Discriminar no puede salir gratis

A partir de ahora tendremos un marco legal que ayudará a prevenir, erradicar, sancionar y reparar cualquier conducta que vulnere los derechos de la ciudadanía.
Bandera arcoíris en la Puerta del Sol de Madrid.
Bandera arcoíris en la Puerta del Sol de Madrid.
Marcos del Mazo via Getty Images

El PSOE lleva varios años trabajando para que la Ley Integral para la Igualdad de Trato y la no Discriminación sea una realidad. Y por fin lo será. Después de cuatro intentos y de quedarse dos veces en las puertas de su aprobación por la convocatoria de elecciones, la ley está llegando finalmente a la meta: su publicación en el BOE.

Nos educaron para vivir en paz, en los valores de la convivencia, el diálogo y el entendimiento y esta es una ley de reconocimiento a la igualdad, la diversidad y la no discriminación. Una ley para acabar con el desprecio, la humillación y el odio. Porque la discriminación es invisible en ocasiones, pero existe de manera oculta porque las víctimas no se atreven a denunciar y se encuentran solas e indefensas. Por eso, esta es una ley para reparar y otorgar dignidad a quienes les han arrebatado sus derechos.

Una ley que refuerza nuestra democracia y nos convierte en una sociedad más igualitaria, justa y tolerante. Una ley que convierte a España en un referente europeo en la lucha contra todo tipo de discriminación. A partir de ahora tendremos un marco legal que ayudará a prevenir, erradicar, sancionar y reparar cualquier conducta que vulnere los derechos de la ciudadanía por razón de sexo, etnia u orientación sexual, entre otros motivos.

Esta ley avanza en los textos ya vigentes, impulsados siempre por el Grupo Socialista, e incorpora el reconocimiento de la discriminación por motivos sociales y personales que ahora no tenían amparo legal. Así, por ejemplo, en la discriminación por origen racial o étnico recoge distintas formas de racismo, xenofobia y antigitanismo.

“Una ley que refuerza nuestra democracia y nos convierte en una sociedad más igualitaria, justa y tolerante.”

Es una ley que pretende garantizar y promover el derecho a la igualdad de trato y no discriminación y que desarrolla los artículos 9.2, 10 y 14 de la Constitución. Es una ley que demuestra, una vez más, que, cuando gobierna el PSOE, España avanza para construir una sociedad más igualitaria y feminista. Es una ley para proteger derechos, algo que parece molestar mucho a la ultraderecha y una parte de la derecha.

La ley establece la figura de la autoridad encargada de proteger y promover la igualdad de trato y no discriminación. Será un organismo independiente y unipersonal, con recursos públicos y que podrá investigar de oficio la existencia de posibles situaciones de discriminación. Y es una ley que introduce también el agravante cuando ese comportamiento discriminatorio lo comete un servidor público.

Esta ley no es un texto aislado, forma parte del ADN de las y los socialistas y de nuestro compromiso con la igualdad entre mujeres y hombres, y con el pleno respeto a los derechos humanos. Un compromiso que muestra a diario el Gobierno feminista que preside Pedro Sánchez. El PSOE entiende la política como un servicio a la ciudadanía que garantiza sus derechos en todos los ámbitos y que sanciona las conductas que no respetan estos principios fundamentales.

Esta ley supone un antes y un después en nuestro ordenamiento jurídico contra la discriminación y nos sitúa a la vanguardia mundial en la protección de los derechos de las personas. Protege y garantiza los derechos de la mayoría de la población, porque la suma de todas las minorías discriminadas son la mayoría de la sociedad, ya que todas y todos, en algún momento de nuestras vidas, estamos expuestos a padecer algún tipo de discriminación. También con esta ley se fortalece penalmente la apuesta firme contra el antigitanismo.

“Esta ley supone un antes y un después en nuestro ordenamiento jurídico contra la discriminación y nos sitúa a la vanguardia mundial en la protección de los derechos de las personas”

Es una ley que permitirá perseguir las infracciones que, sin ser delito, atenten contra la dignidad de las personas y la diversidad de nuestra sociedad. No es una ley penal, sino que aborda la tutela y la reparación mediante el establecimiento de sanciones administrativas. Nace con un doble enfoque: preventivo y reparador. Prevenir cualquier tipo de discriminación y por ello incorpora acciones formativas y de concienciación, pero a la vez amparo y resarcimiento de las víctimas otorgándoles instrumentos legales para que puedan ejercer ese derecho.

Una vez más el Partido Socialista marca el horizonte en las políticas de igualdad y de los derechos humanos. Más justicia y más democracia.

Esta ley cobra hoy más fuerza en un contexto de crispación y radicalización como el que se vive en España, con la presencia en las instituciones de la ultraderecha, apoyada por la derecha tradicional, lo que hace más necesario que nunca dotarnos de herramientas jurídicas que mejoren la convivencia y garanticen el derecho a la diversidad.

“Discriminar no debe salir gratis en España”, decía nuestro compañero Pedro Zerolo. No, con esta ley no saldrá gratis.