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06/06/2018 08:12 CEST | Actualizado 06/06/2018 08:12 CEST

Siete falsos mitos sobre la vida sexual de las personas con discapacidad física

"Disculpa, pero las personas discapacitadas también somos seres humanos".

zianlob via Getty Images

Tener un deseo sexual normal y una discapacidad física no son aspectos excluyentes entre sí.

Demasiada gente piensa que las personas con discapacidades físicas no tienen las mismas ansias de placer ni la capacidad física para practicar sexo. Descubre a continuación algunos de los mitos falsos más extendidos sobre la vida amorosa y sexual de las personas con discapacidades físicas.

1. No sienten deseo sexual.

"Sufro osteogénesis imperfecta, que es una enfermedad que consiste en una mayor fragilidad ósea. Según mi experiencia, existe una creencia errónea de que las personas discapacitadas no quieren ni desean practicar sexo, lo cual es mentira. Queremos intimar al igual que cualquier otra persona. ¿Por qué una discapacidad iba a anular ese aspecto de nuestra existencia como seres humanos? El sexo es para quien lo desee, no un lujo que solo se pueda ofrecer a personas no discapacitadas". ― Vilissa Thompson, asesora de derechos para discapacitados, trabajadora social y fundadora de Ramp Your Voice, un movimiento de defensa y empoderamiento de personas con discapacidades.

2. Sus órganos sexuales no funcionan.

"Sufro distrofia muscular. A lo largo de los años, he pasado un montón de tiempo en salas de chat, foros y páginas para ligar. Siempre me asombra lo que da por hecho la gente y cómo se atreve a preguntar esas cosas. ¿Le haríais esa pregunta a una persona cualquiera de la calle? Para que quede claro, la mayoría de las personas con discapacidades físicas pueden sentir el mismo tipo de sensaciones que el resto de la gente. Lo único es que no todos los cuerpos funcionan igual ni reciben placer del mismo modo, así que es como con cualquier nueva pareja, se trata de trabajar juntos para descubrir qué es lo que funciona y de pasarlo bien durante el proceso". ― Tegan Morris, educadora y defensora de asuntos relativos a las prácticas inclusivas y la sensibilización de las discapacidades.

3. El sexo suele resultarles doloroso.

"Tengo parálisis cerebral. Afecta de forma diferente a cada persona, pero en mi caso me limita la movilidad de las piernas y me debilita ligeramente los brazos. Un error habitual es tener miedo de hacerme daño al practicar sexo. Cada discapacidad física se manifiesta de distinto modo, pero en este momento de mi vida, no sufro dolores de forma rutinaria, así que no me vas a hacer daño solo por tocarme. Quiero que me toquen (de forma consensuada). Si algo me duele, te pediré de forma educada que hagas otra cosa. Escuchar es fundamental, pero no dudes en hacer sentirme querido y deseado solo por los prejuicios que tengas hacia mi cuerpo". ―Ryan J. Haddad, actor, escritor e intérprete autobiográfico.

4. Es complicado encontrar a alguien que quiera acostarse con ellos.

"Sufro una lesión medular incompleta y estoy parcialmente paralizado en el lado derecho. Utilizo un andador para moverme y a veces una silla de ruedas. Por ello, me he encontrado con gente que se sorprende de mi capacidad para tener parejas y relaciones íntimas. En una ocasión, una fisioterapeuta me dijo lo asombrada que estaba de que hubiera sido capaz de encontrar a mi marido con esta discapacidad, porque ella no tenía ninguna discapacidad y no lo encontraba para sí misma. La gente tiene muchas veces la idea preconcebida de que las personas con discapacidades físicas no son percibidas como deseables, atractivas o parejas ideales, especialmente para personas sin discapacidades". ― Robin Wilson-Beattie, educadora en temas de sexo y discapacidades y fundadora de sexAbled, una página web para educar sobre la discapacidad y el sexo.

5. En su caso no es necesario el consentimiento.

"Tenemos derecho a dar nuestro consentimiento para practicar sexo y otras actividades íntimas y no se nos debería arrebatar por tener discapacidades físicas. El consentimiento implica respetarnos cuando decimos que no y no violar nuestra confianza ni nuestro cuerpo ignorando nuestro 'no'. Se nos debe creer cuando decimos y difundimos que hemos sufrido abusos sexuales, ya que nuestra comunidad sufre una alta tasa de violencia sexual. Hay demasiada gente que ni siquiera considera incluir a las personas discapacitadas en el debate del consentimiento. Cuando hablamos de consentimiento y de la cultura de la violación, no podemos dejar al margen de las conversaciones y soluciones a las personas discapacitadas supervivientes". ― Vilissa Thompson.

6. No les interesa ligar y tener citas.

"Esto difiere según cada persona, pero debido a mi problema, me toman por una persona más joven y veo y he visto cómo se sorprenden los desconocidos cuando cuento algún chiste sexual o al insinuarme. Solo porque no seamos siempre quienes rompen el hielo no quiere decir que no estemos interesados en ligar y en pasarlo bien. Tenemos el mismo deseo sexual y el mismo interés en las actividades íntimas que la población general. Personalmente puedo pasar del extremo 'cachonda 24/7' al otro extremo de 'no me interesa', dependiendo de mi humor. Un desafío que afrontamos muchas personas con discapacidades es que nos ven como personas dulces e inocentes y dan por hecho que nuestra vida es 'demasiado complicada' como para añadirle la dimensión de las relaciones íntimas". ― Tegan Morris.

7. No tienen derecho a ser selectivos para elegir pareja.

"La gente se ofende o se siente dolida cuando es rechazada. Es algo natural y nos pasa a todos. Pero una vez un hombre de Internet al que rechacé me dijo: 'Con todos tus problemas, tendrás suerte si consigues algo'. Disculpa, pero las personas discapacitadas también somos seres humanos y tenemos autonomía para tomar decisiones. Sabemos lo que queremos y a quién queremos. Si no nos atrae alguien, no tenemos ninguna obligación de corresponder a su atracción por nosotros. Si no somos compatibles con alguien, no hay ningún motivo por el que debamos empezar una relación que no va a funcionar. Y, lo más importante: la discapacidad no es un problema. No es ninguna carencia. Es una identidad de la que sentirnos orgullosos. No somos peores que las personas no discapacitadas. Somos iguales y tenemos la misma autoridad para decidir a quién queremos y no queremos permitir que entre en nuestras vidas". ― Ryan J. Haddad.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

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