Lo que sí y lo que no en la tele de abril

El resumen televisivo de Mariola Cubells.
Jordi Évole y Miguel Bosé durante la entrevista en 'Lo de Évole'.
Jordi Évole y Miguel Bosé durante la entrevista en 'Lo de Évole'.

LO QUE SÍ

1. ‘La serpiente’ (Netflix)

Aquí estamos, otra vez, con una miniserie producida por la BBC. Qué bendición es esta cadena para la ficción internacional. Me la zampé en varios viajes en AVE, en lugar de escribir todo lo que tenía pendiente de escribir. Pero es que era imposible dejarla. Lo tiene todo. Cuenta muchas cosas en ocho episodios. Drogas, mundo diplomático, años 70, asesino en serie, turbulencias amorosas, relaciones tóxicas, lealtades, cuestiones éticas y morales. Es perturbadora

Narra la historia real del asesino en serie francés Charles Sobhraj, que en los años sesenta se cebó con al menos una docena de turistas occidentales y mochileros que viajaron al sudeste asiático y se cruzaron en su camino. Lo pillaron por la perseverancia de un joven diplomático (mi héroe). Es frenética, complicada —y por tanto divertidísima— de seguir por los saltos temporales, el realizador ha hecho lo que le ha dado la gana narrativamente… No os la perdáis.

2. El final definitivo de ‘Mujeres hombres y viceversa’ (Cuatro)

No os he visto salir a la calle con pancartas en protesta por la cancelación de este programa, gracias al cual, jóvenes menos afortunados que vosotros, han podido mostrar en televisión, primero en Telecinco y luego en Cuatro, sus trazas de machismo (ellos y ellas), de petardismo recalcitrante. Trece años después de su arranque, no sé bien si quedarán por España alguna de las parejas que se formaron en este programa, que ha supuesto una gran apología de la ignorancia, del ninismo. Supongo que esas parejas estarán procreando para aumentar el número de españoles y, sobre todo, el número de tertulianos de la tele de dentro de 20 años…

¿Motivos del cierre? Bueno, la versión oficial: la dirección de contenidos de Mediaset explicó que Cuatro empezaba una nueva vida, “con grandes apuestas en ficción nacional y ajena, competiciones deportivas de primer nivel, nuevos formatos de producción propia, contenidos transversales de gran interés y eventos cinematográficos tematizados”. La que yo creo: no tiraba de audiencia. Punto.

3. Jorge Ponce y sus faltadas a las provincias en ‘La Resistencia’ (Movistar Plus)

Todo empezó aquí:

Y siguió aquí:

Es imposible encontrar ahora mismo en televisión un humor más corrosivo. Solo pueden ofenderse los amargados, la verdad. Es una prueba de fuego para los intolerantes, para los plastas: si no te partes de risa cuando Ponce le pone acidez a la bofetada a tu provincia, deberías trabajarlo con un psicólogo.

Este mes, que me ha costado tanto reírme (estoy de duelo) me he metido muchas veces en la cuenta de twitter de La Resistencia (desde aquí, me pongo otra vez a los pies de Alex Pinacho, ese prodigio de CM), buscando ansiosa las faltadas de Ponce para que me saliera sola la carcajada sonora y perfecta.

Me encanta ver cómo al día siguiente, algunos periódicos locales de los sitios en cuestión destacan sus intervenciones como si fueran un asunto de estado, y no el puro divertimento que son. Me recuerda cuando la gente se toma en serio las genialidades cómicas de El Mundo Today. Jorge Ponce, pa’ siempre.

4. Miguel Bosé, su entrevista y Twitter (La Sexta)

La entrevista en dos partes que Jordi Évole le hizo a Miguel Bosé en La Sexta nos dejó algunas certezas y algunas reflexiones:

1. Que las drogas, blandas, duras, de diseño, cutres, de antes, de ahora, son malas y pueden perjudicar seriamente los cerebros humanos.

2. Que a veces que te entreviste un amigo puede ser lo peor que te puede pasar. Quedas doblemente en evidencia: ni tu amigo remando a favor ha podido salvarte de la quema.

3. Que aunque a priori pensemos que algunos personajes no merecen tiempo de pantalla, la tele estilete de Évole nos hace cambiar de idea.

4. Que Twitter no siempre es un estercolero: durante la emisión de las dos entrevistas, el estrambótico Bosé no tuvo tuits de apoyo de los negacionistas, y el grueso de la conversación en esta red decía algo así como, “vamos a reírnos, va, que esto no merece ni que pongamos el grito en el cielo”. Tuits irónicos, atrevidos, poco hirientes, algunos solemnes… Me sorprendió el buen nivel, la verdad, y el tono jacarandoso.

