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20/06/2018 18:04 CEST | Actualizado 20/06/2018 18:15 CEST

CEAR reclama el derecho a asilo a las víctimas de las maras en Centroamérica

36 asesinatos cada día. Queda escapar o soportar el reclutamiento, la extorsión, las violaciones. Y España no les ofrece el asilo que merecen.

La Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) ha recriminado hoy a las autoridades políticas de cometer un "grave error" en el sistema de asilo al no reconocer a las víctimas de las maras, procedentes de los países de Centroamérica.

Para denunciar esta situación han lanzado la campaña "Guerra no encontrada" para defender el derecho de las personas que huyen de las pandillas centroamericanas con una performance en la plaza del Reina Sofía, donde más de 30 personas han "caído abatidas en el suelo".

La secretaria general de CEAR, Estrella Galán, ha asegurado a los periodistas que se trata de una "guerra oculta", que el año pasado en El Salvador, Honduras y Guatemala contabilizaron 13.129 homicidios.

Uno de los lemas de las maras es "ver, oír y callar" y las víctimas de esta violencia no pueden denunciar los delitos por "temor a las represalias y porque no confían en las autoridades cuya protección es ineficaz", ha afirmado Galán y ha añadido que estas personas necesitan protección internacional.

Según CEAR, las personas que se niegan a colaborar con las pandillas son sometidas a "brutales represalias" como palizas, agresiones sexuales e incluso asesinato y desapariciones sin "tener ninguna protección por parte de los gobiernos".

"El Estado español no puede seguir negando que son víctimas y necesitan protección", ha inquirido y ha pedido al Gobierno de Pedro Sánchez un "nuevo criterio y mirada" y que no se rechacen "como hasta ahora" más de 2.200 solicitudes de asilo.

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La violencia de las maras, en 10 claves

  • Las maras tienen su principal presencia en el Triángulo Norte de Centroamérica formado por El Salvador, Honduras y Guatemala.
  • El año pasado, en estos tres países se contabilizaron 13.129 homicidios, esto supone 36 asesinatos a día, uno cada hora y media.
  • El Salvador tiene actualmente la mayor tasa de homicidios del mundo (60 muertes violentas por cada 100.000 habitantes. En los últimos años, el número de asesinatos al año -entorno a 5.000- es similar a los que se producían en el periodo de guerra.
  • Según ACNUR, entre 2011 y 2017, el número de solicitudes procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador en todo el mundo fue de 350.000, de las cuales, 130.500 fueron en el último año.
  • Las peticiones de asilo en España procedentes de estos 3 países de pasaron de 115 en 2014 a 2.145 el pasado año. Sin embargo, apenas hay resoluciones de asilo favorables: solo 25 en los últimos 4 años, de un total de cerca de 3.400.

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CEAR / Edu Ponces / RUIDO Photo
Familiares de un transexual asesinado en Tegucigalpa lloran frente a la morgue de la ciudad en el momento en que funcionarios trasladan el féretro. La violencia contra homosexuales y transexuales en Honduras es una constante.

  • Uno de los lemas de las maras es "ver, oír y callar". Las personas que se niegan a colaborar con las pandillas son sometidas a brutales represalias: palizas, agresiones sexuales e incluso asesinatos y desapariciones.
  • Resulta imposible saber cuántas personas sufren extorsión, pero afecta particularmente a los profesionales del transporte, sea público o privado. Se calcula que, entre 2010 y 2015, solo en Honduras 1.000 trabajadores de este sector fueron asesinados por no pagar el "impuesto de guerra" que imponen las maras.
  • Otros colectivos especialmente extorsionados son el profesorado, jueces, policías y todos aquellos a quienes se les atribuyen mayores ingresos, como personas que reciben remesas del exterior, o retornados de otros países. Además, el carácter fuertemente machista de las pandillas se expresa en un odio virulento contra las personas LGTB, las mujeres y las niñas.
  • Los ritos de iniciación más habituales al ingresar en una pandilla son recibir palizas, cometer asesinatos, o sufrir violaciones colectivas en el caso de las mujeres, en muchos casos aún adolescentes.
  • En los últimos años se ha intensificado el reclutamiento de niños por parte de las maras de 11 y 12 años.

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