Entrevista con el historiador Peter Burke.
'El polímata'.
Alianza
'El polímata'.

Los polímatas son eruditos que dominan diferentes campos del conocimiento. La historia ha ensalzado a algunos polímatas como Leonardo da Vinci, aunque no todos son iguales. El historiador Peter Burke distingue en El polímata (Alianza, 2022) entre diferentes tipos: hay polímatas activos y pasivos, los hay generales y limitados… y los hay como yo: un quiero y no puedo, un eterno aspirante a polímata que se queda en mero periodista que pregunta sobre la polimatía.

Usted asistió a clases de profesores de la talla de J.R.R. Tolkien o Gilbert Ryle. Quizás ellos no fueron polímatas exactamente, pero desde luego comprendo su inquietud intelectual sobre los diferentes ámbitos del conocimiento. ¿Qué tipo de polímata es usted?

De acuerdo con la definición que doy en el libro, yo no soy un polímata, ya que mis intereses, por amplios que sean, no son suficientes; es necesario dominar cierto número de disciplinas. También tengo que admitir que, en lo que se refiere a las ciencias naturales, soy un ignorante. ¡Quizás me podría considerar un semi-polímata!

Uno de los padres de la Iglesia, Tertuliano, recelaba de la curiosidad. ¿Fue la Antigüedad o quizás la Edad Media el peor tiempo para un polímata? ¿Cuál fue el mejor?

En la tradición cristiana se dio una hostilidad clara a la llamada curiosidad “vana”, tanto en Tertuliano como en Calvino y en otros, y eso fue un obstáculo a la polimatía de la Edad Media, pero a pesar de ese escollo, y de un proceso similar en el mundo islámico de la época, hubo un número significativo de polímatas: Silvestre II, Alberto Magno, Avicena, Abenjaldún, etcétera.

El momento actual es probablemente un tiempo igual de malo para los polímatas, pero por razones distintas: la expansión de lo que hay por conocer y la especialización en la educación y la investigación. Los logros del “hombre universal” (y de algunas mujeres) del Renacimiento se han exagerado con frecuencia, pero el conocimiento que adquirió alguien como Pico della Mirandola fue extraordinario, sobre todo si tenemos en cuenta su muerte prematura.

Los buenos tiempos que yo destacaría serían los del siglo XVII. Estoy pensando en Leibniz, pero también en algunos de sus contemporáneos, como Juan Caramuel Lobkowitz [el Leibniz español] e Isaac Newton.

Robert Burton e incluso Leibniz se enfrentaron en su época al exceso de información, y consecuentemente de desinformación, así que nuestra revolución digital no es un problema tan nuevo, si lo vemos con perspectiva histórica. ¿Estamos ante una crisis más?

No creo que la crisis actual sea diferente, solamente es más intensa. Hay que manejar más información de la que ha habido en cualquier periodo anterior y convertirla en conocimiento. Por otra parte, hay posibles soluciones a este problema, aunque sean parciales, como los motores de búsqueda, que pese a todos sus fallos (sesgos algorítmicos, etcétera), ofrecen el acceso rápido a la información que necesita un académico o un científico (o el público general, claro).

El término desinformación, por cierto, es relativamente nuevo (se originó en la Unión Soviética en el seno del KGB), pero la práctica política de información falsa y otras formas de engaño tiene una larga historia que ha quedado registrada en el mundo antiguo, aunque con toda seguridad es muy anterior.

Dedica partes del libro a Oriente y también a las mujeres, desde polímatas como Hui Shi y Shen o Margaret Cavendish y Hildegard von Bingen. ¿Fue esta la parte más difícil de su investigación?

He tenido un gran interés en la historia de China, pero como no sé chino, encontrar libros y artículos sobre los polímatas chinos en lenguajes que pueda leer planteó problemas. Respecto a las mujeres polímatas, hubiera sido difícil si hubiera escrito el libro hace cincuenta años, pero ha habido una ingente investigación liderada por investigadoras, dirigidas habitualmente, pero no siempre, por otras académicas. No obstante, tengo que reconocer que durante la escritura del libro descubrí muchas cosas que desconocía.

Usa los términos del liberalismo para decir que hay zorros (conocen muchos temas, pero no muy bien) y erizos (abarcan poco, pero saben mucho de su disciplina). ¿Se inclina por alguno?

No, creo que necesitamos tanto zorros como erizos, del mismo modo que necesitamos conocimientos generales y especializados.

Sugiere una corrección