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14/04/2020 12:49 CEST | Actualizado 14/04/2020 12:49 CEST

El consumo juega un papel determinante en la recuperación económica

El 42% de los encuestados afirma que ha comenzado a reducir gastos en las últimas semanas para poder afrontar mejor “la crisis que se avecina”.

Guido Mieth via Getty Images

El duro shock de oferta que representa el coronavirus para la economía mantiene en vilo a los distintos mandatarios en aquellos países que, debido a la tasa de contagio, se muestran más afectados. La economía se deteriora, a la vez que lo hacen los principales indicadores en el país. Una situación que ha obligado a muchos analistas a descartar recuperaciones en “V”, como a priori se pronosticaban. Las secuelas del coronavirus, al parecer, no amainarán con la eventual desaparición del brote vírico.

De acuerdo con un estudio realizado por el economista Fernando Trías de Bes, el cual recoge el diario Expansión, la economía ya muestra esos signos de debilitamiento de los que hablamos. Desde la consultora de este economista se ha procedido a elaborar un estudio que tratase de reflejar la percepción de los consumidores, la cual se recoge en los indicadores de confianza, pero no de forma tan precisa y objetiva como sí muestra esta encuesta. En este sentido, una encuesta que, como vamos a ver, no llama al optimismo; al menos para los empresarios.

En línea con los datos que presenta la encuesta, podemos observar cómo estamos ante una situación muy complicada, ya que la intención de la misma era la de conocer las expectativas de una sociedad confinada, pero que pronto se encontrará nuevamente en el mercado. En concreto, el estudio recogía la perspectiva de más de 600 personas, las cuales tratan de aportar su visión sobre determinadas previsiones de gasto futuro, así como las variaciones y alteraciones que estas han vivido tras la fuerte crisis que ha sacudido a nuestra economía.

En este sentido, el estudio, como decíamos, muestra, de partida, un dato del que preocuparnos. El dato es el porcentaje de personas que considera que la economía española va a sufrir en los próximos meses. En este sentido, el 90% de los encuestados considera que la economía sufrirá. Así, podemos predecir que sus previsiones de gasto, a su vez, también serán menores.

El 42% de los encuestados afirma que ha comenzado a reducir gastos en las últimas semanas para poder afrontar mejor “la crisis que se avecina”.

De acuerdo con la línea que sigue el estudio, el 70% de los encuestados -que no es poco- considera que deben ahorrar tras el confinamiento al que se han visto sometidos en los últimos meses. De hecho, ya el 42% de los encuestados afirma que ha comenzado a reducir gastos en las últimas semanas para poder afrontar mejor “la crisis que se avecina”. Además, entre un 50% y un 60% de los encuestados, considera que pospondrá sus grandes gastos hasta que la situación se recupere, al menos de forma parcial. En resumidas cuentas, el consumo va a verse muy resentido.

Pero si cabía alguna duda, The Economist recoge una encuesta parecida, la cual se ha puesto en práctica en los Estados Unidos. En este sentido, los encuestados en el estudio que realizan cinco economistas estadounidenses y daneses recoge una evolución sobre la compra de bienes y servicios, incluyendo gastos aplazados que han debido pagarse en estas últimas semanas. Un estudio que no se distancia mucho del que presenta Expansión para el caso de España.

Y es que, tal y como muestra dicho estudio, el gasto en los Estados Unidos, al igual que en España, ha sufrido un descenso histórico para la economía. Estamos hablando que, en un contraste entre febrero y marzo, el gasto en los Estados Unidos ha sufrido un descenso del 75%. De acuerdo con dicho estudio, el cual encuesta a más de 4.700 personas, solo el gasto en transporte aéreo para los próximos meses ha descendido en un 88%. En este sentido, una muestra de que los estadounidenses, en línea con la situación que nos acontece, muestra poco apetito en lo que a consumo se refiere.

Una situación que preocupa, y que preocupa mucho, a todos los economistas. Estamos hablando de una situación en la que se trata de descartar recuperaciones en U o L, pero en la que, ante las previsiones que arrojan ambas encuestas, una recuperación en U podría ser la mejor noticia para nuestra economía y las empresas que la componen. Y es que, en una coyuntura en la que el consumo se resienta por miedos a una posible crisis económica, la economía podría vivir un mayor agravamiento, en el sentido de que esa falta de recuperación en el consumo, podría lastrar la reanudación de la totalidad de la actividad económica.

España podría entrar en un bucle maldito que nos llevase a un escenario en el que toda paradoja de ahorro planteada por los economistas Keynesianos se quedase corta ante tan fatal desenlace.

El Fondo Monetario Internacional (FMI), por ahora, ya da por descontado que más de 170 economías en el planeta van a sufrir una recesión económica. En este sentido, hemos visto a los expertos hablar de caídas en el PIB español por encima del 10% -en mi caso, y por el momento, un 12%-. Con un 90% de los españoles encuestados en el citado estudio que opina que la economía va a ir mal, el pronóstico de una recuperación rápida para la economía se vuelve cada vez más descartable. Y es que, únicamente podemos hablar de recuperaciones rápidas si la sociedad se vuelca con la economía tras levantar el confinamiento.

Recordemos el principio que tanta alusión hace Ray Dalio, economista, en sus libros y clases: “El gasto de uno es el ingreso de otro”. Muchas veces olvidamos dicho principio económico, pero es que las empresas -tan afectadas en este instante- no pueden generar rendimientos si tras el confinamiento los usuarios y compradores que deberían acudir con normalidad a sus establecimientos paralizan su gasto ante el miedo de una nueva crisis económica. Y este es un riesgo que pocos mencionan aquí, pues las empresas están asumiendo unos ERTEs con el único sentido de reanudar su actividad económica cuando toda esta situación amaine.

Ahora bien, de no recuperar los niveles de consumo previos a la crisis del Covid-19, muchas de esas empresas, las cuales también se muestran ahogadas y con una muy escasa liquidez -recordemos que la liquidez de las empresas españolas en un cómputo europeo es del 3% (Francia del 20%)-, ante una reanudación y una pérdida de cifra de negocio, la pérdida de la capacidad productiva mediante el despido de trabajadores y cierre de empresas es el siguiente paso. En este sentido, España podría entrar en un bucle maldito que nos llevase a un escenario en el que toda paradoja de ahorro planteada por los economistas Keynesianos se quedase corta ante tan fatal desenlace.