TENDENCIAS
13/09/2018 18:28 CEST | Actualizado 13/09/2018 18:31 CEST

Tres fotones para reflejar la lucha contra el cáncer de mama

El fotógrafo de guerra Manu Brabo pone su cámara a disposición de esta batalla y elige las imágenes que más le transmiten.

Hay batallas que apenas ocupan páginas en los periódicos. Y esas batallas son las que tienen protagonistas como Piedad, una murciana que con 30 años fue diagnosticada de cáncer de mama y que ahora tiene metástasis pulmonar.

También hay héroes de guerra que no protagonizan titulares, como Álvaro, un tatuador que en su estudio atiende a mujeres que se han sometido a una mastectomía. O campos de acción como Cangas do Morrazo, en Pontevedra, donde se combate la enfermedad con risas, y que tampoco tienen espacio en los medios de comunicación.

En todos ellos ha fijado su objetivo el fotógrafo de guerra Manu Brabo, premio Pulitzer 2013 por su cobertura de la guerra civil en Siria, y los ha convertido en protagonistas de su serie Corresponsales de guerra en el cáncer de mama, una iniciativa solidaria de Samsung en colaboración con la Federación Española de Cáncer de Mama (FECMA) y la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Hacer esas fotos, que se exponen hasta el 23 de septiembre en el CaixaForum de Madrid, fue todo un reto para Brabo, que tuvo que aprender a "trabajar más lento y de manera más pausada", como él mismo explica a El HuffPost. "Además requirió afilar otro tipo de cualidades. Nadie me iba a disparar, pero es duro porque te metes en la esfera más íntima de una persona que en el día a día no lo está pasando bien, que está haciendo un esfuerzo por vivir al margen de una enfermedad y que al entrar tú en su vida seguramente le sea más difícil de olvidar. Es como si yo fuera la sal de la herida".

Con su labor, reconocida con cinco premios en el Festival Iberoamericano de Comunicación Publicitaria El Sol, Brabo siente haber aportado un pequeño grano de arena en esta lucha. "Era hora de trabajar un poco por intentar cambiar la vida de la gente más cercana. Porque si ves los números, de una manera directa o indirecta, casi todos los habitantes de este país estamos afectados por el cáncer de mama, bien por parientes, amigos o porque le toca a uno", explica.

No le falta razón. En España se diagnostican cada año alrededor de 27.000 nuevos casos de cáncer de mama y se estima que una de cada ocho mujeres sufrirá esta enfermedad a lo largo de su vida. Algunas son las protagonistas de esta serie fotográfica, en la que Brabo se queda con tres imágenes de las que habla con El HuffPost poco antes de partir hacia Ucrania.

Manu Brabo/MeMo
La madre de Piedad vigila a su hija dormida mientras recibe quimioterapia en el Hospital Universitario Reina Sofia, Murcia. Diciembre 2017.

Contraste. Es la palabra que utiliza Manu Brabo para describir esta imagen. El contraste de lo que es su protagonista, Piedad, en su día a día con lo que es cuando recibe la quimio. "Le diagnosticaron el cáncer hace muchos años y ahora está sometiéndose a un tratamiento experimental", cuenta Brabo. "Es superpositiva, muy alegre, trabaja un montón, casi ni parece que está enferma. Pero cuando recibe la quimio, toda esa energía desaparece. El tratamiento es tan fuerte que la tumba. La deja cansada y bastante jodida. En la foto está prácticamente dormida", añade. "Y luego la mirada de amor de la madre, de preocupación, de querer estar ahí. Es una foto que me dice un montón".

De la serie Mar y Huerta.

Manu Brabo/MeMo
Álvaro tatúa sobre el pecho de Beatriz, que a sus 37 años ha superado un cáncer en cada pecho y dos intervenciones quirúrgicas Madrid. Diciembre 2017.

"Álvaro es un médico de la autoestima". Así define Manu Brabo al protagonista de esta foto, en la que ña paciente pasa a un segundo plano para poner en valor el trabajo del tatuador. En su estudio de Madrid, reconstruye la areola y el pezón de las mujeres sometidas a una mastectomía. Lo hace "por amor al arte" y de forma totalmente gratuita. "Tiene un precio especial, cero", apunta el corresponsal. "Es un tío divertido, encantador, cercano y, en la medida de sus posibilidades, hace un trabajo excepcional para tratar de ayudar a las mujeres a recuperar su autoestima", cuenta.

"En la foto se le ve iluminado. Es casi como si fuera un médico", continúa. "Me parece uno de esos personajes que pasan de tapadillo, porque no son investigadores, cirujanos, médicos... pero al conocerlo te das cuenta de que un tatuador es capaz de curar y de devolver la sonrisa y la autoestima a personas que lo han estado pasando muy mal".

De la serie Tatuaje.

Manu Brabo/MeMo
Mujeres, miembros de la asociación, bailan durante una celebración navideña en su sede de Cangas do Morrazo, en Pontevedra. Diciembre 2017.

Alegría. Ilusión. "Me gusta esa foto y me gusta por el espíritu que transmite", cuenta sobre esta imagen tomada en Cangas do Morrazo. "Ganas de vivir, ganas de bailar, ganas de reírte", continúa. "Porque, para bien o para mal, si te quedan cuatro días hay que aprovecharlos y si te quedan más, pues hay que aprovecharlos también", explica sobre el espíritu que transmiten los miembros de la Asociación de Diagnosticadas de Cáncer de Mama de la localidad pontevedresa. "No solo tratan de ayudar a las que están enfermas, sino ayudar a todos los que nos rodean".

Esa foto, hecha durante la fiesta de Navidad de la asociación, muestra una cara bien distinta de la enfermedad. "Veo alegría y te hace olvidar un poco de las fotos de los pechos mutilados, de las cabelleras sin cabello. Todo lo contrario de lo que uno espera ver del cáncer de mama".

De la serie La Ría.