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31/01/2014 07:47 CET | Actualizado 01/04/2014 11:12 CEST

El Sonido Primordial

En el Nuevo Testamento no aparecen apenas sonidos, ni música. En mi opinión había una relación muy clara entre la ausencia de sonidos en el Nuevo Testamento y en la literatura moderna. Esa misma noche ya estaba escribiéndolo. Así nació mi novela Limbo, que ahora se publica.

Uno de los aspectos, una de las múltiples caras de Limbo de la quiero hablar:

De lo que me gusta hablar es acerca de las metamorfosis. En el verano de 2011, en una habitación de hotel de la Ciudad de Guatemala, abrí el cajón de la mesilla de noche, en su interior había algo que es muy común en los hoteles de países anglosajones y latinoamericanos, un ejemplar del Nuevo Testamento. Recuerdo que estaba aburrido, afuera llovía de la manera en que sólo lo hace en las cercanías del Trópico, lenta y pertinazmente, y me tumbé en la cama con el intención de hojear ese libro. No tardé en darme cuenta de que en el Nuevo Testamento no aparecen apenas sonidos, ni música. Y que tampoco en la literatura aparecen apenas sonidos con entidad propia, como verdaderos personajes, como sí aparecen las imágenes, los paisajes. Entonces, tumbado en la cama de esa habitación de hotel de Guatemala City, pensé que algún día me gustaría utilizar todo ese hecho para escribir algo, no sabía qué, pero en mi opinión había una relación muy clara entre la ausencia de sonidos en el Nuevo Testamento y en la literatura moderna. Esa misma noche ya estaba escribiéndolo. Así nació mi novela Limbo, que ahora se publica. Después, y tal como yo escribo, sin programación de ninguna clase y atento sólo a lo que delante de mis ojos va saltando, todo se complicó, pues vino a mezclarse una noticia que en ese mismo país vi en la televisión, se trataba del secuestro de una joven, un secuestro más de los cientos que allí se producen al año, pero me dio pie a pensar que en los relatos acerca de secuestros nunca oigo hablar acerca de la relación que los secuestrados establecen con su propio cuerpo y, en particular, cómo afrontan su sexualidad. Me puse a pensar cómo sería tal relación, lo que me llevó a lugares para mí insospechados, que se incorporaron a Limbo. También estaba el asunto de darme cuenta de que el Nuevo Testamento el un libro modernísimo en cuanto a estructura y planteamiento. Autoría colectiva, fragmentación, etc, como si fuera un libro hecho por un colectivo internauta. Los Apóstoles se perfilan, así, como los protointernautas de la Historia, idea que uno de los protagonistas rescata para elaborar toda una nueva historia de la narrativa y su relación con los sonidos primordiales que atraviesan los siglos: el constante rumor de la materia que llevamos dentro: el corazón.

En Limbo el sonido, juega un papel muy importante. Ya en la trilogía de novelas Proyecto Nocilla la música era citada a través de grupos musicales. Esas citas eran producto del paisaje natural contemporáneo, quiero decir que aparecía en la mima medida y razón en que aparecían vacas, carreteras, sillas, hormigas o computadoras: forma parte de nuestra realidad inmediata, y lo importante entonces era cómo todo ello se engarzaba no para hablar de la realidad -que para eso ya están los cronistas-, sino aportar algo a esa realidad, construirla. La novela Limbo, por el contrario, trata más directamente de los sonidos, entendidos no como canciones sino más en abstracto.

Me pidieron un playlist de Limbo, un ambiente sonoro de la novela, es éste, 12 canciones: http://www.alfaguara.com/es/noticia/banda-sonora-de-una-novela

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