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05/03/2016 10:05 CET | Actualizado 05/03/2016 10:06 CET

El 'activismo' hipócrita de DiCaprio es su mejor actuación hasta la fecha

leoDebo reconocértelo, Leo: decir sin pestañear en tu discurso ante la ONU que "si no actuamos juntos seguramente desapareceremos" solo un par de meses después de haber salido de juerga en el monstruoso yate generador de CO2 del jeque es, bueno, realmente digno de un Oscar.

AFP

Ser Leonardo DiCaprio no es fácil.

Mientras predica que el uso de combustibles fósiles está desencadenando una catástrofe climática mundial, Leo se desplaza por todo el mundo en yates diésel y aviones privados que consumen toneladas de dichos combustibles. "Si no actuamos juntos, seguramente desapareceremos", dijo en su ampliamente promocionado discurso inaugural ante las Naciones Unidas.

Ya lo dije hace un par de años y lo diré ahora de nuevo: Leo tiene dificultades al hacer su mensaje coherente con sus acciones. Si bien el público en general desconfía en cierto grado de su activismo, sus actuaciones en la gran pantalla han generado reacciones positivas.

Después de llevar años persiguiendo su Oscar, Leo está ahora a bordo de una montaña rusa. El renacido, filmada en la inhóspita provincia canadiense de Alberta, en Columbia Británica y en Argentina, ha sido calificado como el papel más difícil que nuestro heroico protagonista "ha interpretado en su vida" (y que, de paso, le ha valido la tan ansiada estatuilla). Los ríos gélidos tienen un papel destacado en muchos de los planos concebidos por el director González Iñárritu. Varias fuentes informaron de que Leo pasó mucho tiempo enfermo o agotado durante el rodaje.

La realidad es que, si bien el actor está impresionante en pantalla, fuera de ella su actuación se convierte con frecuencia en un desastre apoteósico.

Ha pasado mucho tiempo desde que escribí algo sobre la nueva faceta activista del actor y sobre el éxito de El renacido, y considero que ha llegado el momento de volver a hacerlo.

Leo, quiero decirte lo siguiente:

Primero: enhorabuena. Este está siendo un gran año para ti, más grande que cuando salió Gangs of Nueva York, El aviador y Django desencadenado. Creo que vamos a estar hablando sobre El renacido durante mucho tiempo.

No obstante, he estado viendo los reportajes en los medios sobre tus recientes actividades fuera de pantalla y creo que aún necesitas una mano para poner ciertos asuntos en perspectiva, por lo que aquí tienes mis nuevos aportes.

Leo, deshacerte del yate fue una decisión inteligente. ¿Recuerdas el centenar de noticias sobre tu pequeña visita, con séquito incluido, a Brasil durante la Copa Mundial de la FIFA en el 2014? ¿Recuerdas cuando saliste a navegar en el Topaz, el quinto superyate más grande del mundo y propiedad de tu amigo, el jeque Mansour bin Zayed Al Nahyan, viceprimer ministro de la antidemocrática potencia petrolera llamada Emiratos Árabes Unidos?

Bueno, últimamente no he visto ningún reportaje sobre fiestas tuyas en el Topaz, lo cual es probablemente una decisión prudente.

¡Venga, Leo! El Topaz está impulsado por dos motores diésel de 8000 caballos de potencia cada uno; son 16.000 caballos de atronadora propulsión diésel, suficientes para alcanzar una velocidad máxima cercana a los 26 nudos, o 50 km/h. Para un superyate de casi 150 metros eso es muy, muy rápido. Seguramente no se puede hacer eso solo con energía solar.

¿Es que nadie a tu alrededor ha mencionado que el yate estaba equipado con un generador de propulsión, un generador diésel de emergencia y otros dos generadores diésel convencionales para alimentar los estabilizadores, equipos de navegación y todas las comodidades a bordo? Parece que no te andas con medias tintas en lo que a huella de carbono se refiere.

Así es: el superyate de David Geffen, The Rising Sun, aquel que tomaste prestado el verano pasado para el Festival de cine de Cannes, no se queda atrás. En condiciones normales estos barcos queman miles de litros de diésel para uso marítimo ¡CADA HORA!

Pero debo reconocértelo, Leo, decir ante la ONU que "seguramente desapareceremos", sin siquiera pestañear, solo un par de meses después de haber salido de juerga en el monstruoso generador de CO2 del jeque es, bueno, realmente digno de un Oscar.

Luego apareció tu entrevista en Variety en donde te horrorizabas por (redoble de tambores...) los vientos Chinook.

¿Lo recuerdas? "Es algo aterrador", dijiste a Variety. También contaste durante la filmación en Alberta que "caían dos metros y medio de nieve y de repente llegaba un viento cálido, ¡y seguro que de eso se hablaba en todo el mundo!". Impresionante.

Permíteme que te explique algo rápido sobre los vientos Chinook, Leo. Algunos dicen que el término era autóctono de las tribus costeras de Columbia Británica; de hecho, fue traído a Alberta por los comerciantes de pieles, aquellos mismos representados en tu producción hollywoodiense. Lejos de ser "aterrador", los cálidos vientos Chinook son una antigua y preciada característica de nuestro maravilloso clima albertano que siempre hemos valorado.

Demos un salto a principios de febrero, al momento en que ganaste el globo de oro por El renacido, cuando compartiste tu galardón con los pueblos indígenas. "Ya es hora de que reconozcamos su historia", dijiste en referencia a su condición como Naciones originarias de Canadá, "y de que protejamos sus tierras indígenas contra los intereses corporativos y aquellas personas cuyo único deseo es explotarlas".

No todos vieron la película de esa forma, Leo. Esto es lo que dijo un importante crítico de cine, quien casualmente es un miembro de las Naciones Originarias de Canadá, sobre el trato que le da Hollywood a las personas indígenas en El renacido:

"El renacido no es una historia sobre los indígenas. Al igual que en Bailando con lobos y muchas otras producciones anteriores, se trata de una fábula norteamericana que utiliza personajes de las Naciones Originarias de Canadá para mantener su intención alegórica, una que nunca escapa a la perspectiva colonial de una típica película wéstern".

Algunos miembros de las Naciones Originarias de Canadá denunciaron la situación en Twitter: "A ver si entiendo: (DiCaprio) ha denunciado la explotación comercial de tierras indígenas", planteaba un comentarista, "¿a la vez que acepta un premio por hacer exactamente lo mismo que critica?".

Sinceramente, esto no tiene ningún sentido, Leo, como tampoco lo tiene tu oposición a las operaciones con arenas bituminosas y al empleo de mano de obra indígena.

La industria de las arenas bituminosas es una de las principales fuentes de empleo para los indígenas de Canadá. Las empresas pertenecientes a personas indígenas consiguieron contratos por más de 10.000 millones de dólares a través de la industria de arenas bituminosas en la región. Una gran cantidad de gente está orgullosa de estas colaboraciones.

Leo, no me acaba de convencer que tu visión hipócrita y hollywoodiense para salvar nuestra provincia de Alberta sea realmente necesaria. Pero cuando se trata de hallar maneras para potenciar tu ostentoso estilo de vida o de encontrar lugares donde rodar tus exitosas películas wéstern con matices coloniales, parece que tiendes a sentirte atraído por Alberta.

Así que no dudes en llamarme, la oferta para almorzar juntos aún sigue en pie.

Este post fue publicado originalmente en la edición canadiense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés.

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