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29/10/2012 08:05 CET | Actualizado 28/12/2012 11:12 CET

En "Europa" se cuecen habas

La semana pasada hemos entrado en una fase decisiva de la política comunitaria en dos temas que nos deberían interesar a todos: la financiación de la I+D y la conservación de nuestros océanos. El Fondo Marítimo seguirá subvencionando la adquisición de motores de alta potencia para la "guerra" contra los peces.

La semana pasada hemos entrado en una fase decisiva de la política comunitaria en dos temas que me atañen a mí y que nos deberían interesar a todos: la financiación de la I+D y la conservación de nuestros océanos. Los líderes europeos se reúnen para concretar el presupuesto comunitario para los próximos 7 años (hasta el 2020), mientras en este otoño se está completando el proceso de reforma de la Política Común de Pesca de la UE.

Uno de los primeros pasos en este proceso ha sido la aprobación del Nuevo Fondo Marítimo y Pesquero por los ministros de pesca de la UE. Muchos esperábamos que en esta revisión se dejase atrás la política de subvenciones que tanto daño han hecho a la sostenibilidad de nuestros stocks pesqueros y se reemplazase por otra que, atendiendo a las necesidades de las muchas familias que en Europa dependen de la actividad pesquera, avanzasen en paralelo en la conservación de estos stocks. Sin embargo, no ha sido así, y el Fondo Marítimo seguirá subvencionando la adquisición de, entre otros, motores de alta potencia para la "guerra" contra los peces, como el biólogo Daniel Pauly ha llamado a la pesca moderna. Esta decisión ha preocupado a organizaciones de conservación de la naturaleza como WWF, que ha decidido lanzar una campaña al respecto.

Espero que este haya sido un tropiezo en el proceso de una revisión que sitúe, de una vez por todas, la sostenibilidad de nuestros stocks pesqueros -y los que pescamos en aguas de terceros países- por encima de los beneficios a corto plazo. Esta visión cortoplacista ha llevado a que los stocks pesqueros se sitúen, según la Evaluación del Milenio de Naciones Unidas, en un 10% del tamaño que tenían al inicio del siglo XX. Confío en que el Comité de Pesca del Parlamento Europeo pueda aún enmendar el curso que ha tomado este proceso.

El presupuesto europeo dedica, desde hace muchos años, la mayor parte de su presupuesto a políticas agrarias y pesqueras, consistentes en subvenciones de las que se benefician desde agricultures con pocos terrenos y pescadores con barcas modestas hasta grandes latifundistas, con la nobleza europea destacando entre algunos de los grandes beneficiarios por estas subvenciones, como nuestra duquesa de Alba o la familia real inglesa.

Escondidos en un porcentaje pequeño de los presupuestos Europeos está la partida de I+D. Aunque supone tan sólo el 6 %, aproximadamente, del gasto en I+D de la UE, las tendencias de este presupuesto, al alta o la baja, fijan las tendencias para muchos de los presupuestos de los países miembros, que suelen sintonizar además sus prioridades con las del programa marco de I+D de la Unión Europea.

La propuesta de la Comisión incluye una subida modesta del presupuesto de I+D, pero dentro de éste hay una reorganización sustancial, con un mayor papel del presupuesto del European Research Council, que financia la investigación de excelencia mediante la concesión de proyectos a investigadores individuales que conjugan una trayectoria de excelencias con ideas innovadoras y audaces.

Sin embargo, algunos países, liderados por el Reino Unido, están presionando para que el presupuesto comunitario se rebaje a la baja, lo que implicaría con alta probabilidad una reducción proporcional del puesupuesto de I+D. Esta reducción podría causar un efecto mimético en algunos de los presupuestos nacionales.

El esfuerzo de I+D europeo está ya afectado por la caída vertiginosa de la I+D en los países rescatados, incluido el nuestro, con caídas superiores al 30% que han devuelto el esfuerzo de I+D a una década atrás. Una caída adicional en la Unión Europea, a la vez que otros países como China, India, Brasil y los EE UU, aumentan su gasto en I+D, arrastraría a Europa a un papel secundario en la I+D internacional, y nos relegará a un papel de importadores de innovación de otros países con compromisos en I+D más sólidos.

Esto es precisamente de lo que alertaban en una carta publicada la semana pasada 44 Premios Nobel y una docena de medallistas Fields (el equivalente al premio Nobel en matemáticas), en la que, además de apoyar la labor del European Research Council, escribían:

"En caso de una severa reducción en el presupuesto comunitario de investigación e innovación corremos el riesgo de perder una generación de científicos de talento, justo cuando Europa más los necesita... cuando se anuncie el acuerdo para el futuro presupuesto de Europa ¿cuál será el papel de la ciencia en el futuro de Europa?"

Espero que, en estas semanas cruciales Europea apueste por la I+D y por el uso responsable de los recursos de nuestros mares.