El demoledor mitin de Meloni con Abascal que remueve al PP

“Dio miedo. Simple y llanamente miedo”, reconocen.
Santiago Abascal, Giorgia Meloni y Macarena Olona, en un mitin de Vox en Andalucía.
Santiago Abascal, Giorgia Meloni y Macarena Olona, en un mitin de Vox en Andalucía.
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¿Podrían reproducirse exactamente los resultados electorales de Italia en España? Según las principales casas de encuestas de nuestro país, no. Aquí mucho tendrían que cambiar las cosas para que quien liderara los sondeos fuera Santiago Abascal, que rápidamente salió a felicitar a Giorgia Meloni, encumbrada en las elecciones de este domingo. Pero lo que sí dicen esos estudios es que, de momento, el Partido Popular estaría lejos de la mayoría absoluta y, en consecuencia, tendría que buscar aliados.

Que a Alberto Núñez Feijóo no le gusta Vox prácticamente nadie lo discute. Otra cosa es que vaya a necesitar sus escaños. Y aunque el líder del PP sopesa otras opciones e intenta mimar al PNV, los números de momento son los que son. Y por eso evita pillarse los dedos rechazando un acuerdo con Abascal. Aunque hasta ahora haya evitado la foto con él, no haya reunión entre ambos a la vista, y ni tan siquiera acudiera a la toma de posesión de Mañueco, único líder regional que ha incluido a consejeros de Vox en su gabinete.

En estos momentos, el Ejecutivo de Mañueco es la excepción. Pero esto también podría cambiar en los comicios autonómicos y locales de mayo. En el PP de la Comunidad Valenciana o Castilla-La Mancha son conscientes de que si tienen alguna posibilidad de gobernar, será con los de Abascal de la mano. Aunque luego el día a día sea tan difícil como en Castilla y León, donde el entorno del líder regional habla de una “encrucijada diabólica” con polémicas prácticamente a diario. Pero resiste, y así plantea seguir en lo que resta de legislatura.

Abascal, noqueado en los últimos días por su batalla con Macarena Olona, felicitó a Meloni destacando que “ha mostrado el camino para una Europa orgullosa, libre y de naciones soberanas”. Esto es, se identificó con ella y con su discurso. Precisamente, una de las fotografías que adjuntó en Twitter con ese mensaje fue de junio de este año, cuando la líder italiana acudió a Marbella para participar en la campaña andaluza. Por su puesto, en la imagen no sale Olona.

Quieran llamarle extrema derecha o derecha dura, en ese mitin, la futura primera ministra de Italia dijo lo siguiente, en un español que entendió todo el mundo. Lo llevaba escrito. “No hay mediaciones posibles, o se dice sí o se dice no. Sí a la familia natural, no a los lobbies LGTB; sí a la identidad sexual, no a la ideología de género; sí a la cultura de la vida, no al abismo de la muerte; sí a la universalidad de la cruz, no a la violencia islamista; sí a a las fronteras seguras, no a la inmigración masiva; sí al trabajo de nuestro ciudadanos, no a las grandes finanzas internaciones; sí a la soberanía de nuestros pueblos, no a los burócratas de Bruselas; y sí a nuestra civilización y no a quienes quieren destruirlo”.

Meloni terminó con un “viva España, viva Italia y viva la Europa de los patriotas”. En pie, aplaudiéndole, Abascal y la cúpula de su formación. Un discurso de blanco o negro, de buenos o malos. En el que no parece caber ningún tipo de matiz o resquicio de respeto a quien no piensa exactamente como ella. No hay medicaciones posibles, dijo. O se dice sí o se dice no, añadió.

Ciertamente, como hoy recordaban en el equipo de Juanma Moreno, ese mitin fue la puntilla de una campaña desastrosa de Olona, empujada a ser candidata en Andalucía. “En una ciudad como Marbella, tan abierta, tan plural, decir esas cosas. Nadie lo entendió. Su efecto fue demoledor para que el voto moderado fuera masivamente a nosotros con el fin de que no tuviéramos que pactar con ellos. Un auténtico punto de inflexión”, rememoran. Los hay en el PP quienes en privado son muy claros sobre esa intervención: “Dio miedo. Simple y llanamente miedo”.

Con el aval de haber arrasado en las urnas y no necesitar a Vox para nada, Moreno recomendó este lunes a la nueva líder italiana que cumpla con los principios de la UE de pluralismo y libertad. Pero Ayuso no se distanció tanto, y afirmó que antes quiere comprobar qué políticas lleva a cabo. Y, de nuevo, en el PP se instaló el recurrente debate de si deben o no pactar con Vox, los amigos de Meloni.

Para quienes tienen opciones de gobierno con ellos de la mano, la respuesta es clara: sí. Aunque luego haya que meterles en vereda y surjan complicaciones como en Castilla y León, pero ya estarían en las instituciones, aplicando políticas liberales. “Mejor Vox que Bildu y ERC, sin ninguna duda”. “Lecciones ninguna de quienes tienen Unidas Podemos en el Gobierno”. Opinión esta muy extendida, por cierto, entre sus votantes. Mientras, Feijóo sigue sopesando opciones sin descartar nada. “Nosotros, a por la mayoría suficiente”, zanja su entorno.

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