LO QUE NO

1. ‘The Dancer’ (TVE)

La pregunta sería, ¿a qué cabeza de la cadena pública se le ha ocurrido que en estos tiempos televisivos con mil talents vistos, testados, erráticos, exitosos, absurdos, con mil prueba-error hechas, con mil concursos de gran presupuesto, un espacio como The Dancer podría funcionar? ¿Qué vieron de especial? ¿Nadie reparó en lo cutre de las promos? ¿En que ya habíamos visto decenas de espacios similares? ¿No se percataron de lo banal del programa? ¿De lo cero interesante que era?

Y hasta aquí mi opinión. Añado esta parodia de La Resistencia —sí, este espacio ha sido mi salvación estos días aciagos—, del cómico Pablo Ibarburu —a seguir de cerca, por cierto— que resume bien el tono de The Dancer:

2. ‘Love island’ (Neox, Atresplayer Premium)

Es que no puedo más, la verdad, con chicas en bikini y tíos en bañador que se van a islas a hacer chorradas, emparejarse, hablar mal, y escuchar órdenes absurdas. No me interesa lo que les suceda a las personas menos interesantes del planeta. No sé a santo de qué Neox apuesta ahora por un formato así, por una copia, por una imitación, cuando el original está claro que es imbatible. Bueno, quizá lo hace para dar cobijo a los huérfanos de Mujeres, hombres y viceversa.

3. El patético momento de ‘Viva la vida’ (Telecinco)

Vedlo entero, es Cristina Cárdenas, personaje colateral del tema Rocío Carrasco. Y atentos al minuto 10:38. Solo los enfermos de televisión como yo, o similares, sabrán de quién estoy hablando. Los lectores normales, como el director de El HuffPost, Guillermo Rodríguez, que ni siquiera sabía antes de la docu serie, que Rocío Carrasco tenía dos hijos, tendréis que buscar en Google quién es esta mujer.

¿Qué cuenta esta intervención televisiva? Que un minuto tan lamentable de tele se puede llevar por delante toda una estrategia de comunicación, todo un ideario, todo un cargamento de buenas intenciones.

Los descubrimientos

1. ‘El Triángulo de Stenberg’ (Movistar Plus)

Un documental sobre el amor pandémico, de la productora La Manchester. Me ha pillado sensible esta pieza, así que lloré de lo lindo. Seis episodios de amores atípicos, narrados por Lola Herrera, que se fijan en lo bueno del alma, que cuentan con delicadeza y con elegancia lo entrañable, lo empático… Hablan del compromiso, de la intimidad y de la pasión, que son los tres vértices del triángulo que debe tener el amor, según el psicólogo estadounidense Robert Sternberg.

Es una buena pieza audiovisual para estos tiempos de cinismo y controversia, de incertidumbres y desamparo. Y te dan ganas de enamorarte una y otra vez.

2. ‘Democracia’, el corto de Borja Cobeaga y Querido Antonio (Vimeo)

En 2013, estos dos creadores escribieron y rodaron este corto fantástico, Democracia, que como bien dice Querido Antonio es una “obra que anticipa con una precisión escalofriante los acontecimientos de las últimas semanas”. Lo produjo @nahikariip y creo que todo el mundo debería verlo. Yo he tardado ¡OCHO AÑOS!, pero aquí estoy, gracias a un tuit de @queridoantonio, donde lo recordaba. Y aquí está, libre para vosotros

3. Van Gogh de Ciudadanos y Sánchez el surfista (Els Matins, de TV3)

Semanalmente, Toni Martínez (responsable de esa gozada que es Todo por la radio, en La Ventana, de la Cadena SER) entra en el programa Els Matins de TV3, de Lidia Heredia para dar una mirada insólita, distendida, con enjundia y divertida, a la actualidad. Ilustra con obras de arte reconocidas, momentos o personajes políticos y de actualidad.

He tardado en descubrirlo, y eso que Toni es mi amigo y todo lo que hace me parece una genialidad, pero por fin lo he pillado y aquí lo traigo.

Para quien dice que en la información política está todo inventado, aquí va este ejemplo:

La pregunta

¿Quién decide suscribirse a la plataforma Mitele plus (cuatro euros al mes, 40 al año) para escuchar en directo a Irene Rosales (que mi amigo Guillermo Rodríguez, tampoco sabe quién es), hablar “sobre mis ritos de belleza y mostrarte fotos inéditas de mi pasado”, que es una de las cosas que promocionan para conseguir adeptos? La respuesta: ¿nadie?

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