebas de la huella del agua en la superficie marciana están presentes en la composición de algunas rocas y en ciertos rasgos geográficos modelados hace millones de años, como cuencas y deltas fluviales.

Sin embargo, otros rastros apuntaban a fenómenos más recientes. En 2010, un estudiante de la Universidad de Arizona llamado Lujendra Ojha, trabajando en colaboración con el investigador Alfred McEwen, detectó unas curiosas estructuras en las imágenes tomadas por la cámara HiRISE de la sonda Mars Reconaissance Orbiter (MRO) de la NASA. Se trataba de marcas negras en algunas pendientes de la superficie marciana que aparecían en las estaciones más templadas y se esfumaban en las más frías.

En su estudio, publicado en 2011 en la revista Science, los científicos escribían que estas Líneas Recurrentes en Pendiente (RSL, en inglés), de hasta cinco metros de anchura y en ocasiones asociadas a pequeños canales (channels), podían deberse a corrientes estacionales de agua líquida con una alta concentración de sal, una especie de salmuera.

Las sales disminuyen el punto de congelación del agua, un principio empleado en los inviernos terrestres para fundir el hielo en la carreteras y aceras. En Marte existen unas sales llamadas percloratos, descubiertas por la Phoenix en 2008. Según los científicos, los percloratos permitirían que el agua en Marte se mantuviera en estado líquido en una franja entre -70 y 24 grados centígrados, lo que amplía enormemente las posibilidades de vida. Sin embargo, hasta ahora no había confirmación de que las RSL realmente contuvieran agua.

CORRIENTES DE SALMUERA

En la conferencia de prensa celebrada este lunes, la NASA ha presentado un nuevo estudio elaborado por Ojha, McEwen y un equipo de colaboradores, en el que se aportan pruebas de que las RSL son corrientes de agua salada líquida. Los investigadores han analizado imágenes de alta resolución tomadas por el instrumento CRISM de la sonda MRO, que analiza los espectros, o firmas luminosas de los minerales. Los científicos han logrado extraer información espectral de los píxeles individuales de las imágenes, con lo que han conseguido separar la composición química de las RSL del paisaje circundante. La conclusión es que las RSL están compuestas por sales hidratadas, algo que no ocurre en el terreno adyacente.

Este lunes, los investigadores han presentado sus conclusiones en el Congreso Europeo de Ciencia Planetaria que se celebra en Nantes (Francia), antes del anuncio público de la NASA y de la publicación simultánea de los resultados en la revista Nature Geoscience. Durante la rueda de prensa, los científicos han explicado que las RSL se han detectado ya en un buen número de localizaciones en Marte en ambos hemisferios, incluyendo el "gran cañón" marciano, el Valles Marineris.

Una pregunta que aún escapa a las respuestas de los científicos es el origen del agua. Según explicó Ojha en conferencia telefónica desde Nantes, no es descartable que exista una red freática subterránea que pueda alimentar las RSL; de hecho, los científicos creen que hay posibilidades de que bajo la superficie marciana pueda hallarse agua líquida. No obstante, destacó Ojha, otra opción es que el agua proceda de la atmósfera, ya que los percloratos son capaces de absorber una gran cantidad de humedad y formar una solución líquida gracias a un fenómeno llamado delicuescencia.

MÁS HABITABLE

Por supuesto, otra respuesta aún lejana es si estas fuentes de agua podrían sostener vida microbiana. El astronauta y físico John Grunsfeld, director asociado de la división de ciencia de la NASA y presente en la rueda de prensa, señaló que las nuevas pruebas hacen a Marte "más habitable", y que también ofrecen una posible fuente de agua para futuras misiones tripuladas. La agencia estadounidense tiene previsto enviar su próximo robot a Marte en 2020, aunque aún no se ha seleccionado el lugar de aterrizaje, algo que los nuevos hallazgos podrían condicionar.

John M. Grunsfeld, Jim Green y Michael Meyer, en la rueda de prensa de la NASA en Washington.

Grunsfeld mencionó también que otro reto se abre de cara a futuras misiones, y es el riesgo de contaminar el planeta vecino con microbios terrestres que puedan viajar como polizones en las sondas. Por el momento, y recordando a Lowell, ahora sabemos que en cierto modo, sí, hay canales con agua en Marte. Y respecto a la posibilidad de que existan seres habitándolos, aunque sean sólo microscópicos, en palabras de Grunfeld "ya no es una pregunta científica abstracta, sino una pregunta concreta que podemos responder".

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