TENDENCIAS
22/11/2017 09:53 CET | Actualizado 22/11/2017 09:53 CET

La historia tras las cinco canciones más escuchadas de Dorian

El libro 'Armas para volar' revela qué quiso contar el letrista de la banda cuando las compuso.

En 2004 aterrizó en el panorama musical español Dorian, una banda discreta con un pie metido en el mundo de la electrónica y otro en las salas de rock. Sin embargo no fue hasta dos años después cuando llegó de lleno a la vida de los seguidores de la escena alternativa (e incluso a los que no lo eran). El sencillo A cualquier otra parte les dio un lugar en ese mundo, en el que se mantienen instalados desde entonces.

La canción del disco El futuro no es de nadie (2006) se ha posicionado como la más escuchada del grupo en YouTube y la segunda más oída en Spotify, por detrás de Tormenta de Arena, que supera los 16 millones de reproducciones.

De esos dos temas y otros 19 habla el libro Armas para volar (Kitsune books), un cancionero ilustrado en el que el guitarrista y vocalista Marc Dorian trata de dar sentido a algunas de sus letras más conocidas. Una tarea que no ha resultado demasiado fácil dado que, como él mismo dice en la introducción, "es una persona muy apegada al presente y poco dada a hacer balances vitales". Esto ha sido una labor de "espeleología personal", un viaje al pasado para recordar el momento social, el del grupo y el de él mismo. Son canciones que tratan sobre experiencias propias o de otras conocidas y que, de un modo u otro, todas hablan "de la necesidad de arañarle algo de vida a la muerte".

Te echamos de menos

(10.000 metrópolis)

Kitsune Books

Foto: Mihepu

"Fue el primer tema con el que me quedé satisfecho al cien por cien, porque todas sus partes fluyen formando un engranaje necesario". Marc no necesitó muchas horas para escribir esta canción que, según él, parecía estar escondida en una parte de su cerebro. La letra de este tema que sigue sonando en todos los conciertos de Dorian habla de la desaparición repentina de un ser querido y de lo que significa no tener atadas ciertas cuestiones. "La pérdida es irreversible y hay que aceptarla pero cuando una persona con la que tienes asuntos pendientes se marcha, cierta amargura se queda dentro de ti para siempre". Mejor evitar ese momento.

A cualquier otra parte

(El futuro no es de nadie)

Kitsune Books

Foto: Lucia Inthesky

La canción que arrasa en YouTube (el videoclip supera los 4,8 millones de reproducciones) recuerda en su letra que "las personas atraviesen baches emocionales, tropiezan y, a veces, incluso se rinden". Baches como el que atravesó el propio Marc tras este éxito que sonaba constantemente en discotecas y bares de todo tipo y que prolongó una gira de la que terminaron "exhaustos y con una extraña sensación de vacío". El agotamiento era máximo y el listón para el próximo disco estaba muy alto, pero eso ya es otro capítulo (también en el libro).

A cualquier otra parte no es una canción negativa porque también va de bajar a la calle a conquistar días que amanecieron derrotados. Es un tema compuesto en tres horas, música y letra. "La gente dice que es atemporal. Sea lo que sea, es un momento muy determinado de nuestras vidas y que con ella —parafraseando a Dylan Thomas— arrojamos una pelota al aire que todavía no ha tocado suelo".

Verte amanecer

(La ciudad subterránea)

AOL

Foto: Lacabezaenlasnubes

Es una canción muy personal que revela los sentimientos más profundos del cantante. "Opino que la idea de Dios pertenece a un periodo infantil de la humanidad que ha quedado ampliamente superado en muchos rincones del mundo", escriben. "Cosa bien distinta es la dimensión espiritual del ser humano, que es una parte muy importante de la persona. Si no fuera por ella, nuestra especie sería todavía más bárbara de lo que ya es".

Verte amanecer es hija de una de las épocas más complicadas de Marc Dorian, cuando tras el éxito de A cualquier otra parte dejó Barcelona y se exilió voluntariamente en un piso de Lavapiés (Madrid) para pelear contra su peor parte, "aquella que siempre lo ve todo mal, aquella que nunca encuentra la razón de ser a nada". "Estaba tan ensimismado que, cuantas más vueltas daba a las cosas, menos entendía nada (...) Menos mal que al final encontré mi lugar en el color de tus ojos..."

La tormenta de arena

(La ciudad subterránea)

Kitsune Books

Foto: Lacabezaenlasnubes

La canción más escuchada en Spotify por los seguidores de Dorian y que les ha abierto las puertas de otros países cuenta la historia de dos personas que tratan de salvarse mutuamente de un problema de adicción. "Ambas están metidas en la misma espiral y son reflejo la una de la otra, de tal manera que los reproches que se lanzan mutuamente encuentran eco y reflejo en sí mismas".

Marc defiende este tema compuesto ente sintetizadores como "una canción que bascula ente la tristeza y la euforia, ente la oscuridad y la luz, dando lugar a fuertes contraste emocionales".

Los amigos que perdí

(La velocidad del vacío)

Kitsune Books

Foto: Crajes

Varios son los libros en los que se inspiran las canciones de Dorian y Los amigos que perdí esconde tres títulos: La insoportable levedad del ser, de Milan Kundera; En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust; y El Quijote, de Cervantes.

En el primero se centra la letra de la canción. Kundera habla de que "el ser humano está condenado a vivirlo todo a la primera, de tal modo que, cuando se equivoca, no hay marcha atrás". Los amigos que perdí recuerda que hay personas a las que por algún motivo dejas atrás y que que nuestros actos tienen consecuencias. Pero no todo es negativo, porque al mismo tiempo busca "dar un enfoque positivo a esas pérdidas. No hay que mirar el pasado con melancolía".

Los otros dos libros están escondidos en la letra —"salí en busca del tiempo perdido", "y confundí molinos con gigantes"—. Son pequeños homenajes a dos de las novelas favoritas del letrista. "Textos de una belleza indescriptible, que elevan el noble arte de juntar palabras a un nivel inalcanzable".