La buena política económica

Nuestro país merece un Partido Popular que deje de mirar para otro lado cuando se habla del futuro y el progreso de millones de españoles.
Sánchez, Calviño y Díaz conversan en el Congreso
Sánchez, Calviño y Díaz conversan en el Congreso
Europa Press News via Getty Images

Detrás de cada cifra, de cada dato, de cada estadística o porcentaje del que se habla para valorar la realidad económica de nuestro país hay un hombre o una mujer, un joven estudiante a punto de finalizar su formación, un pensionista que llega a la jubilación tras décadas de servicio y de trabajo a sus espaldas. Hay una persona dependiente que necesita contar con los recursos del Estado para poder desarrollar su vida con normalidad o una persona vulnerable tras muchos envites de la vida que merece ser protegida. Hay una familia que no llega a fin de mes o tiene dificultades para pagar el recibo de la luz.

Cada vez que la derecha de este país cuestiona los avances económicos y sociales que con el Gobierno de Pedro Sánchez se están produciendo, está cuestionando el proyecto de vida de todas esas personas. De quienes por fin tienen un contrato indefinido gracias a la reforma laboral, de quienes inician su vida profesional gracias a una beca, de quienes ven cómo su pensión se revaloriza conforme al coste de vida real y el IPC de cada momento, de quien recibe un servicio de teleasistencia en su hogar, de quien puede disfrutar de su permiso de paternidad o maternidad a partes iguales, de quien se beneficia del Ingreso Mínimo Vital o de quien ve bonificada hoy hasta un 60% la factura de la luz o recibe el Bono Social Eléctrico.

La buena política económica es la que se esconde detrás de cada número para hacer real y efectivo ese compromiso con impulsar los proyectos de vida, laborales y familiares de cada ciudadano. La buena política económica es la que hace realidad derechos y oportunidades para todas las personas y consigue transformar un país realizando los cambios necesarios para modernizar la economía sin dejar de proteger al tejido productivo.

Esa buena política económica es la que se ha demostrado esta semana en el Consejo de Ministros con la aprobación del primer tramo de la línea de avales del ICO, por valor de 5.000 millones de euros para proteger a las empresas, a las pymes o a los autónomos ante las consecuencias de la guerra de Putin, demostrando como ya hicimos con la pandemia que el primer objetivo de este Gobierno frente a cualquier crisis es garantizar y proteger a todas las personas, familias y sectores de la sociedad.

“La buena política económica es la que se esconde detrás de cada número para hacer real y efectivo ese compromiso con impulsar los proyectos de vida, laborales y familiares de cada ciudadano”

Y lo es, también, que por primera vez en la historia de nuestro país haya más de 20 millones de trabajadores y trabajadoras afiliados a la Seguridad Social. Es una cifra, sí, pero detrás de la cual está la vida de personas que viven hoy mejor que hace cuatro años, gracias a la buena política económica.

También es solo una cifra, un número, que en el mes de abril se hayan registrado 698.646 contratos de trabajo de carácter indefinido, la mayor cifra de la serie histórica, pero es una cifra detrás de la cual hay esperanza, certidumbre y seguridad y tranquilidad para todas esas personas. Hay buena política económica como la reforma laboral, que ha hecho posible que hoy 1 de cada 2 contratos que se firman en España sean indefinidos, frente al 1 de cada 10 que se hacía hace cuatro meses, con la reforma laboral del PP.

Como lo es que el Ingreso Mínimo Vital haya llegado en mayo de este año ya a 428.000 hogares en los que viven más de un millón de personas, y que se haya incrementado un 15% para hacer frente a las consecuencia de la guerra de Ucrania. O que los más de 11 millones de pensionistas puedan mantener su poder adquisitivo gracias a la subida del 2,5% para las pensiones contributivas y de un 3% para las no contributivas en 2022 por parte del Gobierno.

La mala política económica es la que recae permanentemente en la demagogia tras la que esconde sus propuestas el Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo. Hoy piden bajar el IVA como único mantra económico pero a finales del mes de julio de 2021, en el Congreso de los Diputados, convalidamos la rebaja del IVA de la luz del 21% al 10% sin contar con el apoyo del Partido Popular o votaron en contra hace unos días del Plan de medidas de Ucrania que contenía bajadas de impuestos.

Nuestro país necesita urgentemente una oposición responsable, leal y de Estado que anteponga los intereses de la ciudadanía a sus intereses partidistas. Nuestro país merece un Partido Popular que deje de mirar para otro lado cuando se habla del futuro y el progreso de millones de españoles que hoy ven como la reforma laboral, la reforma de las pensiones o el Ingreso Mínimo Vital les está ayudando a desarrollar su proyecto vital a pesar de la crítica y el ruido permanente de la derecha

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