Es muy probable que lleves toda la vida haciendo mal los huevos cocidos

Cocidos... NO hervidos.

Su nombre lo dice todo. Son huevos cocidos, no hervidos. Lo que ocurre es que habitualmente se ignora ese detalle y la mayoría de cocineros llevan el agua a ebullición para prepararlos. ERROR.

La gastrónoma y escritora estadounidense M. F. K. Fisher lo escribió en su libro Cómo cocinar un lobo, publicado en 1942. Le dedicó un capítulo al asunto, que también ha abordado el cocinero Harold McGee en su libro La cocina y los alimentos.

La cuestión es que al hervir el huevo (y no cocerlo) se pueden producir varios problemas:

  1. La cáscara se puede romper, ya que las burbujas provocan que éste se desplace de una lado al otro del recipiente y se golpee con las paredes. Eso puede llevar a que el huevo no se cocine correctamente.
  2. También se mueve la yema, y eso puede llevar a que se cocine más de un lado que de otro.
  3. Aunque no se dé ninguno de los dos problemas anteriores, lo que sí pasa siempre es que la clara, más cercana a la cáscara, se cocina mucho más rápido que la yema, cuando en realidad deberían hacerse al mismo tiempo.

El truco para hacerlo es sencillo. Los dos autores coinciden: hay que cocinar el huevo a fuego a lento, a una temperatura de aproximadamente de 80ºC, sin que el agua llegue nunca a ebullición. Siguiendo esta norma se necesitarían entre 10 y 15 minutos para que se haga completamente.

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