POLÍTICA
03/02/2020 16:37 CET | Actualizado 04/02/2020 08:57 CET

La primera vez, despacito

¿Cómo se llama esto que hoy empieza, que debería marcar hitos diferentes para la democracia, que abre tantas esperanzas como temores?

Carlos Alvarez via Getty Images

Ha sido la primera vez para muchas cosas, y todas a la vez. Ha sido la primera vez que el rey Felipe VI y Pedro Sánchez, elegido por los españoles, estaban bajo palio en las escaleras del Parlamento para inaugurar la XIV Legislatura, la primera con una coalición de Gobierno; al mismo tiempo, por primera vez los diputados del PSOE han estado a punto de sentarse sobre las rodillas, o en el regazo, de los del partido de Vox, que han ocupado sus sitios unos minutos. Es casi seguro que pocas veces se han sentado juntos en la tribuna de invitados el presidente de los empresarios, Antonio Garamendi, y el secretario general de CCOO, Unai Sordo. Y, más allá de edades, todos ellos saben que esa primera vez, mejor despacito, aunque Luis Fonsi no sea un referente musical para ellos. Cuestión de posiciones.

Todo eso, y mucho más, se respiraba en la atmósfera del Congreso de los Diputados, que olía bien. No solo porque señorías, invitados y prensa se han echado sus botes de perfume y vestido sus mejores galas —el ministro Alberto Garzón, de traje y corbata, el vicepresidente Pablo Iglesias, de chaqueta y camisa lila—, sino porque las sonrisas han primado, salvo en esos momentos en los que los okupas de Vox buscaban la foto en los escaños socialistas, justo detrás del nuevo Gobierno y sus cuatro vicepresidentes. Es la primera vez que se les ha podido fotografiar juntos en el banco azul y nunca antes hubo cuatro vicepresidencias de Gobierno. 

EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez y los miembros de su Ejecutivo aplauden en el hemiciclo del Congreso
Somos positivos y siempre tratamos de serlo con el Gobierno que toqueAntonio Garamendi, CEOE

El asunto es si tantas “primeras” cosas que hacían de la inauguración de la legislatura algo especial tendrá trascendencia, más allá del brillo de la jornada, los vestidos de la reina y sus hijas en las revistas, o las anécdotas. ¿Cómo se llama esto que hoy empieza, que debería marcar hitos diferentes para la democracia, que abre tantas esperanzas como temores? Miguel Herrero de Miñón, el padre de la Constitución que se ha sentado en la tribuna con Miquel Roca, otro de los hacedores del texto, no tiene ningún temor. “Me ha parecido estupendo. Temores, ninguno. Estos, comparados con lo que había aquí hace 40 años, que todo era bien difícil, van a salir mucho mejor. No, desde luego que no me ha asustado nada de lo que hay ahí abajo” remacha, consciente de que aquella Transición fue única e irrepetible.

Nunca antes ha habido en el Gobierno democrático un ministro comunista, como lo es Alberto Garzón, y un vicepresidente que desde el cargo no reniega de aquellos rojos demonios con rabo que eran los comunistas, y que el pasado viernes, en un acto de homenaje al poeta Marcos Ana, declaró que la democracia española, sin los comunistas, no hubiera sido posible. Ambos, junto con las otras dos ministras de Unidas Podemos, Irene Montero y Yolanda Díaz, han cumplido con los cuatro minutos que diputados y tribunas han dedicado al discurso del rey. También Unai Sordo y Antonio Garamendi, codo a codo, han mantenido el tipo en los aplausos y, al final, el líder de las grandes empresas ha reconocido: “Me ha parecido bien. Nosotros somos positivos y siempre tratamos de serlo con el Gobierno que toque. El rey ha estado muy bien y nunca entraremos en valoraciones políticas”, asegura, semblante sonriente puesto, mientras deja la tribuna. 

¿Cómo explicamos que los militares sigan desfilando delante del Congreso de los Diputados cuando empieza una legislatura?

Pero hay coincidencias en que lo primero que tiene que hacer este Gobierno para trascender es durar y bajar a ocuparse de los asuntos que preocupan a los ciudadanos, que están en la calle, “y eso, el rey hoy no lo ha abordado. Yo a esta legislatura que empieza la llamaría la de coser, porque hay mucho que coser. El discurso de Felipe VI ha sido para políticos, periodistas e instituciones y la gente de la calle, la ciudadanía, no estaba ahí”, comenta Iñigo Errejón, uno de los primeros en salir al patio del Congreso, cuando los diputados iniciaban la andadura para hacerse la foto tradicional en las escaleras. Unos segundos antes le había precedido Aitor Esteban, el portavoz del PNV en el Congreso, una de las señorías que no ha aplaudido al monarca, junto con los de Unidas Podemos. ¿Cómo calificaría esto que empieza hoy, una nueva etapa? “Lo calificaría de raro. Porque, ¿cómo explicamos que los militares sigan desfilando delante del Congreso de los Diputados cuando empieza una legislatura? Raro”, repetía, mientras saluda a sus fans, que los tiene, en la calle y en el patio.  

Afuera comenzaba el desfile —breve— que rinde honores, con gritos de vivas al rey y a España, alguno a la Guardia Civil, bajo la mirada de turistas, los empleados de la embajada de México que está enfrente y de empresas de seguros. Nada de entusiasmos especiales en la calle, aunque es cierto que también es lunes. Debemos de “responder a la crisis de la política” declara la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, desde la tribuna, apelando la necesaria recuperación de las instituciones, de su papel y de su prestigio ante la ciudadanía. Para luego tirar de la Constitución del 78, como un texto que “nació mirando al futuro”, con la ilusión de que ahora se puedan abordar “asuntos pendientes” y por encima de la competencia entre partidos. 

El discurso de Felipe VI ha sido para políticos, periodistas e instituciones y la gente de la calle, la ciudadanía, no estaba ahíÍñigo Errejón

Es uno de los campos que se abren para que esta legislatura trascienda el día a día del reñidero político, más allá del navajazo que transmiten, cada día más sucio. El filósofo Manuel Cruz, senador del PSOE, defiende que para que esta legislatura del primer Gobierno de Coalición sea de calado, se gane un puesto en los libros de historia con más líneas en positivo que por su brevedad como augura la derecha, debe mejorar la calidad de la democracia y “habría que abordar una reforma de la Constitución en los asuntos pendientes. El Gobierno de Coalición es un plus que la enriquece, porque es una posibilidad que no estaba ahí y ahora va a ser ensayada, pero deberíamos ir más allá”. Hay que trabajar, mucho y duro, para que esto aguante.  

ASSOCIATED PRESS

“La democracia está por encima de las amenazas, aunque ahí dentro haya más representantes de la ultraderecha. Lo que acabamos de ver es una sociedad plural, representando a todos los ciudadanos y con ganas de mirar al futuro, a la cooperación, a los retos que nos plantea este siglo XXI, desde la cooperación a las tecnologías”, reflexiona una ex vicepresidenta de Zapatero, hoy presidenta de una las instituciones del Estado. “Mira, lo que han logrado Pedro y Pablo es que en ese banco azul esté representada un montón de gente muy diferente, muy plural. Unos ministros en los que van a poder mirarse las futuras generaciones y ese es su mérito”. La dama, por razones justamente de su puesto en la actualidad, prefiere no ser citada. Pero está muy alejada de las tensiones, de las dudas que despierta el Ejecutivo Sánchez e Iglesias entre los sectores más recalcitrantes y notables de la vieja guardia socialista. 

Y es que siempre hay una primera vez y a menudo no sale bien, pero todo es cuestión de ajustar, conocer a la otra parte sin prisas y no olvidar que no solo representan a los millones de votantes que tienen, sino a esos 47 millones de ciudadanos de los que se ha acordado Felipe VI y que seguramente hoy se aburrirán un poco menos viendo las noticias. Que ese aburrimiento no siga creciendo e incluso llegue a interesarlos, será la obligación de “esto” que ha arrancado hoy. Una legislatura diferente, veremos si transcendente.  

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